“La gente está encabronada con justa razón”

El gasolinazo desató la semana pasada una oleada de indignación ciudadana en la zona metropolitana, la más afectada por la decisión del gobierno federal. Desde el lunes 2, los alcaldes emecistas externaron su protesta, mientras transportistas urbanos, conductores de camiones de carga y taxistas se sumaron a las movilizaciones los días siguientes. Y el  gobernador Aristóteles Sandoval se limitó a decir que los próximos días dará a conocer su plan emergente para mitigar los efectos de la medida peñanietista.

La indignación por el gasolinazo se observó durante la semana pasada en las calles de la zona metropolitana y en varios municipios jaliscienses. A las caravanas de autos particulares con leyendas alusivas a la impopular medida se sumaron decenas de transportistas de carga, quienes se manifestaron a las afueras de las instalaciones de Petróleos Mexicanos(Pemex) en Zapopan, mientras decenas de conductores de las más de 250 rutas de transporte público realizaron un paro escalonado.

Los alcaldes de Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, Zapotlanejo, Tlajomulco y Juanacatlán, los emecistas Enrique Alfaro, Mario Lemus Navarro, María Elena Limón García, Héctor Álvarez Contreras, Alberto Uribe Camacho y Refugio Velázquez Ballina, respectivamente, también expresaron su malestar por el incremento de más de 20% al precio de las gasolinas.

En conferencia de prensa, Alfaro Ramírez se pronunció por pedir al Congreso local abrir un periodo extraordinario de sesiones para demandar la reducción del Impuesto Especial sobre Producción de Servicios y buscar reducir el precio de los hidrocarburos.

La diputada emecista Rosa Alba Ramírez Nachis, una de las primeras en convocar a las acciones de resistencia civil, sostiene que a diferencia de los legisladores federales del PRI y del Partido Verde Ecologista de México, quienes obedecen al presidente Peña Nieto, ella sí puede dar la cara y estar al lado de los mexicanos.

En entrevista, Ramírez Nachis se queja de la imposición de políticas públicas erróneas, como la del aumento al precio de las gasolinas, que “enciende los focos rojos y podría derivar en enfrentamientos serios entre sociedad y gobierno”.

–¿Advierte usted la posibilidad de un estallido social? –se le pregunta.

–Espero que no sea así, por eso convoco al pueblo de México a que en las puertas de sus domicilios y de sus carros repudien el gasolinazo; les pido también no afectar las vías de comunicación; podemos manifestarnos en las banquetas, con pancartas.

La represión

El lunes 2 por la noche, luego de la megamarcha en La Minerva y de la dispersión de presuntos manifestantes encapuchados con gases lacrimógenos en el barrio de San Juan de Dios, por parte de policías estatales, Alfaro Ramírez condenó la agresión en su cuenta de Twitter.

Esa trifulca agudizó las diferencias del alcalde tapatío con el titular de la Fiscalía General del Estado (FGE), Eduardo Almaguer Ramírez.

A las 20:15, Alfaro Ramírez escribió: “Condenamos categóricamente la represión que ordenó el fiscal Eduardo Almaguer Ramírez contra los ciudadanos que asistieron a manifestarse contra una medida que afecta a todos los mexicanos y que tiene al país molesto e indignado.

“Desde aquí le digo al gobernador Aristóteles Sandoval que no es correcto usar a los policías antimotines para reprimir a los ciudadanos. El gobernador debe entender que la gente está encabronada con justa razón.”

A los pocos minutos, el fiscal se defendió: “Quien es responsable de la seguridad en su municipio es el gobierno de Guadalajara, es su alcalde (Enrique Alfaro). Nos llama mucho la atención el posicionamiento y las mentiras de señalar (hablar) de represión, hubo una acción para liberar (la vía) de sujetos que querían provocar y generar violencia”, en alusión al medio centenar de encapuchados que presuntamente agredieron a elementos antimotines. En la trifulca tres agentes resultaron heridos y una unidad policiaca fue dañada.

