El sexenio de Enrique Peña Nieto comenzó entre promesas de limpiar el deporte nacional, y cuando Alfredo Castillo llegó a la Conade se multiplicaron. Ahora, a cuatro años de que arrancara el sexenio, fue detenido el primer federativo acusado de malversar recursos públicos. Al presidente de la Federación de Atletismo, Antonio Lozano, se le hace responsable de un peculado por casi 5 millones de pesos.
El presidente de la Federación Mexicana de Asociaciones de Atletismo (FMAA), Antonio Lozano, fue detenido el lunes 19 por agentes de la Procuraduría General de la República (PGR) y trasladado al Reclusorio Sur, en la Ciudad de México. Se le investiga por peculado: supuestamente desvió 4.8 millones de pesos en agravio de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade).
La detención es la primera que se ejecuta desde que el director de la Conade, Alfredo Castillo, advirtió a los presidentes de las federaciones que perseguiría por la vía penal las irregularidades en el ejercicio de los recursos públicos que la dependencia federal ha otorgado a esos organismos.
En 2015 Castillo informó que la Conade había denunciado ante la PGR a Lozano por peculado. Durante meses el caso estuvo empantanado, hasta que la semana pasada un juez giró la orden de aprehensión. El federativo fue capturado cuando regresaba de Mexicali a la capital del país.
En el expediente judicial se asienta que Lozano recibió de la Conade, a través de los fideicomisos Fondo Nacional para el Deporte (Fonade, ya desaparecido) y Fondo Nacional para el Deporte de Alto Rendimiento (Fodepar), 4 millones 831 mil 197 pesos, entregados en tres tandas entre 2011 y 2012.
El 24 de marzo de 2011, la Conade transfirió de forma electrónica a la entonces Federación Mexicana de Atletismo, A.C., (FMA) 568 mil 36 pesos para la adquisición de insumos médicos y complementos alimenticios.
“De manera inmediata Antonio Lozano Pineda retira esta cantidad de dicha cuenta y realiza el traspaso por la cantidad de 567 mil 536 pesos a la FMAA. Se acredita con el informe del director general adjunto de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores que es desde este momento que Lozano distrae el recurso que se destinó a la Federación Mexicana de Atletismo y lo envía a otra, la Federación Mexicana de Asociaciones de Atletismo. En consecuencia, nunca realizó la compra de los complementos alimenticios e insumos médicos”, se lee en el documento del cual posee copia Proceso.
El origen
Lozano creó la FMAA para dejar de lado los problemas financieros que agobiaban a la FMA cuando él se convirtió en presidente –en junio de 2009– por un periodo de tres años.
El 16 de octubre de 2010, en Dolores Hidalgo, Guanajuato, Lozano realizó el Congreso Técnico de la FMA, en el cual informó a los presidentes de las asociaciones de un adeudo de 800 mil pesos con la Secretaría de Hacienda ocasionado por los malos manejos de los expresidentes Antonio Villanueva, Mariano Lara y Eduardo Jiménez. Les dijo que por los recargos, multas y requerimientos el monto había subido hasta alrededor de 7 millones de pesos (Proceso 1858).
Las autoridades fiscales ya habían congelado las cuentas bancarias Banamex 09476630255, Scotiabank 00105881102 y Santander 92001625220 que manejaba la FMA. Cada que le congelaban una cuenta, Lozano abría otra.
Les aseguró que no estaba dispuesto a atender las notificaciones de Hacienda en las que solicitaba que la FMA regularizara su situación fiscal y pagara los adeudos, porque él no se haría cargo de los problemas provocados por administraciones anteriores.
Es por ello que las dos federaciones han coexistido. Lozano no desapareció la FMA, simplemente dejó de operarla con el permiso de la Federación Internacional de Asociaciones de Atletismo (IAAF).
En la causa penal 56/2016 –mediante la cual el juez Séptimo de Distrito de Procedimientos Penales, Julio Veredín Sena Velázquez, concedió el viernes 16 la orden de aprehensión contra Lozano– quedó asentado que el presidente de la FMAA comprobó el dinero otorgado con la factura 1097 del 22 de marzo de 2011, expedida por Grupo Comercial Maxprise, S.A de C.V., a favor de la Federación Mexicana de Atletismo, A.C., por 568 mil 36 pesos con 92 centavos.
“Sin embargo se ha acreditado que dicha federación nunca realizó pago alguno a la empresa y, por consecuencia, en ningún momento realizó la compra de insumos médicos y complementos alimenticios.”
