El mercado del arte en la CDMX

La semana ferial que se realizó del miércoles 8 al domingo 12 en la CDMX, transparentó los cambios y reacomodos que vive actualmente el mercado del arte contemporáneo en la escena mexicana. Diversificado en dinámicas propuestas que se diluyen ante el público por el protagonismo de los más fuertes, ese mercado no se limita al deslumbrón aspiracional de la feria ZONA MACO.

Sobresaliente por la numerosa y notoria presencia de galerías blue-chip  –término que en el mainstream califica a los comercios de mayor poder  económico, prestigio artístico y valor legitimatorio; por lo general son clientes permanentes de las ferias más caras como Art Basel y Frieze–, la edición 2017 de ZONA MACO se caracterizó por un diseño espacial que evidenció la desigualdad jerárquica entre las galerías nacionales y las blue-chip. A diferencia de otras ediciones, en las que predominaron las firmas por encima de la calidad de las piezas –baste recordar la excesiva oferta en 2016 de espejos-souvenirs de distintos colores de Anish Kapoor–, este año se caracterizó por la sobriedad de las obras en venta.

Con excepción de las  mediáticas y repetitivas bicicletas de Ai Weiwei –según artsy.net, adquiridas por 550 mil dólares por ARTZ Pedregal, proyecto arquitectónico de usos mixtos que proyecta Sordo Madaleno en el sur de la Ciudad de México–, la feria sobresalió con artistas como Frank Stella, Ángela de la Cruz, Brancussi, Julian Opie, Chiharu Shiota, Tomas Friedman, entre muchos otros.

Con precios que rebasaron el millón de dólares y ventas en las blue-chip desde el primer día, la edición 2017 de ZONA MACO se definió como una feria con poco arte mexicano y sin carácter regional. Diluidas en el conjunto, por su contenido, entre las galerías mexicanas sobresalieron la EDS con una curaduría minimalista y feminista en la que destacaron los zapatos intervenidos de Teresa Serrano, y Le Laboratoire con atractivos objetos pictóricos de Turnbull y Perla Krauze. Como tendencia general, fue evidente la presencia de objetos bidimensionales de visualidad pictórica realizados con distintos elementos matéricos, principalmente de soporte textil.

Con un ambiente diferente al de ZONA MACO, relajado, amigable y sin pretensiones aspiracionales, Material Art Fair se impuso como la novedad ferial de 2017. Y es que su selección resultó mucho más sólida y rigurosa que en sus tres ediciones anteriores, por lo cual ahora sorprendió con una oferta que integró propuestas de firmas emergentes y de reconocida presencia internacional. Fortalecida por la participación de las galerías José García y Labor –clientes de Art Basel–, Material ofertó piezas que oscilaban entre los 200 y 55 mil dólares.

Además de artistas de presencia internacional como Pedro Reyes y Jorge Satorre, y de la participación de atractivos espacios emergentes mexicanos como Lulu y Lodos, entre otros, en la feria destacó la propuesta del mexicano Marcos Castro. Representado por el proyecto estadunidense Jaus de Los Ángeles, Castro exhibió un proyecto de dibujos realizados sobre servilletas durante las horas de espera en distintos aeropuertos. Contundentes en su resolución, sugerentes en su narrativa y muy accesibles en su precio –250 a 350 dólares–, los animales característicos del artista, convertidos en personajes y paisajes sin la rebuscada y típica ligereza de sus obras anteriores, parecen confirmar que, para crear arte, es conveniente alejarse de la mercadotecnia artística de alto nivel.