Para su autor, Jaime Chabaud, la pieza Divino Pastor Góngora es un gran canto de libertad y de amor, “un grito desesperado contra la intolerancia” que se recrudecerá, explica, si el gobierno mexicano no toma medidas firmes con la llegada de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos. La obra personifica a un histrión ficticio del siglo XVIII novohispano, condenado por el real inquisidor Diego Fernández y de Zevallos, y fue presentada en el Festival Internacional Cervantino en octubre; ahora, este exitoso monólogo regresa para una corta temporada en El Galeón bajo la dirección de Mauricio García Lozano, con actuación de José Sefami.
El actor José Sefami encarna a un cómico novohispano encarcelado hacia 1790 por el inquisidor Diego Fernández y de Zevallos en Divino Pastor Góngora, un monólogo escrito por Jaime Chabaud a comienzos de este siglo y que el dramaturgo, guionista, periodista e investigador teatral ha visto montado en alrededor de quince naciones de América y Europa.
La obra, de 60 minutos de duración, recién protagonizada por Sefami durante el Festival Internacional Cervantino en octubre pasado, regresa para breve temporada del Teatro el Galeón en el Centro Cultural del Bosque los viernes, a las 20 horas, los sábados a las 19 y los domingos, a las 18 horas, hasta el 19 de febrero. El director es Mauricio García Lozano.
–¿Cómo se conocieron usted y García Lozano? –se pregunta a Chabaud, quien además es director de la revista teatral Paso de Gato.
–Con él había hecho ya otra obra que también fue muy exitosa: Talk Show (Premio Nacional Obra de Teatro 1999 del INBA), un homenaje a mi parte de periodista que produjo la UNAM en el Teatro Sor Juana Inés de la Cruz hace 17 años, pero no habíamos vuelto a trabajar juntos.
“Siempre agradezco cualquier montaje de Divino Pastor Góngora por tratarse de un texto enormemente enamorado de la vida, del arte y del teatro, aunque parezca que lo teatral está en primer plano. Insisto en que es una obra grandemente enamorada de la vida.”
–Que recuerda una frase de Los inútiles de Fellini: “Quien no ama el arte, no ama la vida”.
–Va por ahí. Divino Pastor Góngora es un gran canto de libertad y de amor. En el fondo, es un grito desesperado contra la intolerancia. Pienso que hemos de ver tiempos aún más difíciles de intolerancia, están regresando y dime si no: este mismo gobierno en México, lo que se nos viene encima con el gobierno de Donald Trump…
–¿Qué se nos viene encima tras la llegada de Donald J. Trump a la presidencia de los Estados Unidos el 20 de enero?
–¡Híjole, qué difícil saber sin tener la bola de cristal! Pero creo que es muy obvio que si este gobierno nuestro no toma medidas y no asume una postura firme con Trump, quien es el que tiene que negociar sin nosotros inclinar la cabeza, hincarnos y arrodillarnos para pedir la misericordia del señor Trump, evidentemente si no es así nos va a hacer pedazos en lo económico, y no descartes también en lo militar.
“Trump es un loco enfermo. Su gobierno va a comenzar con guerras aquí, allá y acullá. Sabemos que esas guerras no son causas justas, son estrictamente por robarse los bienes y recursos naturales de otros países. Los Estados Unidos no fueron a liberar Irak ni a los demás países donde han intervenido; todo es lana que se traduce en el saqueo de recursos naturales. Y en próximas décadas veremos las guerras por el agua, ya no por el petróleo; por eso la paz no le conviene al gobierno estadunidense en Colombia y la están saboteando.
“Hemos de ver tiempos todavía muy difíciles de intolerancia con Trump, de ahí que esta obra mía posea aún mucha vida por delante.”
Loa al arte escénico
Jaime Eduardo Chabaud Magnus nació el 24 de febrero de 1966 en la Ciudad de México. Estudió Letras Hispánicas, teatro y cine.
