Desde hace meses, varios alumnos de preescolar y primaria del poblado de San Pedro Itzicán, municipio de Poncitlán, comenzaron a tener una extraña enfermedad bucal. Hoy son decenas los menores que tienen pequeñas verrugas alrededor de los labios. Cuando corrió la versión de que posiblemente se trataba del virus del papiloma humano, los padres de los afectados pidieron información a los directivos de los planteles, quienes respondieron que todo se debía a la desnutrición. Pero eso no los convenció… Y la alarma cundió en el pueblo.
SAN PEDRO ITZICÁN, PONCITLÁN.– Desde hace meses, los lugareños se quejan de problemas sanitarios que afectan sobre todo a los infantes, pero las autoridades no atienden su reclamo. Hoy, el problema en esta localidad de 7 mil personas afecta a por lo menos 120 alumnos de preescolar y primaria, quienes padecen una enfermedad bucal presuntamente atribuible a un virus del papiloma humano.
El vienes 9, la reportera visitó San Pedro Itzicán, luego de que una señora dijo que su hijo y varios alumnos matriculados en el plantel Vicente Guerrero, que imparte educación preescolar, y de la primaria Valentín Gómez Farías presuntamente estaban infectados con el virus del papiloma humano.
Ese mismo día llegaron al lugar varios médicos de la Secretaría de Salud Jalisco (SSJ) provenientes de las oficinas de Guadalajara para realizar un estudio histopatológico a varios de los alumnos que presentaban verrugas o condilomas en los labios.
La reportera entrevistó al director de la primaria, quien sólo se identificó como Ismael. Respondió que la señora que hizo la denuncia estaba mal informada. “No sé cómo saldría eso de que (los niños) tenían virus del papiloma”, dijo.
Lo que no pudo negar es que algunos alumnos tenían verrugas en su boca, y admitió que los médicos de la SSJ –quienes practicaron medio centenar de biopsias en el Centro de Salud local– le explicaron qué enfermedad las causaba, pero dijo no recordar el nombre, “pues es muy extenso”. Y se limitó a decir que las verrugas eran debido a la desnutrición.
–¿Cuántos niños están infectados? –se le pregunta al profesor Ismael.
–Cincuenta.
–¿Los médicos le dijeron que es por desnutrición?
–Sí.
–¿Le van a entregar los resultados a usted?
–Ya los habían revisado varias veces.
–¿Cuándo?
–No tiene mucho: no sé cuál fue su criterio para revisarlos. Les hicieron una biopsia, con autorización de los papás, incluso los mandaron llamar.
–El problema de salud se presenta en menores de todos los grados o en un solo grupo?
–Hay de todos los grados.
–Qué capacidad tiene el plantel?
–560 alumnos.
–¿En ambos turnos?
–En el matutino.
–¿Le dijeron cuándo estarán los resultados médicos?
–No. Ellos (los médicos de Guadalajara) se comunicarán con el Centro de Salud. Ese es trabajo de ellos.
–En cuanto tenga los resultados, si es un problema de desnutrición, ¿se les darán vitaminas a los menores?
–Sí. Eso dijo uno de los médicos. En Guadalajara hay casos similares y les dan suplementos alimenticios a los afectados.
–¿Existe mucha pobreza aquí?
–Sí. A los niños les cuesta aprender. Sabemos que es porque no comen. Aquí venden (alimentos) a la hora del recreo, pero hay niños que traen uno o dos pesos, y eso no les alcanza, o hay otros que de plano no traen. También hay quien tiene poquito más dinero, pero en general son pocos.
Las otras enfermedades
En su edición del 3 de julio pasado, este semanario publicó el reportaje “Agua caliente… y tóxica”, en la cual documentaba la pobreza y olvido de los habitantes de San Pedro Itzicán y Agua Caliente, así como de los padecimientos renales y los elevados índices de desnutrición de los pobladores equiparables a los registrados hace 50 años (Proceso Jalisco 608).
La SSJ tiene registro de 25 personas con algún tipo de daño en el riñón en ambos poblados, mientras que el Hospital Civil de Guadalajara ha registrado 226 casos de enfermedades renales en localidades de Poncitlán de 2009 a la fecha, así como 70 casos de malformaciones congénitas.
Estudios oficiales indican que en esas localidades marginadas el agua contiene metales pesados fuera de norma y organismos coliformes.
Son los menores los que comienzan a tener malestares que las autoridades sanitarias desconocen o, por lo menos no han querido revelar a los familiares de los menores afectados.
Carmen “N”, quien tiene 11 años y cursa el sexto grado, comenta a la reportera que en su salón hay otros cinco niños con problemas bucales similares. En su caso, dice, las lesiones aparecieron hace siete meses.
