Senel Paz, los aciertos y los errores

Conocido en el ámbito internacional por su cuento “El bosque, el lobo y el hombre nuevo”, por el cual recibió el Premio Internacional de Cuentos Juan Rulfo de Radio Francia (1990), y llevado al cine como Fresa y chocolate (1994), Senel Paz acentúa de manera natural:

“Yo pude estudiar gracias a la revolución, pero me hice escritor por mi esfuerzo propio y bajo mi responsabilidad.”

Y es que de acuerdo a EcuRed, sitio de internet cubano, el escritor “creció en una familia campesina pobre que logró educar a sus hijos gracias a las medidas que favorecieron a ese sector al triunfo de la Revolución”. Senel “fue el primero de su familia que logró terminar la primaria”.

Después, estudiaría Comunicación en La Habana.

Además de cuentista, Paz es autor de obras de teatro y novelas, las cuales han sido traducidas a siete idiomas y publicadas en múltiples antologías en varios países. Nacido en Fomento Las Villas, Cuba, en 1950, se ha dedicado la enseñanza y asesoría en el campo de la dramaturgia cinematográfica dentro y fuera de su país. Escribió los guiones de las populares películas Una novia para David y Adorables mentiras.

Respecto de la alfabetización al triunfo la revolución, detalla vía telefónica:

“Sí, hubo logros espectaculares. La educación se puso al alcance de todos, nacieron muchas escuelas. A la alfabetización siguieron planes se superación para completar los estudios de primaria, la secundaria. Hubo quien se alfabetizó y no paró hasta la universidad. Quizás esto que te cuento deba leerse con una marcha revolucionaria de fondo, pero todo es absolutamente real y no se puede negar porque ahí está la realidad.

“La enseñanza se extendió al campo de la cultura con las escuelas de instructores de arte, escuelas de arte en todas las provincias y para todas las manifestaciones, el Instituto Superior de Arte o Universidad de las Artes. En tanto las universidades acogieron a los estudiantes de humanidades y, en general, la formación de los nuevos artistas y escritores cubanos se hizo muy sólida, de muy alto nivel como se puede comprobar viendo sobre escena a nuestros bailarines, músicos, actores, o asistiendo a una exposición.

Todo esto cae en el campo de la oportunidad, que es la que tiene que estar abierta a todos. Luego es el talento y el esfuerzo individuales lo que lleva a cada uno en su lugar.”

–De qué manera funcionaron las instituciones culturales que creó.

–En la época inicial surgieron muchas instituciones culturales que devinieron insignias, grupos de teatro, danza y música, muchas de las cuales perviven. Y todo esto fue creciendo y tuvo un carácter popular con casas de culturas por toda la isla, festivales de aficionados y qué se yo cuántas cosas. Tal vez el mayor logro, el logro definitivo, fue conquistar y formar un público culto y necesitado de arte: tener un público, tener lectores, espectadores de ballet que casi son críticos de danza, que saben a la perfección cuándo aplaudir o guardar silencio.

“En el cine había una programación muy diversa, de casi todas las partes del mundo, se llevaban las películas a los campos, centros de trabajo, unidades militares, y la propia televisión se encargaba de formar a un espectador crítico con programas memorables, así como años más tarde se divulgaron las técnicas narrativas.”

Toma un momento para reflexionar, y narra:

“Pero como nada es tan bueno como para que sea perfecto, este propio desarrollo creó sus tensiones y problemas, confrontaciones entre arte y política, choques con la libertad de expresión, políticas dogmáticas y estrechas que se impusieron en algunos períodos y llevaron a errores, a abusos con individualidades y a retrocesos, al éxodo de notables, importantes artistas.

“Es una política con altibajos, con momentos de excelencia y otros bajos o turbulentos, como es la vida, y a veces se han retomado proyectos que antes se abandonaron.”

–Cuáles fueron los errores de Fidel Castro.

–El propio Fidel a veces enredó las cosas y a veces las desenredó. El arte en Cuba tiene un pasado y un presente, y esto garantiza un futuro. Hoy los problemas son diversos, pero la fuerza de la cultura cubana es inmensa y múltiple, el talento surge de modo permanente, silvestre, y sigue habiendo un público ávido y preparado, ansioso, y está intacto el derecho y la posibilidad de cualquier talento artístico para formarse al máximo de sus posibilidades con independencia de su origen social, religión o raza en escuela de primer nivel, y ya esto es mucho.

–Según su visión, ¿cómo Fidel Castro impulsó a la literatura, la música, el teatro, la danza, la pintura y el cine?

–Fidel es el principal inspirador y motor de la Revolución cubana y a él va la autoría principal de los grandes logros y también de los errores y fracasos. Creo que lo positivo supera las fallas. Pero no podemos verlo como un ser omnipresente y mágico que está en todas partes y todo lo hace, que se ocupa de cada detalle, según unos para bien y según otros para mal. Es verdad que Fidel se ocupaba de casi todo y por eso también se intenta y se hace la caricatura de un hombre.

“La política cultural de la Revolución, el sistema de enseñanza artística, el destino popular de la cultura al margen del dominio comercial, los presupuestos destinados a esta rama, crearon condiciones generales favorables para todas las artes, y todo ello está a la mano de cualquiera. La inspiración de muchas de estas políticas procede de Fidel, pero miles nos hemos involucrado en ello y hecho el trabajo. No significa que Fidel haya formado a cada escritor, pintor, agrupación musical, organizado cada evento, o cada libro que se escribe, qué cuadro se pinta, qué tema aborda el escritor y qué tratamiento artístico le da al texto, como a veces se prefigura de modo caricaturesco.”

Agrega con detalle:

“El cine y el libro tal vez eran sus objetos culturales preferidos. Convirtió la Feria del Libro en una caravana nacional que comienza en La Habana, pero abarca todas las capitales de provincias en un periplo de más de un mes. En el cine tuvo una incidencia más directa porque fue protagonista de la ley que creó el ICAIC (Instituto de Ciencias y Artes Cinematográficas) en 1959, protegió a este organismo en los años más difíciles y lo dotó de recursos que permitieron que en un momento dado Cuba contara con una industria de cine completa, que abarcaba todos los procesos. Además, su participación y entusiasmo fue decisivo, junto al de Gabriel García Márquez, en la creación de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, que este año celebra su 30 aniversario.

“Sin embargo, la producción y  exhibición del cine cubano, la relación con el público anda en el presente de capa caída, como también la producción de libros, porque las reales dificultades económicas golpean duro al sector cultural. Nos toca a nosotros revertir estas situaciones en circunstancias completamente diferentes.

–¿Qué significa para usted el fallecimiento de Fidel Castro?

–Un desafío.