Operación aplanadora en el STJ

El 26 de enero pasado volvió a funcionar la aplanadora en el Congreso estatal. Pese a que los diputados juraron analizar a fondo los currículos de los candidatos para evitar que se colara alguno con trayectoria dudosa, incumplieron su promesa y cerraron filas en torno a José de Jesús Covarrubias Dueñas, cercano al magistrado Leonel Sandoval, padre del gobernador Aristóteles Sandoval, y acusado por una estudiante de presunto acoso sexual. En realidad, dicen algunos de los excontendientes, fue el propio Aristóteles quien decidió ese nombramiento.

Tras la renuncia de Luis Carlos Vega Pámanes a la presidencia del Supremo Tribunal de Justicia (STJ) –inmerso en el escándalo por ocultar sus antecedentes penales–, los integrantes de la LXI Legislatura estatal se comprometieron a investigar a fondo a cada uno de los 48 aspirantes a ocupar la vacante que dejó como magistrado.

Finalmente, el pasado 26 de enero los legisladores se inclinaron por José de Jesús Covarrubias Dueñas, quien obtuvo los votos de 35 de los 39 integrantes del Congreso estatal.

Sin embargo, ahora se sabe que Covarrubias Dueñas no sólo tiene una denuncia por acoso sexual a una de sus alumnas del Departamento de Disciplinas Auxiliares sobre el Derecho, perteneciente al Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), sino también ha sido cuestionado por sus intervenciones personales presuntamente para favorecer al legislador Enrique Aubry, del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), en 2009, y al magistrado Leonel Sandoval Figueroa, padre del gobernador Aristóteles Sandoval Díaz, en 2015.

Los diputados del PRI, PAN, PRD, PVEM y Panal que votaron por Covarrubias Dueñas podrían tener responsabilidad penal por elegir como magistrado a una persona sin investigar sus antecedentes, comenta a Proceso Jalisco el presidente del Colegio de Abogados de Jalisco, José Antonio Pérez Juárez.

Llama la atención el acuerdo o las negociaciones logradas hasta con los integrantes de Movimiento Ciudadano (MC), encabezados por Ismael del Toro Castro, para la designación de Covarrubias Dueñas sin tomar en cuenta sus antecedentes, comenta el entrevistado.

Y argumenta: “Los diputados fueron unos cómplices. Volvieron a engañar a la sociedad; se pasaron la ley por donde les dio la gana; violentaron un proceso, y engañaron a los demás aspirantes y a la opinión pública porque (el puesto de la magistratura) ya estaba negociado.

“Los diputados nunca se adentraron en los antecedentes de Covarrubias Dueñas.”

Por eso insiste: “Sí hay responsabilidad de los diputados, la que establece la propia ley. Quien no cumple con lo que mandata la norma legal está incurriendo en una responsabilidad, por lo que deberá analizarse hasta dónde los legisladores fueron omisos.

“De antemano te digo: siendo objetivos, hay violaciones al derecho, y (la sanción a los legisladores que avalaron el nombramiento) sería hasta del orden penal, porque favorecieron a una persona violentando la Constitución, pues ese magistrado (Covarrubias) no reunía los requisitos.”

Al igual que las anteriores legislaturas, los resultados de la votación del pasado 26 de enero dejaron en evidencia el funcionamiento de una aplanadora que opera con el apoyo de diputados del PRI, MC, PAN, PRD, PVEM y Panal, quienes sin indagar a fondo sobre cuestionamientos o señalamientos de los aspirantes a ocupar los cargos en el Poder Judicial, siguen la línea de impunidad marcada por los partidos y sus liderazgos para el reparto de cuotas, reitera el entrevistado.

Pifias e intimidaciones

El presidente del Colegio de Abogados de Jalisco insiste en que Covarrubias Dueñas en 2009 favoreció a Enrique Aubry para llegar al Congreso estatal como diputado plurinominal, a pesar de que era inelegible.

Asimismo, en el proceso electoral estatal de 2015, según Pérez Juárez, Covarrubias presuntamente maniobró ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) para que éste desechara la querella contra el magistrado Leonel Sandoval Figueroa, padre del gobernador Aristóteles Sandoval, quien en 2015 fue señalado por convocar a las huestes priistas a violentar la ley electoral a sabiendas de que el tribunal estaba en favor del priismo.

Y relata: “Chuy Covarrubias fue quien logró la exoneración de Leonel Sandoval, en mayo de 2015, después de que yo solicité la instauración de juicio político en contra de Sandoval, eso debido a la intromisión del padre del gobernador en asuntos electorales (en abril)”.

“Recuerdo que Covarrubias fue quien –ya sin cargo de magistrado electoral– maniobró bajo la mesa para buscar que Leonel Sandoval saliera bien librado”, aseguró Pérez Juárez.