La madre de la menor comenta que primero le salió una protuberancia en el labio inferior que se fue diseminando. Asegura que ni sus otros dos hijos ni su pareja tienen ese problema.
La señora comenta que el 9 de noviembre pasado llevó a Carmen al Centro de Salud de San Pedro Itzicán, donde le practicaron un estudio histopatológico. El médico que la atendió le dijo que luego la mandaban llamar, pero no le recetaron ningún medicamento. Hasta el cierre de edición aún no sabía qué tiene la menor.
Carmen asegura que no siente dolor ni incomodidad por las lesiones bucales.
La reportera entrevistó a otras cinco madres de familia de la misma primaria. Todas mencionan que sus hijos presentan los mismos síntomas, con la variante de que presentan “elevaciones nodulares externas” alrededor de la boca.
También acudió al plantel de preescolar, donde parte de su alumnado presenta un problema similar, y entrevistó a doña María, madre de dos menores: una cursa el segundo grado de preescolar y otra va en cuarto de primaria.
La más pequeña, relata, apenas comenzó con una pequeña verruga en la parte exterior de su labio superior; su hermana mayor lleva ocho meses con ese problema.
–¿Las ha llevado al Centro de Salud local?
–Sí.
–¿Le dijeron qué tenían?
–No.
–¿Les dieron algún tratamiento?
–No.
–A su hija mayor, ¿dónde le apareció la lesión?
–Por fuera, pero hay otros niños de su salón que la tienen por dentro.
–¿Siente molestias su hija?
–No, pero en el Centro de Salud le pusieron un hilo y le destriparon (el nódulo). Eso sí le dolió.
–Con respecto al kínder donde estudia su otra hija, ¿sabe cuántos casos de infección hay?
–Hace rato vinieron los de la Secretaría de Salud y checaron como a seis o siete.
–Pero son más, ¿no?
–Sí.
–¿Los médicos de Guadalajara les van a dar los resultados?
–Nos dijeron que nos van a dar un pase para ir al dermatológico.
–¿Les dijeron cuándo se los van a dar?
–Sólo dijeron que lo pidiéramos en el Centro de Salud…
Otras señoras que tienen a sus pequeños en ese mismo plantel mencionan que sólo uno de sus hijos tiene esa enfermedad. Una asegura que a su niña le duró una semana.
La reportera intentó entrevistar a la directora del plantel Vicente Guerrero, pero la profesora Fátima Martínez comentó que no se encontraba y negó que haya niños enfermos. “No sé de dónde sacaron esa información”.
–Los datos provienen de las propias madres de familia –insistió la reportera.
–No tenemos información de eso.
–Y sobre la visita del personal de la Secretaría de Salud…
–Se trató de una simple revisión.
Resultados negados
Proceso Jalisco acudió al Centro de Salud de San Pedro Itzicán para solicitar información a los médicos de la SSJ que tomaron las muestras a los menores infectados.
Artemisa, quien iba al frente de ellos, se excusó. Dijo que los resultados los tendría el lunes 12 de diciembre el director general de Salud Pública, Jorge Sánchez. Este semanario buscó en dos ocasiones al directivo para preguntarle sobre los resultados histopatológicos. Hasta el cierre de edición no lo pudo localizar.
Ante la falta de información oficial, la reportera mostró las fotos de varios de los menores infectados a dermatólogos de Guadalajara. Todos coincidieron en que se requiere practicar una biopsia a los menores para determinar si se trata del virus del papiloma humano.
En mayo de 2006, la Revista Latinoamericana de Ortodoncia y Odontopediatría abordó en su versión electrónica el tema del virus del papiloma en niños. Mencionó, entre las características clínicas, que la hiperplasia epitelial focal (HEF) está asociada al virus del papiloma humano.
“Están lesiones tipo pápulo nodular múltiples o aislados de la mucosa bucal, asintomáticos, sésiles o pediculares, en forma ovoides, blandas a la palpitación, color similar a la mucosa que los circundan con presentación de fino patrón de aspecto verrugoso o de empedrado, queratinizado y que miden entre 1 y 5 mm, siendo la localización más frecuente a nivel de la cavidad bucal en el labio inferior, seguido por los carrillos, labio superior y lengua y en poca frecuencia en la encía y mucosa palatina”, publicó la revista.
Y agregó: “Los estudios realizados por reportes de casos aportan que el rango etario de la HEF es común entre los tres y los 13 años; y que no es común observar estas lesiones por encima de los 18 años de edad.
“Otras investigaciones sustentan que las posibles causas etiológicas de la enfermedad están relacionadas con un componente genético asociado a rasgos étnicos, estados de inmunocompromiso del hospedero, así como la mala nutrición y las condiciones de vida en hacinamiento.”








