Amenaza intervencionista

WASHINGTON.- El pasado jueves 9 el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó tres órdenes ejecutivas, una de ellas específicamente para lo que él llamó “romperle la espalda” a los cárteles del narcotráfico.

Con el título de “Fortalecimiento de la ley con respecto a organizaciones criminales trasnacionales y la prevención internacional del tráfico”, la orden ejecutiva habla de la intervención estadunidense más allá de sus fronteras.

“Concretar y proporcionar esfuerzos adicionales de la aplicación de la ley para prevenir el éxito operacional de las organizaciones criminales trasnacionales y de sus subsidiarias en Estados Unidos y más allá de sus fronteras”, se lee en el inciso F de la orden ejecutiva firmada por Trump.

El mandatario instruyó a las secretarías de Estado y de Seguridad Interior, así como al Departamento de Justicia, a coordinarse para cumplir con la orden y entregarle cada trimestre un reporte sobre los avances y logros del mandato.

“Las organizaciones criminales trasnacionales y sus organizaciones subsidiarias, incluyendo a los cárteles de la droga, han expandido por la nación una amenaza a la seguridad de Estados Unidos y a la de sus ciudadanos. Estas organizaciones generan ganancias por medio de una extensa conducta ilegal que incluye actos de violencia y abuso, que exhiben su desdén por la vida humana. Ellos, por ejemplo, se destacan por cometer asesinatos brutales, violaciones y otros actos de barbarie”, delineó Trump en la orden ejecutiva.

En específico, al tráfico de drogas lo responsabiliza del aumento en los niveles de criminalidad, corrupción, violencia y miseria en su país.

“En particular –se destaca en la orden ejecutiva de Trump– el tráfico de sustancias controladas por parte de los cárteles ha disparado el resurgimiento de un abuso mortal de drogas y un correspondiente incremento en los crímenes violentos relacionados con los narcóticos.”

No obstante su carácter injerencista, la orden ejecutiva prevé un mejor intercambio de información de inteligencia con otras naciones, realizar operaciones conjuntas de ubicación y captura de miembros de las organizaciones del crimen organizado internacional y pedir y lograr la extradición de los detenidos.

La orden insta a “trabajar para incrementar el intercambio de información de inteligencia y de acciones de aplicación de la ley con aliados extranjeros en la batalla contra las organizaciones criminales trasnacionales y sus subsidiarias, y robustecer las capacidades de operación y cooperación a nivel internacional”.