En materia de medios el año que terminó estuvo marcado por sacudidas tanto en el ámbito privado como en el público. Éstos encuentran su raíz en los cambios legislativos de 2013-2014 y en la crisis económica que se ha vuelto crónica en el país. También en el profundo deterioro del sistema político, del tejido social, del equilibrio entre el bien común y el fin de lucro. La balanza se inclina hacia los negocios.
La estructura de medios es distinta a la de 1999. Hoy existen tres oligopolios: Televisa, TV Azteca y Grupo Imagen. El crecimiento privado continuará a través de la nueva licitación de frecuencias. Las compañías regionales se fortalecen al obtener estaciones de FM o canales digitales agregados a periódicos.
Internet divide el mercado entre Telmex y múltiples empresas tanto nacionales como extranjeras. Las más importantes, Movistar y ATT, ambas foráneas. Y los consorcios Televisa y Azteca están ya en el triple play.
Algunos eventos destacados de 2016 son: Cadena Tres, hoy Imagen TV, salió al aire a finales de octubre, una vez terminados los estudios y oficinas erigidos en el sur de la ciudad, motivo de controversia porque afectan la antena y el helipuerto –que opera sin permiso– a los vecinos de la zona. Su carta programática no incluye novedad ni en género ni en línea editorial.
Televisa intenta adecuarse a la competencia: en marzo lanza la plataforma OTT, después de haber intentado obtener un segmento de consumidores con Blim a través de IZZI. Falla al ofrecer casi lo mismo que sus canales abiertos y de cable. Más tarde realiza un cambio cosmético: Joaquín López Dóriga es sustituido por Denisse Maerker en el nuevo noticiario denominado 10 en punto. Hay otros movimientos de emisiones y conductores. Eso dura algunos meses. En diciembre estalla la crisis: salen las figuras informativas antiguas de Canal 2, se recorta personal, se anuncia austeridad. La deuda en dólares y el dispendio ponen en aprietos a la televisora.
En el área pública, la centralización se acentúa. SPR alcanza con su señal a 22 estados con 26 señales en el 14.1 del dial, lo cual significa una cobertura de 62%, según su página en internet. El sistema se encuentra adscrito a la Secretaría de Gobernación. Presta infraestructura para repetir señales de Canal 22, TV UNAM, Canal Once, Aprende Tv y Canal del Congreso en algunas entidades federativas.
En su tabla de Infraestructura, fechada el 31 de marzo pasado, Ifetel consigna que existen 821 canales televisivos aéreos abiertos, asignados y repartidos en el país. De éstos, 327 son públicos y 494 privados. Sin embargo, hay que destacar que ya han pasado a la banda TDT todos los privados, mientras que 135 públicos aún son analógicos. 192 se consignan en la nueva banda, incluyendo los de SPR y aquellos del IPN. Están “en proceso de instalación” 97 frecuencias, es decir, aún no operan. A pesar de ello sigue en pie el apagón analógico para el 31 de diciembre.
En la UNAM también hubo chubasco. El año inaugural de la rectoría de Enrique Luis Graue Wiechers no fue terso. Primero por la designación de Nicolás Alvarado al frente de TV UNAM y luego por las desafortunadas expresiones del escritor respecto de Juan Gabriel. Los cambios que operó el director en ocho meses aún tienen que ser evaluados. La emisora se quedó acéfala hasta hace unas semanas en que se produjo la salida de Teresa Uriarte de Difusión Cultural. Su remplazo es el escritor Jorge Volpi. La televisión de los universitarios queda a cargo de Armando Casas. Asimismo Renato Dávalos, a la cabeza de Radio UNAM, fue criticado por convertir a la emisora AM en “difusora de cumbias, baladas pop y reggaetón sin ton ni son” (según Herman Bellinghausen), entre otras modificaciones absurdas. Su reemplazo, Benito Taibo, tendrá que hacer muchos cambios para enderezar el rumbo.








