Dispendio sobre ruedas en el Siteur

En el Sistema del Tren Eléctrico Urbano (Siteur), la inconformidad crece cada día. Los empleados se quejan del mal estado de las estaciones de la Línea 2, así como de la prepotencia de algunos directivos y del dispendio millonario canalizado a una empresa de limpieza que en los primeros nueve meses de este 2016 se había agenciado más de 12 millones 254 mil pesos.

En el Sistema del Tren Eléctrico Urbano (Siteur), sus directivos no dan mantenimiento a las 10 estaciones de la Línea 2, según comprobó este semanario en un recorrido por esa ruta, pero sí se esmeran para festejar a sus empleados en la fiesta de aniversario y, peor aún, canalizan recursos millonarios a una empresa de limpieza que presuntamente le da servicio a la dependencia.

Inaugurada en 1994, la Línea 2, cuya extensión es de 8.8 kilómetros y va de la estación Juárez a Tetlán, está llena de goteras, paredes cuarteadas, plafones incompletos y pintura deslavada; en algunas, los cables eléctricos están a la intemperie, lo que es un riesgo para los usuarios.

Este año, según la página de Trasparencia, el Siteur ejerció un presupuesto de 2 mil 1 millones 591 mil 615 pesos, cifra muy superior a la del año previo –mil 221 millones–, de los cuales debió canalizar 45 millones 302 mil 708 pesos al rubro “servicios generales”.

Y detalla que en el capítulo 2000, “materiales y suministros”, se menciona la compra de cal, yeso y cemento, con un estimado de 135 mil pesos –100 mil más que lo destinado al mismo rubro en 2015– para dar mantenimiento a las instalaciones de la Línea 2. Sin embargo, los resultados son desastrosos.

En la estación San Juan de Dios, una de las más concurridas, pues se ubica a pocos metros del mercado del mismo nombre –el más grande de Latinoamérica– y del Macrobús, el largo pasillo subterráneo está lleno de goteras y la humedad impregna las paredes.

En Plaza Universidad, que se encuentra después de la de San Juan de Dios con dirección a Juárez, la infraestructura también se encuentra deteriorada. Una de sus paredes, que originalmente fue verde, está manchada y resquebrajada por la falta de mantenimiento; una tenue luz que entra por un oxidado tragaluz ilumina el sombrío pasillo.

En las horas pico ese espacio se satura de usuarios que se atropellan al abordar los convoyes. Lejos de controlar la avalancha humana, los empleados colocaron una valla preventiva con la siguiente leyenda: “La franja roja es por tu seguridad, no la rebases”, que sólo complica el descenso y abordaje, pues obstruye algunas puertas cuando el tren se detiene.

Otra estación afectada por las goteras y los malos olores es la de Oblatos. Algunos empleados decidieron colocar en las entradas al subterráneo cubetas para recoger el agua. Lo hicieron, dicen, por órdenes de sus jefes. “Oblatos Gotera”, se lee en los recipientes.

En La Aurora, la situación es todavía más grave, incluso las cubetas han sido numeradas. Una de ellas, La Aurora VII, estaba casi al tope cuando el reportero hizo su recorrido. Lo mismo se observa en las estaciones San Andrés y San Jacinto.

De fiestas y quejas

El Siteur mueve a más de 240 mil personas cada día –cifra similar a la que se requiere para llenar el Estadio Jalisco cuatro veces–, que se ha elevado de manera sustantiva desde 1997, cuando inició sus operaciones la Línea 2. En ese tiempo el servicio transportaba alrededor de 129 mil pasajeros, según las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

Hasta octubre pasado, según el Monitoreo de Indicadores para el Desarrollo del Estado (MIDE), poco más de 81 millones de pasajeros hicieron uso del tren ligero, de los cuales al menos 19 millones de usuarios pagaron sólo 50%.

El costo actual del pasaje es de siete pesos y la tarifa preferencial de 3.50 para personas de la tercera edad, estudiantes, profesores y discapacitados. Con los fondos de los usuarios que pagaron la tarifa completa el Siteur recabó 434 millones de pesos y otros 66 millones 500 mil pesos con los que sólo pagaron la mitad.

