Las casitas del horror

Con promesas que no cumple, cobros anticipados y utilizando información personal facilitada por el Infonavit, el Grupo Constructor VGI vende ilusiones a los trabajadores que necesitan casa. Para ello utiliza ilegalmente los logos del mencionado instituto y de la Comisión Nacional de Vivienda, además de entregar información sesgada sobre los créditos federales.

Con datos personales proporcionados por el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit), empleados del Grupo Constructor VGI han colocado miles de créditos hipotecarios en diferentes municipios, para lo cual se presentan como asalariados del instituto o de otra instancia federal.

De acuerdo con estadísticas del Infonavit, en 2014 el Grupo Constructor VGI –del que forman parte Inmobiliaria JMVA y Edificaciones Integrales de Guadalajara– vendió en el país 6 mil 282 viviendas, y al año siguiente llegó a 6 mil 859.

En Zapopan, el Grupo VGI ofrece viviendas por 345 mil pesos en el fraccionamiento Villa Fontana Diamante, cercano al cruce de las carreteras a Tesistán y Ocotlán, ambas zonas alejadas del área metropolitana de Guadalajara, donde escasea el transporte público, faltan escuelas y hospitales, se carece de agua y están rodeadas de cultivos agrícolas.

Parte del éxito de este corporativo inmobiliario se debe a que cuenta con información precisa: contrata a choferes-vendedores –la empresa los llama “proyectadores”– y les proporciona listas semanales con los datos personales de 30 potenciales clientes a cada uno, incluyendo su domicilio particular y el de su trabajo. Las visitas se realizan en equipos de dos proyectadores.

Dos empleados y un extrabajador de VGI confirman en entrevista que tienen la consigna de llevar a los prospectos en un vehículo de Grupo VGI al punto de venta, pero sólo después de verificar si el Infonavit les otorgaría un crédito de al menos 226 mil 500 pesos y si tienen dos años de cotización ante el instituto.

Posteriormente visitan al prospecto en su domicilio y si no lo encuentran, en su trabajo. Le plantean que se ganó un subsidio de 70 mil pesos para su vivienda por parte de la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi) y le enfatizan que no tendrá que pagarlo porque es a fondo perdido. Además, le dicen, esa cantidad se puede sumar a su crédito del Infonavit, con lo cual dejaría de pagar renta, y le aseguran que las mensualidades hipotecarias no pasarían de mil pesos.

Ejemplifica que a uno de sus prospectos se le informó que tiene un ahorro de 46 mil pesos en su subcuenta de vivienda del SAR, si el Infonavit le presta 197 mil y con el subsidio de 70 mil pesos, le alcanza para una casa con un valor de 313 mil pesos. Además, se le menciona que sólo daría una mensualidad de 702 pesos, “entonces es cuando te dan el sí”, comenta.

El exempleado de la inmobiliaria comenta: “Algunos se la piensan. Ahí es cuando se les dice que si no aceptan, perderán el subsidio de la Conavi y jamás se le volverá a ofrecer. Se le insiste que en este tiempo quién te regala dinero, y como creen que perderán el dinero, caen y firman el contrato de compraventa”.

Añade que, según el perfil utilizado por los choferes-vendedores, el trabajador que compra la vivienda de VGI tiene un ingreso salarial bajo y cuenta con estudios máximos de secundaria.

El siguiente paso es convencer al potencial comprador de que visite el fraccionamiento Villa Fontana Aqua o el Villa Esmeralda, que son contiguos y están en la avenida Adolf B. Horn esquina Javier Mina, en Tlajomulco. Ahí, según un video corporativo de VGI, se edificarán 6 mil 80 viviendas distribuidas en 444 edificios “séxtuplex” y 854 “cuádruplex”. El costo de cada vivienda oscila entre 217 mil y 320 mil pesos.

En caso de que el “proyectador” no encuentre al trabajador en ninguno de sus domicilios, le deja una hoja tamaño carta con los membretes de la Inmobiliaria JMVA y el Infonavit, en la que se lee textualmente:

“Me es grato informarle que como parte del programa nacional Apoyo a la Vivienda, usted ha sido seleccionado para que pueda utilizar su crédito Infonavit antes de que su crédito baje por las nuevas reformas laborales y quede desperfilado para hacer uso de su crédito más adelante.

“Nota: El plazo máximo para presentarse con un asesor es de 3 días a partir de la visita de su consejero, el día de la visita se deberá de tomar una decisión, ya que el beneficio se regresa al gobierno.”

También se pide al supuesto beneficiario que lleve su acta de nacimiento, credencial del INE, 100 pesos para apartar su vivienda y, en su caso, acta de matrimonio.

En la tarjeta de presentación de un chofer-vendedor se incluye el logotipo del Infonavit, en otras se coloca el de la Conavi. No obstante, en el portal de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), dentro del apartado Conavi aparecen las “reglas de operación del Programa de Acceso al Financiamiento para Soluciones Habitacionales, con el propósito de ajustarse a las ampliaciones en los montos de crédito para la adquisición de una vivienda nueva o usada que realizará el Infonavit”.

