México tardó 13 años en lograr la acreditación internacional de su laboratorio antidoping. Este noviembre, sin embargo, la Agencia Mundial Antidopaje se la retiró temporalmente. ¿La causa? El centro se equivocó dos veces y emitió un falso positivo, lo que excluyó a la esgrimista Paola Pliego de los Olímpicos de Río 2016. Esta suspensión es un duro golpe a las finanzas públicas –que han invertido hasta 60 millones de pesos anuales en el laboratorio–, pero sobre todo a la credibilidad de la Conade, que sigue sin aceptar su responsabilidad.
El retiro de la acreditación del Laboratorio Nacional de Prevención y Control Antidopaje que opera la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) es resultado del falso positivo de la esgrimista Paola Pliego, a quien ahí se le detectó modafinil en dos ocasiones, aunque después se demostró que este estimulante fue confundido con un antihistamínico que la atleta ingirió.
Pero el director del laboratorio, el doctor Benjamín Velasco, no acepta que se trate de una suspensión del aval, sino que, dice, la Agencia Mundial Antidopaje (WADA, por sus siglas en inglés) simplemente está realizando “una auditoría” para mejorar los procesos. Tampoco reconoce que el laboratorio cometió un error que marginó a Pliego de los Juegos Olímpicos de Río 2016. “Fue una cuestión técnica”, arguye.
Aunque no ha señalado a nadie directamente, Pliego ha insinuado que alguien trató de perjudicarla. En la conferencia de prensa en la que confirmó que fue exonerada por la Federación Internacional de Esgrima (FIE) soltó un dato: la noche del 3 de agosto pasado, un día antes de que se presentara al laboratorio de la Conade para abrir la muestra de orina B, recibió la llamada de una persona que le recomendó que se abstuviera de hacerlo y pospusiera ese trámite. Por recomendación de sus abogados no informó quién fue.
Proceso pudo saber que quien llamó a Pliego fue el secretario del Comité Nacional Antidopaje (CNA), el doctor Iván Martínez Guerrero. La reportera lo contactó para preguntarle por qué le pidió a la atleta que no abriera la muestra B, pero el médico –empleado de la Conade– se limitó a contestar: “Respecto de eso tendría que preguntarle al doctor Jeshua Ortiz”.
Ortiz fue director de Medicina y Ciencias Aplicadas al Deporte de la Conade hasta el 31 de octubre pasado. A Martínez se le inquirió si el doctor Ortiz le pidió que llamara a Pliego. Contestó que no. No quiso decir más.
En entrevista, Ortiz aclara que él no sabía que Iván Martínez fue la persona que trató de impedir que Pliego ejerciera su derecho de abrir la muestra B. Informó que él se encontraba en Río de Janeiro cuando la agencia informativa Apro dio a conocer el resultado analítico adverso (RAA) de la esgrimista, el 29 de julio.
“Yo no le di la orden de que la llamara ni le dijera eso. El modafinil no es algo que se use en México, por eso le pedí un informe, vía correo electrónico, de la sustancia. Me mandó el reporte y ya.”
–¿Le sorprende saber que el doctor Martínez llamó a Paola? –se le pregunta.
–Llamarle es normal. Yo también platiqué con ella. Lo que es muy raro es que la coaccionara.
Cuestión de dinero
Desde 2013, cuando el laboratorio obtuvo la acreditación de la WADA, la Conade ha invertido entre 40 y 60 millones de pesos anualmente para su operación. Cada año analiza alrededor de 6 mil muestras entre atletas que integran las preselecciones y selecciones nacionales y las de sus clientes que sí pagan por el servicio: Liga MX, Liga Mexicana de Beisbol, FIFA y Conmebol, entre otros.
Cada control antidopaje cuesta 5 mil pesos. De cobro a clientes, cada año se recaudan entre 4 y 5 millones de pesos. Pero ese dinero no ingresa a las arcas de la dependencia del deporte, sino que “se deposita en un fondo revolvente administrado por la H. Junta de Gobierno con autorización de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. La Dirección de Medicina y Ciencias Aplicadas, así como el laboratorio, no tiene facultad para hacer uso de esos recursos”, según asentó la Conade en la solicitud de acceso a la información número 111310004416.
En ese mismo documento, la comisión dio a conocer que en 2013 invirtió 47.5 millones de pesos en el laboratorio; en 2014, 54.5 millones, y en 2015, 22.1 millones. Estas cifras no incluyen la adquisición de los equipos que se emplean para analizar las muestras. Por ejemplo, en 2016 –y solamente para comprar este tipo de equipamiento– se gastaron 30 millones de pesos.