Según los alegatos presentados, Grupo Comercial Maxprise, S.A. de C.V., no existe: no se localizó en el domicilio fiscal que supuestamente tiene, “lugar donde el agente del Ministerio Público federal realizó la inspección. Se acredita con la testimonial a cargo de José Ignacio Guevara Martínez, en su calidad de socio de la empresa, mismo que manifestó que dicha empresa desapareció a finales del año 2010 y nunca tuvo trato con Antonio Lozano Pineda ni las federaciones”.
Además, un grupo de atletas mexicanos también declaró ante el Ministerio Público: la vallista Zudikey Rodríguez Núñez, de Chihuahua; la lanzadora de jabalina Abigail Gómez Hernández, de Veracruz; el corredor de campo traviesa Said Díaz Cerón, del Estado de México, y el mediofondista Aldo Saúl Vega Escobedo, de Quintana Roo, “mismos que al rendir su declaración en similares términos refieren que nunca recibieron apoyo alguno ni insumos médicos por parte de la Federación Mexicana de Atletismo, A.C., y mucho menos por parte de su presidente, Antonio Lozano Pineda”.
En la demanda por peculado también se acusa a Lozano de haber comprobado con una factura falsa 1 millón 931 mil 563 pesos con 80 centavos. La Conade transfirió este dinero a la FMAA el 22 de septiembre de 2011 para la adquisición de complementos e insumos para deportistas en su proceso de preparación rumbo a los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011, que se realizaron en octubre de ese año.
De acuerdo con la información presentada al juez, Lozano comprobó ese dinero con la factura 2509 de fecha 21 de septiembre de 2011, expedida por Comercializadora Empresarial y Abastecedora Cadena, S.A. de C.V.
“Nunca se realizó pago alguno a la referida empresa, como se desprende de los movimientos bancarios de la federación, y sí se aprecia depósito a favor de otra empresa que sólo le había hecho un presupuesto. La empresa Sightercomercial e Industrial, S.A. de C.V.”
Para reforzar los señalamientos en contra de Lozano fueron citados los siguientes atletas: el mediofondista Juan Luis Barrios Nieves y los marchistas Yanelli Caballero García, Heraclio Éder Sánchez Terán y Giovanni Torres Flores, quienes “refieren que nunca recibieron apoyo alguno ni insumos médicos por parte de la Federación Mexicana de Atletismo, A.C., y mucho menos por parte de su presidente, Antonio Lozano Pineda”.
El tercer agravio que el presidente de la FMAA supuestamente cometió en contra de la Conade es por 2 millones 331 mil 600 pesos, empleados en la compra de suplementos alimenticios.
Lozano presentó la factura número 821 de fecha 7 de febrero de 2012 de Hecgue Comercializadora de México, S.A. de C.V. De las investigaciones se desprende que dicha empresa no tiene su domicilio fiscal en ninguna de las dos direcciones que se exhiben, una en Nuevo León y la otra en la Ciudad de México. “En estos domicilios no existe ninguna empresa con esa denominación ni existió anteriormente”.
Estos datos, manifestó el Ministerio Público al juez, fueron obtenidos del Registro Público de la Propiedad y del Comercio de la Ciudad de México y del Instituto Registral y Catastral del Estado de Nuevo León el 12 de noviembre de 2015.
Paso a paso
Proceso publicó en noviembre de 2012 un par de reportajes en los que dio cuenta de cómo –a través de una triangulación– Antonio Lozano, Alejandro Cárdenas (entonces subdirector de Calidad para el Deporte de la Conade) y el compadre de éste, Jorge Tienda, supuestamente adquirieron suplementos alimenticios, bebidas hidratantes e insumos médicos.
Las adquisiciones fueron comprobadas con facturas que Lozano presentó ante la Conade. Alejandro Cárdenas avaló esa comprobación. El entonces director de Medicina y Ciencias Aplicadas al Deporte, Juan Manuel Herrera, fue el responsable de recibir los productos y supuestamente entregarlos a los atletas.
Este semanario publicó el 17 de noviembre de 2012 que el 2 de marzo de ese año Fodepar aprobó un presupuesto de 2 millones 331 mil 600 pesos para que la FMAA comprara 3 mil 900 botes de suplementos alimenticios: 2 mil 400 unidades de la bebida hidratante Endura lima-limón naranja de 1.5 libras y mil 500 unidades de Perfect Protein de 920 gramos, a razón de 435 pesos (1 millón 44 mil pesos totales) y 848 (1 millón 287 mil pesos totales) por unidad, respectivamente.
Esos productos fueron solicitados para que en un periodo de 122 días –de marzo a junio– lo consumieran 16 atletas: Juan Luis Barrios, Yanelli Caballero, Diego del Real, Edwin González, Giovanni Lanaro, Gabriela Medina, Horacio Nava, José Leyver Ojeda, Alejandra Ortega, Éver Palma, Madaí Pérez, Romary Rifka, Juan Carlos Romero, Marisol Romero, Éder Sánchez y Jesús Vega.