Entre los requisitos que debe cumplir el trabajador interesado en obtener el subsidio federal están: tener un ahorro mínimo de 11 mil 102 pesos en la subcuenta de vivienda de la cuenta individual del SAR, y la casa debe estar dentro de los perímetros de contención urbana.

También se precisa que el subsidio federal para vivienda “es un apoyo económico que otorga el gobierno de la República a través de la Sedatu-Conavi y se da una sola vez para que las personas que lo necesiten puedan utilizar ese apoyo y completar su enganche (…) El apoyo económico no se pagará o devolverá al gobierno siempre y cuando se cumpla con los requisitos”.

Se señala que el monto máximo de la vivienda es de 444 mil pesos y que la Conavi no tiene “representantes o promotores” en ningún estado de la República. Sin embargo, en VGI algunos proyectadores se ostentan como representantes de la Conavi.

Según datos del Infonavit, en 2015 Jalisco fue el segundo estado en donde ese organismo tramitó más subsidios federales: 17 mil 971, sólo menos que Nuevo León, con 22 mil 139.

Los entrevistados sostienen que los datos personales de los trabajadores les son proporcionados al Grupo Constructor VGI por el propio Infonavit. Incluso mostraron a este semanario una lista con los nombres, domicilios y números del IMSS.

El personal del Infonavit que entregó los datos a la constructora violó la ley Federal de Protección de Datos Personales. En caso de sustentarse la infracción a dicha ley se aplicaría al infractor una multa que va de 100 a 320 mil días de salario mínimo, según el artículo 64 de dicha norma.

Cobros injustificados

Proceso Jalisco entrevistó a tres compradores en el fraccionamiento Villa Fontana Aqua, quienes señalaron que el Grupo VGI no les ha entregado su vivienda pero ya la están pagando mediante descuentos en su nómina.

Jorge, quien fue a principios de julio al fraccionamiento y firmó el contrato, relata que tras firmar las escrituras le dijeron que en unos días le entregarían la casa. Ya pasó medio año, y aunque no tiene la posesión de la vivienda, cada quincena le descuentan parte de su sueldo por el crédito hipotecario del Infonavit.

A la tercera vez que reclamó, Jorge fue canalizado al área de posventa, donde una asesora que se identificó como Claudia Pozos le dio la misma respuesta que en las otras ocasiones: que en una semana tendría las llaves de su casa. Él espera que la empresa cumpla, de lo contrario demandará al corporativo.

José fue al fraccionamiento en enero de 2016 y dijo que sí le interesaba comprar la casa. Quedaron de entregársela en un plazo máximo de tres meses y, aunque nunca firmó el papel de apartado, en la primera quincena de enero le descontaron el crédito del Infonavit.

“Todavía no firmo escrituras ni me entregan la casa pero ya me están rebajando mi sueldo, y yo pago renta. Le echan la culpa a mi patrón porque él mandó la solicitud, pero yo no le he llevado los papeles para que los firme. Me insisten en que tengo que ir con él para decirle que ya no me descuente de mi sueldo. Voy a ver si es cierto; si no, también voy a demandarlos”, advierte.

Una de las vendedoras intenta justificar esos casos: “Estamos retrasados en la entrega de casas por el cambio de año”.

Voracidad empresarial

La Inmobiliaria JMVA forma parte del Grupo VGI y, a decir de uno de los vendedores entrevistados, se encarga de administrarla Juan Manuel Aguirre, pariente de Valente Aguirre.

Este semanario no encontró en el Registro Público de Comercio ningún acta constitutiva de la empresa. Sin embargo, el ayuntamiento de Tlajomulco de Zúñiga le autorizó en septiembre de 2015 seis licencias de urbanización, como se publica en el portal de Transparencia del municipio.

Los permisos son para edificar en seis etapas y un plazo de 12 meses el fraccionamiento Quintas del Valle en la antigua carretera a Chapala, ejido de Santa Cruz del Valle, al norte del aeropuerto. Según la propia inmobiliaria, su Registro Federal de Contribuyentes es IJM150829SX6.

El Infonavit publicó dentro del apartado “Créditos formalizados por oferente” en 2016, que la Inmobiliaria JMVA colocó en Tlajomulco mil 459 de ellos.

Otra empresa de Valente Aguirre es Edificaciones Integrales de Guadalajara (folio mercantil 50438), que se constituyó el 10 de marzo de 2003 ante el fedatario de León, Guanajuato, Luis Martín Eugenio Vázquez Hernández. Los socios son Guillermo y Valente Aguirre Meza, hermanos originarios de Santiago Papasquiaro, Durango. Guillermo nació el 10 de febrero de 1948 y Valente el 21 de mayo de 1958.