El fiscal insistió al día siguiente que Alfaro Ramírez debe aclarar su relación con los encapuchados y comenzaron a difundirse en las redes sociales fotografías de uno de los supuestos provocadores junto al alcalde tapatío y al regidor emecista Marco Valerio Pérez Gollaz.

Pérez Gollaz aclaró que él trabaja en 10 comisiones y que, como también realiza trabajo territorial y acude a las colonias, suelen tomársele fotos, pero eso no implica que el presunto provocador sea colaborador suyo. “Se trata de desviar la atención con relación a los hechos de violencia”, comentó el regidor.

Jornadas de indignación

El martes 3, choferes de la plataforma Uber se reunieron en las inmediaciones del paraninfo de la Universidad de Guadalajara y de ahí se dirigieron a la FGE, ubicada en Libertad y 16 de Septiembre; más tarde se desplazaron a las instalaciones de la Procuraduría General de la República, en La Paz y 16 de Septiembre.

Y a partir del jueves 5 subieron en 18.2% el costo por kilómetro recorrido en UberX, UberBLACK, UberSUV en Guadalajara.

Asimismo, en el municipio de La Huerta, alrededor de 200 personas mostraron su descontento por el nuevo precio del combustible el mismo martes 3. Se congregaron alrededor de una gasolinera y marcharon al centro de la ciudad.

Conductores afiliados a la Alianza Mexicana de Organización de Transportistas, A.C., y la Confederación Nacional de Transportistas Mexicanos y un grupo de ciudadanos tomaron las casetas de las carreteras de La Joya, Yahualica, Jalostotitlán y la de Acatlán; además bloquearon tres carriles de la autopista a Zapotlanejo, a la altura de la nueva central camionera. Al día siguiente las liberaron.

El miércoles 4 –cuando el presidente Enrique Peña Nieto iniciaba su mensaje para anunciar cambios en su gabinete y pedir comprensión a la ciudadanía ante la medida “dolorosa pero necesaria” anunciada por su gobierno– los transportistas de carga condujeron sus vehículos hacia las instalaciones de Pemex, en San Juan de Ocotán, para protestar por el gasolinazo. Tropas del Ejército acudieron a resguardar el inmueble.

Horas más tarde un grupo de inconformes rodeó la caseta de peaje La Joya para protestar por el alza en el precio de las gasolinas y por el cobro de 25 pesos por el uso de esa vía. Dijeron que estarían ahí hasta que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes suprima ese pago que perjudica sobre todo a los habitantes de Zapotlanejo.

En Guadalajara, los vecinos acudieron a la estación Periférico Norte de la Línea 1 del Tren Ligero y, tras mostrar cartulinas con la leyenda “El petróleo no es de Peña Nieto”, permitieron a los pasajeros entrar gratis. En la estación Periférico Sur también hubo protesta.

Otros indignados se reunieron otra vez en La Minerva para expresar su malestar por el incremento en el precio de las gasolinas, mientras en el centro de la ciudad una veintena de choferes de la Unión de Taxistas Independientes realizaron su propia jornada de protesta.

Algunos camioneros demandaron un aumento al precio del pasaje de siete a nueve pesos, al tiempo que los choferes del transporte público en Guadalajara adscritos al Sindicato de Avanzada organizaron un paro parcial el mismo miércoles 4, que afectó a 300 mil usuarios de la zona metropolitana.

El jueves 5, la fiscalía subió un mensaje a su cuenta de Twitter para desmentir los supuestos saqueos de negocios en el estado: “La FGE informa que ante diversos rumores y convocatorias para realizar saqueos, en Jalisco no se ha suscitado ningún acto de ese tipo”.

Y el gobernador escribió en su cuenta de Twitter que el domingo 8 dará a conocer su plan emergente para mitigar el efecto del gasolinazo en la entidad.