El lunes 13 fue día internacional de la radio. Las frecuencias culturales de la Ciudad de México lo festejaron con distintos programas. Radio UNAM invitó a los directivos de Radio Educación, Radio Ibero, Radio UAM a sus estudios con el fin de conversar sobre el tema en mesa redonda. Luego cada cual elaboró sus propias emisiones a lo largo de la jornada, para celebrar el acontecimiento. Al igual que el IMER.
Salió a la luz el deplorable estado de las estaciones comunitarias junto con la mezquina política gubernamental respecto de éstas. Históricamente se les han puesto todo tipo de trabas para conseguir, antes, un permiso, y ahora una concesión de uso social comunitario (como dice la Ley de 2014). Si operan sin papeles viene el cierre. Si critican a los poderes locales se les clausura con cualquier pretexto. Tienen el presupuesto conseguido de la población a la cual sirven. Operan con pocos watts, equipo precario y el entusiasmo de los pobladores. Y las emisoras que transmiten en la lengua indígena del grupo étnico de la región, están siendo perseguidas con saña (Proceso, 2102).
La fecha también dejó claro que este medio no ha perdido vigencia, especialmente en lugares pequeños y apartados. El número de emisores sin fines de lucro prolifera y se han mantenido pese a todas las agresiones. Instrumentos cohesionadores, aportan al mantenimiento de la identidad, comunican, ofrecen un servicio necesario, aquel no considerado por los privados pues no deja dividendos. Agrupados en la CIRT, presionan al gobierno para evitar otorgue apoyo a estas pequeñas radios.
Las cifras difieren de una fuente a otra. Según el Anuario Estadístico IFT 2015, difundían 1328 emisoras en FM y 391 en AM. El documento no señala la división entre las mercantiles y las no comerciales. Números más recientes (marzo 2016) del propio IFT sólo mencionan 14 “concesiones de uso social” y 20 de “uso público” frente al total de 1745, la mayor parte de ellas en FM. El desequilibrio es evidente. Sin embargo el órgano regulador parece ignorar a los permisos establecidos que, según la ley, deberán trasladarse a “concesiones de uso social”, entre las cuales, suponemos, deberían contabilizarse por lo menos 30 emisoras de radiofonía pertenecientes a la Red de Radiodifusoras y Televisoras Educativas y Culturales de México, A.C.
En medio de la confusión o cortina de humo, el IFT está licitando nuevas emisoras de radio, 43 de FM y 25 de AM. Desde hace 22 años no se abría la posibilidad de obtener una frecuencia. Por lo pronto hay 167 postores autorizados. Según los hechos, las comunidades pobres del país seguirán padeciendo las carencias ancestrales aún ahora, cuando las bandas se amplían y las frecuencias se multiplican. Los consorcios mercantiles están decididos a no dejar que la sociedad ocupe un lugar, así sea pequeño, en el cuadrante.