En 2016 Edificaciones Integrales colocó en Tlajomulco de Zúñiga seis “créditos formalizados por oferente”. En 2013 fueron 2 mil 591; en 2014, 667, y en 2015, sólo 10.

El Grupo Constructor VGI (folio mercantil 16705) se constituyó el 31 de julio de 2002 en Guanajuato, también ante el notario Vázquez Hernández. Se estipuló que los socios serían los propios hermanos Aguirre Meza, así como Ismael Plascencia Núñez.

No obstante, el 6 de abril de 2005 este último vendió sus acciones a los hermanos Aguirre Meza (folio mercantil 16705). Plascencia Núñez y Valente Aguirre fueron socios en los clubes de futbol Unión de Curtidores y La Piedad, así como en la empresa Bienes y Raíces Norpe.

Valente Aguirre, también exdueño del Club León, demandó por fraude a Plascencia Núñez por presuntamente utilizar un documento en blanco para agilizar un trámite en Metrofinanciera, el cual se convirtió en un pagaré por 35 millones de pesos. Esto ocasionó en una orden de aprehensión contra el demandado.

Valente Aguirre es amigo y socio del senador priista Arturo Zamora y fue amigo del exrector de la Universidad de Guadalajara Carlos Briseño Torres, así como del exgobernador panista Emilio González Márquez. Incluso en 2007 se publicó en algunos medios que el exrector usó un helicóptero de Valente Aguirre para trasladarse con Emilio González a un acto que se realizó a un lado del edificio de la rectoría.

En una columna que se publicó en el portal de internet del periódico AM León, con fecha 19 de junio de 2016, se menciona que los constructores de vivienda de Guanajuato están molestos con Valente Aguirre porque de los 356 millones de pesos que la Conavi destinaría como ayuda de vivienda a trabajadores con ingresos menores a cinco salarios mínimos, alrededor de 60% se iría al Grupo VGI, que “desarrolla en León el fraccionamiento Brisas del Campestre, cerca del relleno sanitario El Verde”.

Según dicha nota, Valente Aguirre tomó ventaja al “comprar tierra barata, alejada de la mancha urbana, con la complicación que eso trae por la falta de infraestructura y equipamiento urbano”, pero puede vender viviendas más económicas, señalaron sus competidores.

Los constructores inconformes, entre ellos el director de la Comisión de Vivienda del estado de Guanajuato, Adrián Peña Miranda, y el presidente del consejo de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda, Plascencia Núñez, enviaron cartas al gobierno federal para que se estableciera un tope de 20% a la bolsa de subsidios de vivienda que pueda tener cada fraccionador. Su propuesta fue rechazada.

En septiembre de 2011 Ariadna Brito Muñoz llegó a vivir con su familia a Villa Fontana, el otro complejo de viviendas perteneciente al mismo grupo inmobiliario.

Relata a este semanario: “Al trabajo de mi papá fueron a ofrecer la casa, fuimos a verlas y desde el principio nos vendieron una idea increíble… habría una terraza y una alberca. Hubo quienes compraron casas a un mayor precio porque tendrían vista hacia la terraza y alberca. Nunca la construyeron”. La encargada de venderles la casa dijo llamarse Rosy Acero.

A decir de la entrevistada, después de hacer el trato sólo pudieron contactar a la vendedora por teléfono: “Cada que la íbamos a buscar para checar asuntos de la casa nos evitaba. De repente venía a enseñar casas, nos acercábamos y la señora literalmente se iba corriendo, no quería que le habláramos, se molestaba”.

En noviembre de ese año, la familia Brito y otros vecinos comenzaron a tener problemas con la energía eléctrica y el agua potable. Cuando se quejaron con el Grupo VGI, sus ejecutivos contestaban con negativas; lo único que hicieron fue enviar pipas de agua durante un corto periodo.

Otros habitantes del fraccionamiento detallan que incluso tuvieron que pagar la deuda que la empresa tenía con el Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado para que les restablecieran el suministro de agua: “Como de 3 mil pesos por casa, algunas más. Lo tuvimos que pagar porque en verdad necesitábamos el servicio”.

Brito Muñoz agrega: “Todo fue muy rápido. Uno veía las anomalías al principio pero nos decían que todavía no podíamos tener ciertos servicios porque estaba en construcción”.

Además, la zona es insegura. Constantemente las viviendas sufren robos y se cuartean porque están cerca de las vías del tren. A los vecinos no les ha quedado otro remedio que organizarse en grupos que se ayudan mutuamente.

Los afectados no saben a quién acudir, pues el único domicilio físico del Grupo VGI estaba en el centro histórico de Guadalajara, entre las calles de Colón y Prisciliano Sánchez, pero este semanario comprobó que actualmente está desierto.

En una llamada al número telefónico obtenido en la página de internet del corporativo, se confirmó que el único lugar donde recibe a clientes son sus oficinas en Villa Fontana Aqua.