A estas cantidades hay que sumarles los 20 mil dólares anuales que la Conade paga a la Entidad Mexicana de Acreditación (EMA), de los cuales 6 mil se destinan a los exámenes internacionales que el personal del laboratorio debe aprobar para mantener la acreditación de la WADA.
Este dinero resulta insuficiente: la propia WADA considera que la inversión en el Laboratorio Nacional debe ser de entre 70 y 100 millones de pesos anuales. Sólo para adquirir equipo nuevo se necesitan unos 10 millones de pesos al año.
Por no cumplir con este requisito, en marzo pasado, la Junta de la Fundación de la WADA declaró al laboratorio de México en “no cumplimiento”. Prohibió al CNA –la máxima instancia en el país sobre antidopaje– realizar cualquier prueba o investigación, gestionar los pasaportes biológicos y analizar solicitudes de autorización de uso terapéutico (TUE, por sus siglas en inglés), por haber violado el Código Mundial Antidopaje en 2015 y sus estándares internacionales.
Paralelamente, el procesamiento de los resultados a través del sistema ADAMS (Anti-Doping Administration & Management System, es decir, Sistema de Gestión y Administración Antidopaje) estuvo bajo vigilancia (Proceso 2056).
Otra de las irregularidades que tanto el CNA como el laboratorio tenían que solventar era la falta de un plan sistemático de actividades de investigación y desarrollo, que incluyera un presupuesto anual para esta área de al menos 7% del presupuesto anual total.
La nueva sanción
La Conade no acababa de solventar las indicaciones de la WADA cuando ocurrió el falso positivo de Paola Pliego. Y a partir del 23 de noviembre, la acreditación del laboratorio fue suspendida: desde esa fecha –y durante seis meses– no tiene el aval para analizar muestras biológicas.
La decisión se tomó luego de que un laboratorio de Colonia, Alemania, corrigiera el resultado del de México. El doctor Peter Geyer descubrió que la molécula del modafinil fue confundida con la del antihistamínico conocido comercialmente como Dramamine, sustancia que Pliego declaró haber consumido y que no está prohibida.
El periodo de sanción podría extenderse hasta un año si en ese tiempo el laboratorio mexicano no logra demostrar que es confiable. Trece años de trabajo e inversión le costó a México obtener la acreditación.
Durante el tiempo que el laboratorio estará cerrado tratando de mejorar sus procedimientos, un grupo de expertos en laboratorios de la WADA determinará si exigirá “que se revise cualquier resultado sobre una prueba de la cual haya informado previamente y/o vuelva a analizar cualquier muestra –de orina o sangre– en la cual haya detectado un RAA”.
Mientras dure la suspensión, este grupo de expertos hará una revisión exhaustiva de cómo ha operado el laboratorio. Quienes ahí laboran están obligados a atender todas las “no-conformidades”, es decir, aquellos procedimientos que no cumplan con los Estándares Internacionales para Laboratorios (ISL, por sus siglas en inglés) que exige la WADA.
“De acuerdo con los ISL, la WADA es responsable de acreditar y volver a acreditar los laboratorios antidopaje, lo que aseguraría que mantienen los estándares de calidad más altos. Este proceso de monitoreo se lleva a cabo junto con la evaluación ISO por parte de organismos de acreditación nacionales independientes que son miembros de pleno derecho de la Cooperación Internacional de Acreditación de Laboratorios (ILAC, por sus siglas en inglés). Siempre que un laboratorio no cumpla con los requisitos de ISL, la WADA puede suspender la acreditación”, delineó este último organismo.
La suspensión del laboratorio de la Conade, informó la WADA, es el resultado directo de los más estrictos procedimientos de evaluación de calidad. Añadió en un comunicado que, de conformidad con el artículo 13.7 del Código Mundial Antidopaje, el laboratorio podrá apelar esta decisión ante el Tribunal de Arbitraje del Deporte (TAS). Tiene 21 días a partir de la notificación.
Pero la Conade decidió que no se inconformará. “Este periodo nos va a servir para revisar métodos, cuestiones técnicas y ampliar nuestro paquete de exámenes para tener un mayor abanico de servicios”, detalla el doctor Benjamín Velasco.
–¿Qué falló? ¿Por qué el laboratorio de Colonia sí distinguió las moléculas y el de la Conade no? –se le inquiere.
