Valle de los Molinos El hoyo negro de Zapopan

Hace una década, miles de ciudadanos compraron su vivienda en el fraccionamiento Valle de los Molinos, en una de las orillas de Zapopan, y se fueron a vivir allá. Pronto se desencantaron, pues los problemas de transporte, seguridad, salud y educación se multiplicaron. Luego llegó la violencia y los operativos policiaco-militares para abatirla… Hasta ahora los resultados son nulos.

Desde hace meses, los habitantes del fraccionamiento Valle de los Molinos, ubicado en el norponiente de Zapopan, viven aterrorizados por la espiral de violencia. La presencia de sujetos armados presuntamente ligados a las organizaciones criminales que se disputan la zona los obligan a refugiarse en sus viviendas apenas anochece.

Los cerca de 50 mil residentes en ese entorno urbano le temen a la desaparición de personas, extorsiones, robo a casas-habitación, asaltos en el transporte urbano, a las balaceras entre los sicarios del Cártel de Jalisco Nueva Generación y Los Zetas, pero también al Ejército que patrulla las calles, algo que no sucede en el resto de la zona metropolitana de Guadalajara.

Durante un recorrido por la zona, Proceso Jalisco recogió los testimonios de los vecinos que se quejan porque los policías se meten a las viviendas a detener a presuntos delincuentes. Algunos residentes incluso ya subieron la información a las páginas de Facebook Valle de los Molinos Sociedad Organizada y Fraccionamiento Valle de los Molinos.

Los delincuentes ya convirtieron Valle de los Molinos en su refugio y zona de operaciones, pues, dicen algunos de los entrevistados, es un sitio estratégico para los malvivientes debido a su ubicación en las orillas de Zapopan; además de ser una de las concentraciones urbanas más grandes, pues tiene salida tanto a San Cristóbal de la Barranca como a Colotlán.

Juan “N”, quien vive en ese fraccionamiento desde hace siete años, comenta: “Desde mayo, es normal ver las patrullas o al Ejército en las principales calles. Al principio creímos que era mejor estar protegidos por policías y soldados de los sicarios que pretenden adueñarse de la plaza, pero ahora ya no”.

En 29 de mayo de este año, los vecinos informaron en las redes sociales: el operativo de las fuerzas de seguridad en el que se utilizaron tanquetas de la Policía de Zapopan y un helicóptero “causa revuelo entre las poblaciones de Valle de Tesistán”.

El 22 de octubre, en otro mensaje, expusieron: “Tomen su tiempo, tránsito lento a la altura del ejido de Copalita en carretera a Colotlán por operativo conjunto de la Sedena, Policía Federal y municipal de Zapopan”.

El 8 de noviembre insistieron: “Buenos días a todos los vecinos de Valle de los Molinos. Me enteré que está otra vez el operativo (policiaco) como el que hubo el domingo (6 de noviembre). Les recomiendo tomar sus precauciones”.

Entre el 29 de junio y el 20 de diciembre alertaron a los habitantes sobre las llamadas de extorsión en la zona. El problema es grave, si se considera que muchos vecinos salen a trabajar por la mañana y regresan hasta la tarde, por lo que dejan solas sus viviendas, lo que eleva el riesgo de que los delincuentes las saqueen.

Natalia “N”, una madre soltera con dos hijos, cuenta que todos los días los lleva a la escuela que está al otro extremo de la colonia. Lo hace a pie o paga entre 20 y 50 pesos, que es lo que le cobra el mototaxi.

En las inmediaciones de ese plantel se construyó un nuevo desarrollo urbano de 300 viviendas en Valle del Sol, que se cotizan en 250 mil pesos. Eso, dice Natalia, nos va a afectar porque habrá más gente y la demanda de servicios, de por sí escasos, se agudizará; lo mismo que el empleo. También existe el riesgo de que se desaten la prostitución y la delincuencia.

Y remata: “Estamos en un hoyo negro donde nadie nos ve, a pesar de que somos una ciudad dentro de la misma ciudad de Zapopan, sin servicios, sin transporte, sin vialidades y sin autoridades que realmente nos proporcionen seguridad”.