El nuevo integrante del STJ es hijo del magistrado Rafael Covarrubias Flores; durante 38 años ha sido académico de la Universidad de Guadalajara (UdeG). El sustituto de Vega fue magistrado en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de Jalisco de 2001 a 2005. A partir de ese año y hasta 2013 ocupó un cargo análogo pero en el TEPJF.

El pasado 26 de enero, 35 de los 39 diputados que conforman la actual LXI Legislatura local eligieron como magistrado del STJ a Covarrubias Dueñas, quien tomó posesión del cargo de manera inmediata.

Una de las aspirantes a ocupar la vacante que dejó Vega Pámanes, la abogada Diana Arredondo Rodríguez, sólo obtuvo tres votos: el del independiente Pedro Kumamoto; el de la priista Liliana Guadalupe Morones, responsable de la Comisión de Igualdad y Género, y el de Adriana Gabriela Medina Ortiz, de MC.

Dos semanas antes de la elección de Covarrubias Dueñas, Arredondo, quien también es juez oral, habló sobre la forma en que se reparten los espacios en el Poder Judicial. Se quejó también de que la representación de la mujer era desigual. De las 40 magistraturas –34 en el STJ y seis en el Tribunal de lo Administrativo– sólo cuatro son ocupadas por mujeres, dijo en esa ocasión.

Y añadió: “La misoginia es una palabra muy fuerte, pero es una palabra que no podemos omitir o dejar de mencionar; es algo que impera al interior del Poder Judicial en Jalisco y, en general, en los gobiernos estatal y federal. Hemos demostrado que somos capaces de dirigir los destinos de instituciones o empresas, y decimos que somos más pulcras, menos corruptibles y más eficientes y entregadas a la función que desempeñamos. No sé si eso no les gusta a los políticos (Proceso Jalisco 637).

También recordó que en siete ocasiones buscó infructuosamente una magistratura. Sus intentos se frustraron porque, dijo, en las designaciones de funcionarios de primer nivel en el Poder Judicial prevalecen las consignas de la clase política.

Arredondo declaró que en diciembre pasado, durante el proceso de designación de Ricardo Suro como presidente del STJ, los integrantes del pleno impidieron a la magistrada Lucía Padilla Hernández hacer uso de la palabra.

“Fue muy lastimoso para Jalisco y para las mujeres de nuestro estado el ver la forma en que a ella se le impidió hacer uso de la voz y dar un posicionamiento durante la sesión en la que se eligió al actual presidente (Ricardo Suro)”, explicó.

El 30 de enero Arredondo Rodríguez fue llamada a rendir cuentas por sus declaraciones. Proceso Jalisco obtuvo un testimonio según el cual un alto funcionario del Poder Judicial intimidó a la juez.

“¡Bájele de huevos! –le dijo el funcionario–. Deje de hacer pendejadas.”

La conminó a sosegarse. De lo contrario, le reiteró, “las va a pagar”. Y le advirtió que por la vía de la denuncia nunca iba a llegar a una magistratura.

El reportero buscó a Arredondo Rodríguez para corroborar las amenazas que pesan en su contra, pero ella no quiso hablar.

Proceso Jalisco consultó a otros exaspirantes a la referida magistratura. Varios de ellos aseguran que no fue el Poder Judicial ni los diputados quienes decidieron el nombramiento de Covarrubias, sino el gobernador Aristóteles Sandoval.

Renuentes a que su revelaran sus nombres, dijeron que incluso lo hizo sin el consentimiento de su padre, el magistrado Leonel Sandoval.

Consultado al respecto, Pérez Juárez cuestiona la veracidad de las presuntas amenazas contra Arredondo, aunque admite que en la nominación de Covarrubias Dueñas prevalecieron el tráfico de influencias y los acuerdos cupulares de los partidos políticos, en particular el PRI.

La denuncia por acoso

Proceso Jalisco cuenta con una copia de un acta circunstanciada del 3 de marzo de 2014 en la que se acusa a Covarrubias Dueñas de presunto acoso sexual.

Según el documento, firmado por directivos del Departamento de Disciplinas Auxiliares sobre el Derecho, perteneciente al Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), en octubre de 2013 una estudiante que prestaba su servicio social en el departamento de Derecho Público, encabezado en esa época por Covarrubias Dueñas, se quejó del académico.

Los promoventes, Julio Noé Aguilar Betancourt, jefe del Departamento de Disciplinas Auxiliares sobre el Derecho; el licenciado Juan Pablo Martínez Gaytán, y otros académicos proponían que la Comisión de Responsabilidades del Consejo General Universitario (CGU) investigara la denuncia.

El documento menciona que la estudiante tenía dos semanas como prestadora de servicio social cuando Covarrubias la llevó a la librería El Kiosco, ubicada en las propias instalaciones del CUCSH, con el fin de regalarle un libro de su autoría en el que se aborda la obra del jurista jalisciense Mariano Otero.