Becario del Sistema Nacional de Creadores de Arte del Fonca, y como director de Paso de Gato: Revista Mexicana de Teatro (Premio Nacional de Periodismo José Pagés Llergo 2005), publicó en 2013 Divino Pastor Góngora (Cuadernos de Dramaturgia Mexicana número 34), donde leemos:
“Estamos en 1790, en la Colonia, en la Nueva España, pleno fin del siglo XVIII, en las fronteras donde la Iglesia y su intolerancia luchan por controlar las nuevas ideas que, por cierto, tiempo ha se les fueron de las manos. El espíritu de la Revolución Francesa, pese al esfuerzo inútil de clérigos e inquisidores, ya sopla también en América.
“El Diego Fernández y de Zevallos que se cita con frecuencia en este texto, existió: o bien como censor, o bien como familiar de la Inquisición en los siglos XVII y XVIII, respectivamente… Cualquier coincidencia con personajes de la realidad política mexicana actual es, en todo caso, una ironía de lo cíclico de nuestra historia nacional.”
La pieza fue estrenada en épocas de censura e intolerancia del PAN (con guiño intencional al político homónimo llamado El jefe Diego), rememora Chabaud en su pequeña oficina de Paso de Gato, en Coyoacán. Divino Pastor Góngora fue dedicada por él “con gratitud al fenomenal actor Carlos Cobos, mi admirado Gordo que en paz descanse y quien me la estrenó”.
Los personajes son “varios, muchos, siempre por el mismo actor que encarna al personaje Divino Pastor Góngora, cómico de la legua, cómico de estos caminos del Señor, actor favorito de la Corte y que, por causas diversas, de un golpe perdió la gracia de los poderosos”. El autor dedicó asimismo Divino Pastor Góngora a Miguel Ángel Rivera, quien redactó lo siguiente:
El unipersonal de Divino Pastor Góngora, escrito por Jaime Chabaud, es un texto radicalmente contemporáneo que integra y reinventa aspectos del barroco teatral de Hispanoamérica con su exuberancia del lenguaje, una estética de eficaz teatralidad y, sobre todo, con la entrañable peripecia de este pícaro actor… Perseguido por las fuerzas oscuras del Santo Oficio, Divino se despliega vital en diversos personajes y nos regala fragmentos documentados de un teatro colonial distinto: popular, lleno de canciones, pequeños sainetes, personajes grotescos y alusiones eróticas que desafían la condición oscurantista y corrupta del poder y celebran la escena como un espacio de fiesta, transgresión y libertad. En esa época, pero sobre todo, la nuestra.
A su vez, el actor José Sefami (Ciudad de México, 1952), de familia judía sefaradita, apunta:
“Desde hace mucho tiempo le traía ganas a esta obra. Divino Pastor Góngora es una loa a la actuación y al arte escénico, a la libertad que me da el hecho de convertirme en tantos personajes para liberar mi espíritu.”
Destaca la vigencia del tema, toda vez que “la gente en el poder emite un mismo discurso desde tiempos de la Inquisición y busca defender sus posiciones egoístas a toda costa, es algo que se repite en la historia de México porque, ¿cuántos periodistas no han sido asesinados en este sexenio?”. Tras mencionar algunos gobernadores acusados de corrupción en México, abunda en el futuro que nos espera con la presidencia de Donald Trump:
“Este señor es un hocicón y desgraciadamente le está dando poder a toda la derecha norteamericana. Desde luego, hay muchos en su contra; Trump le está dando fuerza a los grupos tipo Ku Klux Klan que son unos fachos. Sin embargo, no la va a tener tan fácil, pues se va a enfrentar a gente de los negocios que no apoyan su política, y sabemos que el dinero no tiene nacionalidad, sino intereses. Lo que sí, Trump está dando terribles facilidades a que los fachos vuelvan a lanzarse contra las minorías de mexicanos e hispanos, los negros o coreanos y chinos, etcétera, así van a salir a la luz de vuelta todas esas fuerzas oscuras que no entienden la otredad.”
Finalmente, Sefami expresa sobre la dramaturgia de Chabaud:
“Es un autor dramático muy lúcido, muy inteligente, tiene no sólo todo el oficio del mundo, sino la alta sensibilidad de poder percibir nuestra realidad, y aquellos sueños de los que estamos hechos los mexicanos. Esto lo ha convertido en un dramaturgo valioso para nuestros tiempos duros.”