Y aun cuando hay un módulo de policía en una de las avenidas principales, los uniformados no hacen nada, pese a que saben quiénes son los delincuentes y los secuestradores; incluso “algunas veces se reúnen con ellos”, dice un comerciante de la zona.

El sábado 24, por ejemplo, uno de los vecinos subió a Facebook un mensaje en el que señalaba: “Mi sobrino está desaparecido. Salió hoy a las 9:30 a recoger un dinero con su papá, afuera del trabajo, y nunca llegó ni con su papá. Llevamos horas buscándolo; le hemos preguntado a todas sus amistades y nadie lo ha visto. Si sabes algo o lo has visto, avísanos”.

Los asaltos en el transporte público o en las calles también están a la orden del día. Algunos conductores de mototaxis también han sido víctimas de los delincuentes, comentan los vecinos.

Uno de los afectados relata que tres jóvenes le hicieron la parada, pero cuando vio que pretendían asaltarlo dio el volantazo y aceleró. Los asaltantes se cayeron y él pudo evitar el atraco.

Valle de los Molinos forma parte de decenas de fraccionamientos ubicados en la zona de la carretera a Colotlán y sus alrededores, siendo éste, junto con Los Molinos, los más poblados de la zona y con más carencias al ubicarse a la orilla.

En el fraccionamiento Valle de los Molinos relatan que desde hace más de una década las autoridades municipales y estatales otorgaron permisos a los desarrolladores urbanos para construir las viviendas en una zona carente de servicios de salud, de educación, y poco funcionales. Luego vinieron los problemas de agua potable, vialidad, empleo, inseguridad y transporte.

Hoy, son miles los residentes que pierden de tres a cuatro horas para trasladarse a sus centros de trabajo en la zona metropolitana de Guadalajara.

El 1 de octubre de 2015, cuando asumió como alcalde, el emecista Pablo Lemus Navarro presumió la construcción de una glorieta en el ingreso a la carretera a Colotlán, en el cruce con avenida Tesistán, “para mejorar las condiciones de vida de más de 100 mil familias”, y dijo que en los próximos cinco años sumarán el medio millón de personas en la zona.

Y añadió: la iniciativa “cambiará la realidad de las familias, dejando atrás una ciudad dormitorio”. Catorce meses después de ese anuncio, la ampliación de la carretera a Colotlán sigue inconclusa. Desde su tramo de Los Molinos hasta el ingreso de Valle de los Molinos y Mirador del Bosque, los carriles siguen siendo de terracería.

Los vecinos exigen a la Secretaría de Movilidad una mejor planeación urbana y la autorización para que se multipliquen las rutas del transporte público en la zona, pues actualmente sólo circulan las rutas 163 y 709 Premier, insuficientes para atender la demanda de usuarios.

Por lo que atañe a los servicios de salud, el fraccionamiento sólo cuenta con una clínica para atender emergencias. Los consultorios anexos a las farmacias, que cobran entre 30 y 50 pesos por cita, son la única alternativa. Quienes prefieren los servicios del “hospitalito” y de la Cruz Verde de “La Curva” tienen que recorrer varios kilómetros; a veces incluso tardan una hora en cubrir esa distancia.

Peor aún, dicen los vecinos entrevistados, en la Cruz Verde los servicios médicos cuestan hasta el doble con respecto a los de las clínicas privadas. Tal parece que los Servicios Médicos Municipales tienden a privatizarse, pues resultan mucho más caros que los de las farmacias del Ahorro o del Doctor Simi. La toma de placas de rayos X, la colocación de yeso en casos de fracturas o las consultas de emergencia durante la madrugada son más caras en los Servicios Médicos Municipales que en otros lugares, insisten.

A todas sus inquietudes los vecinos de Valle de los Molinos aclaran que se preparan para participar en una gran manifestación en contra del gasolinazo, debido a que estiman que un posible aumento a la gasolina golpeará más sus raquíticas economías, según advierten.