La China de Mao

La pantalla se abre en azules. Las figuras de numerosos chinos practicando en la orilla del río los tradicionales ejercicios de Tai-Chi antes de ir al trabajo, música de fondo, y en segundo plano las barcazas que recorren despacio el cauce nos introduce, en un tono poético, al Shanghái de hace 43 años, el de Mao, de la revolución cultural, del traje único, las bicicletas y la coreografía de multitudes; a Pekín y otras ciudades que apenas iniciaban su desarrollo, lejano al avasallador crecimiento actual.

Veremos luego cómo el equipo: el realizador, Oscar Menéndez; quien conduce y hace entrevistas, Jorge Alberto Lozoya, y el asistente de cámara Roberto López Márquez, se introducen en un quirófano para registrar la práctica de la anestesia mediante acupuntura; en las fábricas, los mercados, la enseñanza del inglés y de la danza en grupo a los niños. Describen el trascurso de la actividad de gente de la calle en los parques, las avenidas, la plaza de Tiananmen, La Ciudad Prohibida que se abre a los visitantes.

La más reciente obra de Óscar Menéndez, una crónica de la vida cotidiana en varias ciudades, China 1973, Del país del centro florido, integra además 300 fotografías del propio autor tomadas en esa ocasión y expuestas en 1974 en México. Las comentan Juan de la Cabada y Antonio Rodríguez. El viaje se dio gracias a un convenio entre México y China. Aparecen textos en pantalla o bien voz en off para agregar los datos del contexto, las cifras del ayer y el hoy. A cuadro aparece Óscar unos minutos, señala el valor retrospectivo de trozos fílmicos que documentan un momento de la historia de China. La notable fluidez de la obra se debe a la edición de Emiliano Menéndez Pedrero.

El documental que dura 72 minutos fue armado a partir del hallazgo, en la Filmoteca de la UNAM, de filmaciones perdidas que el propio Menéndez hizo en China en 1973 con una cámara de 16 milímetros. Los rollos fueron resguardados durante 40 años sin que el autor lo supiera. Al buscar materiales para sus otras películas, los encontró, los puso en orden, desechó lo inservible, fueron restaurados y transferidos a digital. El complejo proceso duró un año entero, se pudo realizar debido al apoyo de la Filmoteca universitaria que dirige Guadalupe Ferrer.

China 1973, Crónica del país del centro florido nos instala en la nostalgia de los años utópicos, aquellos del anhelo de un mundo distinto, parejo, justo. Sin alardes propagandísticos, sin grandilocuencia, sin tomas de óptica turística, el documental deja testimonio de un momento en el existir de seres comunes, de un pasado que no volverá.

Aunque en sí misma la obra es redonda, quedan ganas de saber más del gigante del dragón asiático. Por la inversión en trabajo, creatividad, por el rescate, la obra terminada merece ser exhibida de manera amplia.

Muchos son los foros en que podría transmitirse: los cines del centro cultural de la Máxima Casa de Estudios como estreno y luego en TVUNAM. Más tarde, en un circuito de televisoras culturales del país.