–El doctor Geyer debe tener otro método. Ya sabía o tenía información de que en este tipo de moléculas podría presentarse alguna situación así. En el caso del laboratorio mexicano esa información era desconocida, como prácticamente en todos los laboratorios acreditados por la WADA. No te puedo decir exactamente por qué el de México no lo pudo detectar y el de Colonia sí.
–Si un laboratorio descubre algo así, ¿la WADA no lo informa al resto?
–Cuando un laboratorio tiene conocimiento de un problema que ponga en riesgo a otro, la WADA debería informar. En algunas sustancias sí lo llega a hacer, pero quizá para la WADA este fenómeno también le era desconocido, pues lo que dice la atleta que tomó, que es Dramamine, no fue anunciado por ninguna autoridad.
–¿La WADA se equivocó? ¿Lo sabía y no avisó?
–No puedo decirlo. Los laboratorios tenemos la capacidad de hacer investigaciones, pero hasta que no estamos convencidos de que se puede realizar una publicación científica de relevancia no podemos darla a conocer.
–¿Reconoce que en el Laboratorio de México se equivocaron?
–Cuando se nos informó que cabía la posibilidad de que la sustancia no fuera correctamente identificada, el laboratorio mexicano se dio a la tarea de desarrollar un método más poderoso y eficiente para identificar la presencia de la molécula. Si un atleta toma 10 o 15 sustancias, es imposible que un laboratorio tenga (la capacidad de detectar) todos los metabolitos de cada sustancia. Nosotros buscamos sustancias específicas, no buscamos metabolitos de sustancias que no son prohibidas, como en este caso el Dramamine.
–¿Asumen el error, el falso dopaje?
–El método como tal lo teníamos y estaba validado por la WADA. Lo que dicen ellos del falso positivo es que es una cuestión técnica que puede presentarse en todos los laboratorios. No es un fallo rotundo. No se confundió clembuterol con testosterona.
–La atleta no participó en los pasados Juegos Olímpicos, ¿cómo se siente por eso?
–Cumplimos con la parte técnica. Nuestro trabajo es de calidad. Desde que nos dieron la acreditación hasta ahora hemos cumplido con los estándares internacionales. El laboratorio no ha perdido la acreditación; estamos en un proceso de revisión de métodos para tener resultados más sólidos y que salgamos fortalecidos de esta situación. Esto no nos echa a la basura lo que hemos trabajado ni la inversión; es un punto de quiebre que nos permite seguir creciendo para todos nuestros clientes, a quienes ya les avisamos lo que pasa y nos dijeron: “Hagan sus revisiones y los esperaremos”.
–En el sitio web de la WADA se dice claramente que la acreditación fue suspendida…
–Está mal la interpretación del inglés al español. El laboratorio mantiene la acreditación. En enero vamos a hacer un examen que nos manda la WADA, vamos a analizar las muestras que nos mande. Si hubiera aparecido que está “desacreditado” sería diferente. Está suspendido temporalmente para el análisis de muestras biológicas de atletas. Hay varios laboratorios en esta misma situación: el de Qatar, Portugal… El de China estuvo suspendido, el de Brasil igual, y ya regresaron a la actividad.
–La atleta declaró que tomó Dramamine cuando viajó a Panamá. ¿Por qué en el primer control no hubo confusión de las moléculas? Es más lógico que la sustancia apareciera en el primer control que en el segundo, ¿no?
–La WADA distingue los controles en competencia y fuera de ella. Cuando son fuera de competencia, los estimulantes como el modafinil no son buscados ni analizados, porque no están prohibidos.
–Pero los dos controles de Pliego fueron en competencia. El primero, cuando logró medalla en la prueba individual y, el segundo, dos días después, cuando ganó por equipos.
–No, uno fue en competencia y, el otro, fuera de ella. Los tengo reportados así. Si no, hubiéramos informado de los dos casos.
–¿Dónde le tomaron la muestra de orina fuera de competencia?
–No sé si fue en Panamá. A lo mejor se la tomaron cuando todavía no estaba registrada para la competencia.
Esta información proporcionada por el doctor Velasco no coincide con la versión de la atleta, que el 31 de julio, en una conferencia de prensa, aseveró que durante el Campeonato Panamericano de Esgrima –realizado en Panamá en junio pasado– fue sometida a dos controles antidopaje con dos días de diferencia, ambos tras haber competido.








