Para la periodista Gloria Leticia Díaz, quien fue galardonada la semana pasada con el segundo lugar del Premio Alemán de Periodismo Walter Reuter por su investigación Historias del infortunio (Proceso 2042), México arrastra un segundo nombre: impunidad.
Así lo refleja su reportaje, elegido entre 165 trabajos de prensa, televisión, radio, fotografía y caricatura que tuvieron como denominador común precisamente su propósito de informar para combatir la impunidad.
El primer lugar fue para Arturo Ángel Mendieta, del portal Animal Político, con su texto sobre Las empresas fantasma de Veracruz, y el tercer lugar lo obtuvo Humberto Padgett León, de Sin Embargo, con su trabajo Lomo, plata y sangre.
El premio, otorgado por nueve instituciones alemanas que trabajan en México de forma independiente, llevó a Gloria Leticia Díaz, durante un tiempo corresponsal de Proceso en Guerrero, a la siguiente reflexión:
“Es impresionante trabajar temas como detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales; publicar asuntos que parecería que no son tan graves en una democracia. Gobernadores y hasta presidentes ya estarían fuera por ese tipo de denuncias, pero en México parece que no es un motivo para indignación.”
Con 23 años de trayectoria como reportera de Proceso, Díaz señaló que pese a las dificultades que implica este oficio en el país, también representa “un estímulo enorme, el reto diario de mover conciencias, de contribuir con ello a que cambie esta historia”.
Si bien la reacción del gobierno mexicano ante la impunidad es de silencio y omisiones, el eco de quienes recogen esas historias en la prensa se escucha en otros países:
“Es un aliciente que en otras partes del mundo haya una reacción. Están llamándole la atención a este país, al país completo, porque el Estado no nada más es Enrique Peña Nieto, también es la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el Poder Legislativo, la misma población”, dijo Díaz frente al jurado del Premio Walter Reuter, presidido por Carmen Aristegui.
A su vez, la periodista quien encabezó la investigación que reveló el caso de la Casa Blanca de Enrique Peña Nieto, describió el reportaje de Gloria Leticia Díaz:
“Este trabajo es fuerte, es entrañable, es un acercamiento a uno de los asuntos en México, el de los desaparecidos, y en este caso las Rastreadoras, mujeres que buscan a sus hijos, la mayoría jóvenes desaparecidos en Sinaloa.
“Gloria Leticia dio cuenta aquí, en este texto publicado en Proceso, de estos ángulos, de esta manera de entender a ese gran elefante en la sala que se suma por miles, y que de esta manera, a través de las historias que cuentas, nos tocas la conciencia, nos tocas la razón y el corazón.”
Díaz, a quien se ha intentado intimidar a causa de su trabajo de investigación, detalló al auditorio repleto del Instituto Goethe, donde se llevó a cabo la premiación, cómo tejió la historia de las Rastreadoras:
“A pesar de las amenazas, yo seguí trabajando y encontré esta veta de las mujeres de Sinaloa… Empecé a trabajar en este caso a partir del tip de Juan Carlos Trujillo, quien es hijo de la señora María Herrera, madre de cuatro desaparecidos en Veracruz. Él me comentaba de este caso en específico porque ellos tuvieron muchos problemas para hacer rastreos de cuerpos.
“Las autoridades no hacen nada por buscar a sus familiares, entonces ellos toman la iniciativa de salir a las calles, a preguntar… a hacer lo que el Estado no hace”, detalló la reportera.
Profundizó: “Entonces todo se queda en completa impunidad porque han llegado al grado de ya no buscar justicia, de ya no buscar quién pague, y dicen: ‘Hay que encontrar lo que sea, un hueso, un cráneo’. Es un tema que debería mover a México, éste sí, y que por desgracia a veces queda en espacios como éstos. Los dolidos somos los que estamos aquí, los reporteros, los periodistas, las organizaciones de la sociedad civil que acompañan a estas familias”.
Desde su trabajo periodístico cotidiano, con la experiencia que le da el escrutinio de las historias de los desaparecidos y sus familiares, así como de otras en las que se han violado los derechos humanos y se ha hecho de la política un juego perverso, Gloria Leticia Díaz concluye, sin embargo, con un aire de optimismo:
“El estímulo que tenemos quienes trabajamos este tipo de temas es poder contribuir siendo la piedrita en el zapato de la autoridad, con la esperanza de que en algún momento vamos a lograr que se quiten ese zapato, que se quiten esa piedra, y podamos caminar todos derechito, sin problemas.”