Este año los gastos más fuertes del Siteur fueron para la adquisición de 19 trenes que darán servicio a la Línea 3, la cual aún está en construcción. Según un boletín de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, la inversión será de casi 20 mil millones de pesos.

La construcción de esa línea se está realizando con recursos de los gobiernos federal y estatal, así como del Banco Mundial y del sector privado.

Los empleados del Siteur se quejan por los múltiples desperfectos y por la negligencia de los directivos para atenderlos. Eso sí, dicen al reportero, no escatiman gastos para los festejos.

El pasado 11 de septiembre se realizó un banquete para conmemorar el 27 aniversario del tren eléctrico. El convivio fue en el salón Fiesta Guadalajara, ubicado en Avenida López Mateos Sur, con capacidad máxima para mil 500 personas. Ese día colocaron más de 90 mesas con 12 sillas cada una.

El evento duró cinco horas y los organizadores erogaron 340 mil pesos, pues el costo por persona fue de 300 pesos. No obstante, en la “relación de “transferencias” del sitio del Siteur aún no aparece la glosa de esos gastos.

El pasado 18 de julio, Pedro Nava Ochoa, asignado al departamento de baja tensión del Siteur, presentó una queja ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) en contra de Emeterio Salvador López Cruz, gerente de infraestructura de la dependencia.

Nava Ochoa lo acusa de hostigamiento, amenazas de todo tipo, imposiciones y maltrato con palabras ofensivas. Además, dice, “es hostil e intimidatorio, abusa de su autoridad, es prepotente y discrimina”. Dice que las represalias laborales afectan por igual a los coordinadores, supervisores y algunos jefes de departamento.

En su querella también pide a la CEDH realizar una inspección ocular al Siteur para “constatar con el resto de los compañeros el abuso de poder y violencia psicológica que ejerce Emeterio López al interior de las instalaciones”.

Millones para Laveco

En su página web, el Siteur exhibe documentos que especifican el proceso de mantenimiento de las instalaciones e infraestructura del servicio de transporte eléctrico, así como los programas operativos y la forma en que deben instrumentarse.

En la dependencia, los supervisores de mantenimiento ganan más de 6 mil pesos quincenales, mientras que sus jefes cobran alrededor de 13 mil, según la nómina de la dependencia. Pero poco se interesan por resolver los problemas cotidianos

Un empleado de la empresa Laveco que da limpieza a las instalaciones del Siteur (tren, Macrobús y el Sitren) narra cómo son sus jornadas cotidianas, a condición de omitir su nombre por temor a perder su trabajo. Se levanta a las cinco de la mañana y tras preparar su desayuno se dirige a su trabajo. Durante seis años estuvo en las estaciones del Macrobús, pero recientemente lo cambiaron a las del tren eléctrico.

Información contenida en la “relación de transferencias” del Siteur, Laveco detalla que recibe cheques a nombre de Grupo Mixzoc. Según el Registro Público de la Propiedad, la empresa se constituyó el 24 de agosto de 2011 (folio mercantil 62777) y sus socios son los hermanos Luis Enrique y Juan Pablo Vargas Ruvalcaba.

El Siteur hace los depósitos quincenales a la cuenta 151711865 que tienen los hermanos Vargas Ruvalcaba en Bancomer. Las cantidades fluctúan entre 600 mil y 900 mil pesos. Hasta agosto pasado, fecha de la última actualización del registro de transferencias, Laveco había recibido 12 millones 254 mil 346 de los 19 millones estipulados en el presupuesto inicial del Siteur destinados a las faenas de limpieza.

Aunque dice estar satisfecho con el empleo, lamenta que sólo le paguen 2 mil 800 pesos mensuales por una jornada diaria de ocho horas durante seis días a la semana. Su salario es apenas 30 pesos mayor al salario mínimo, el cual se homologó en todo el país a 73.04 pesos desde el pasado 1 de enero.