De acuerdo con la factura de comprobación presentada ante la Conade, de la cual tiene copia este semanario, los productos fueron adquiridos en la Comercializadora Hecgue de México, S.A. de C.V.
En el documento aparecen dos domicilios: Insurgentes Sur 800 piso 8, colonia Del Valle, en la Ciudad de México, con teléfono 3300-5631, y José San Martín 5049, colonia San Martín, Monterrey, Nuevo León, teléfono 01811648-1417.
El número telefónico de la oficina de la Ciudad de México corresponde a Centros Corporativos Regus, S.A. de C.V., y el de Monterrey es de un celular que siempre está apagado y manda de inmediato al buzón de voz.
El corresponsal de esta revista Luciano Campos acudió a la dirección de esa firma ubicada en Monterrey. En el local se encuentra la hierbería La Divina Providencia, negocio donde se expenden lociones, jabones y sustancias para la buena suerte. Su propietario, Francisco Hernández Flores, dijo al reportero que el negocio opera ahí desde el 8 de mayo de 2006 y aclaró que no conoce ni sabe nada del consorcio arriba citado.
La factura 821 entregada por Lozano en el área de Comprobaciones de la Subdirección de Calidad para el Deporte de la Conade está fechada el 7 de febrero de 2012. Esto significa que, un mes antes de que quienes administran Fodepar autorizaran los recursos, éstos ya habían sido usados y comprobados.
En entrevista, Cárdenas comentó entonces que le parecía “muy raro” que las facturas fueran falsas.
Una semana después, este semanario descubrió que, además, los productos comprados fueron contrabandeados, pues no se adquirieron en la única tienda que cuenta con la licencia de distribución en México y tenían etiquetas en inglés, lo cual viola la normatividad mexicana.
La Conade compró –vía FMAA– suplementos alimenticios de la marca estadunidense Metagenics a la empresa Best Performance All Sports (BP Sports), propiedad del exatleta Jorge Tienda Martínez, compadre de Cárdenas.
Tanto Lozano como Cárdenas aseguraron a esta reportera que la factura no es falsa y que esa empresa les vendió la bebida hidratante en polvo, así como los productos Perfect Protein.
No obstante, esta revista publicó una copia de la guía de carga aérea nacional número AQ01 1916423, de Aeroméxico, que demuestra que las sustancias fueron enviadas por BP Sports desde Monterrey a la Conade el 12 de marzo de 2012.
En el documento se consigna que el encargado de enviar los productos fue Estuardo Tienda Gálvez, a nombre de la empresa BP Sports, ubicada en 15A Ave. 4864 Col. Cumbres, primera sección, código postal 64100, en Monterrey, Nuevo León, teléfono 8801-1556. El embarque iba dirigido a Lozano. En esa dirección vive Tienda con su esposa, Magdalena Flores.
La guía también delinea que se enviaron 19 cajas con un peso de 260 kilogramos; es decir, ni siquiera fueron los 3 mil 900 botes de suplementos alimenticios adquiridos con recursos del erario.
Esta reportera solicitó a Cárdenas que le mostrara un comprobante de que los suplementos alimenticios fueron entregados a los 16 atletas.
El funcionario de la Conade designado por Cárdenas para demostrar que los suplementos se entregaron fue el doctor Juan Manuel Herrera, quien mostró a la reportera fotografías de los productos, dentro y fuera de sus cajas. También exhibió un listado con nombres de atletas de múltiples disciplinas y las firmas de que recibieron los botes.
Sin embargo, según esos documentos no llegaron a la Conade los 3 mil 900 botes de suplementos. Según los registros había 880 botes de Endura, 170 de Perfect Protein y 200 cajas con 12 barras de Protein Fusion cada una. En la solicitud de los recursos federales, así como en la factura apócrifa no aparecen consignadas esas barras.
Un día después de haber sido puesto a disposición, el juez le concedió a Lozano la libertad bajo caución. Fijó una fianza de poco más de 5 millones de pesos: como posible reparación del daño, tres cantidades (568 mil 36 pesos, 1 millón 931 mil 560 pesos y 2 millones 331 mil 600 pesos); por concepto de garantías procesales, tres pagos de 60 mil pesos cada uno si las cubre en efectivo o mediante fideicomiso; pero si las paga en fianza o hipoteca ascenderían los montos a 80 mil cada uno.
Por sanción pecuniaria, Lozano deberá pagar dos montos de 17 mil 946 pesos y uno de 18 mil 699.
A las seis de la mañana del jueves 22 de diciembre el juez Serna dictó auto de formal prisión a Antonio Lozano. Hasta el cierre de esta edición, el federativo no había salido del Reclusorio Sur.