“Al ir subiendo las escaleras –según la alumna– me abrazó y me dio un beso en la mejilla y me dijo que me admiraba mucho, que ojalá hubiera más alumnas como yo.”

Eran las cinco de la tarde y ese día la librería estaba cerrada.

Proceso Jalisco entrevistó a un empleado del CUCSH que corroboró la versión de la colaboradora de Covarrubias. Ese día, dice, él pasaba por la librería cuando observó que el maestro pretendía darle un beso en la boca a una de las alumnas, pero ella lo rechazó.

A partir de entonces comenzaron las intimidaciones, según la denunciante. Con frecuencia Covarrubias la invitaba a salir en la noche, pero ella nunca aceptó.

El 29 de enero de 2014 por la tarde vivió otro momento incómodo. Cuenta: “Yo tenía las manos ocupadas con dos vasos con agua que había tomado de la sala de maestros… Me lo encuentro en dicha sala, me toma por la cintura, me abraza y me saluda de beso. Noté que tenía aliento alcohólico”.

Semanas después, el 10 de febrero, Covarrubias la mandó llamar a su privado, según el documento. Ahí le dijo que se la iba a robar, que no podía dejar de pensar en ella, que le gustaba mucho. Le insistió que saliera con él a comer o a un bar; le dijo que él podía acomodarla en la embajada de México en España. Ella no cedió.

Según la información recabada por Proceso Jalisco, la queja contra Covarrubias Dueñas por acoso llegó también a la residencia oficial de Los Pinos. La institución notificó a los quejosos vía correo electrónico que la queja se turnó a la Secretaría de Educación Pública para que atendiera el caso. Tampoco hubo respuesta.

Negligencia en el CUCSH

El 26 de marzo de 2015, miembros del Consejo de División de Estudios Jurídicos entregaron un oficio de tres páginas al rector del CUCSH, Héctor Raúl Solís Gadea, en el cual mencionaban “aspectos graves” en la conducta de Covarrubias Dueñas, entonces director de la División de Estudios Jurídicos.

Refirieron que el día anterior estaba programada una sesión extraordinaria del Consejo de División de Estudios Jurídicos para las 18:00 horas. Covarrubias, “director de división y presidente del consejo”, llegó 25 minutos tarde y en estado de ebriedad; incluso llevaba la bragueta del pantalón abierta y el cinturón desabrochado.

En su escrito, los académicos y alumnos expusieron: “Acto continuo reprobamos dicha condición casi unánimemente, volteándonos a ver unos con otros, incrédulos, atónitos por el estado en que se presentó, lo cual al Dr. José de Jesús Covarrubias Dueñas le molestó al grado que a cualquier intervención de los suscritos consejeros él reaccionaba gritándonos e insultándonos, dando a entender claramente que somos incompetentes, denostándonos, haciendo alusión a su producción de obras y gritándonos que nos retaba a ver quiénes de los que estábamos presentes se puede comparar con él, todo versaba en ‘yo quiero’ y así se va a hacer, dando a entender que si votábamos o no, si aprobábamos o no, de todas formas todo se iba a realizar como él lo dijera, porque todos debíamos supeditarnos a lo que el director dispusiera.

“La sesión se dio en un marco de incoherencias, como por ejemplo que votáramos si estábamos de acuerdo en que metieran más goles los Leones Negros, además de proferir reproches y más insultos (…) decidimos mayoritariamente abandonar la sesión por el estado de neurosis e imprudencia” en que se encontraba Covarrubias Dueñas.

La denuncia fue firmada por los integrantes del Consejo: entre ellos los jefes de Departamento de Disciplinas Auxiliares sobre el Derecho, Julio Noé Aguilar Betancourt; de Derecho Social, Miguel Ángel Ortega Solís; de Derecho Público, María Alejandra Lúa Rodríguez; el profesor consejero Juan Ramón Gutiérrez; el presidente de la sociedad de alumnos, David Razón, y varios estudiantes.

En el documento pidieron al rector Solís Gadea fincar un procedimiento de responsabilidad a Covarrubias Dueñas y se le suspendiera mientras se realizaba el proceso.

“Una vez finalizado el mismo –decían–, solicitamos se le cese definitivamente en el cargo mencionado (la Dirección de la División de Estudios Jurídicos), por las causas graves que aquí se denuncian y que se acreditarán en el momento oportuno.”

El rector Solís Gadea no atendió la solicitud. Tres meses después, un grupo de alumnos del CUCSH expresaron su extrañeza en redes sociales por la falta de sanciones a Covarrubias y expusieron que “por una aparente mala administración” del ahora magistrado, al menos 120 alumnos de esa división tendrían problemas para titularse debido a la falta de recursos para emitir las constancias.