Señor director:
Suplico a usted que, con motivo del 40 aniversario de la fundación de la revista Proceso, me conceda el honor de agregarme a la celebración, ya que a través de la lectura, disfrute y reflexión de los contenidos de la misma, considero que don Julio Scherer García, a la cabeza de su equipo expulsado de Excélsior en 1976, nos legó una verdadera cátedra de periodismo.
A modo de homenaje y reconocimiento por tan grato acontecimiento, para escribir estas líneas coloqué en mi mesa de trabajo y a la vista un ejemplar del primer número de Proceso. Entre el cabezal de la revista y el número y fecha de fundación, están los títulos de los primeros reportajes principales, todos de batalla y combate frontal con el poder, como hasta la fecha: “El sexenio: las palabras y los hechos”; “Cosío Villegas: memorias de un disidente”, y el de rigor: “Libre expresión: de Excélsior a Proceso”.
Es indudable que don Julio ya tiene su sitio en la historia como el mejor y más honesto periodista de la segunda mitad del siglo pasado, y aunque él siempre se asumió con su honroso título de reportero, lo traspasó y trascendió. He de destacar la gran capacidad descriptiva que mostró al escribir su libro El indio que mató al padre Pro, obra en la que se dedica a observar al protagonista y reseñar sus gestos y actitudes, con lo cual escribió algo así como una novela.
Allá donde don Julio Scherer esté, continúa encabezando la línea editorial de la revista, que es de combate a quienes sin pudor y con descaro han convertido a México en un país de caricatura que provoca lástima e hilaridad por los desatinos del gobierno en turno.
El barco hace agua y el colmo de los sinsentidos es que nos interesa más la campaña electoral de Estados Unidos que el devenir de nuestro país. No tengo la necesidad de imaginarme la reacción que hubiese tenido don Julio ante estas actitudes, porque él formó y capacitó un equipo de directivos, reporteros, articulistas, columnistas y cartonistas que continúan poniendo en práctica sus ideales y su gran legado.
Don Julio no ha muerto, está presente en el día a día de la vida nacional. Hace unas semanas, al conmemorarse el 51 aniversario del asalto al cuartel de Ciudad Madera, Chihuahua, ocurrido el 23 de septiembre de 1965, se publicó en un tabloide de Torreón un artículo acertadamente titulado Los libros sin madre, en clara alusión al nombre que acuñó don Julio en uno de los magníficos textos que legó para la historia.
El reciente artículo produjo una serie de aclaraciones: algunas personas y organizaciones levantaron la mano para decir su verdad sobre el hecho. Esos comentarios provocaron una polémica sobre el asunto, lo cual me lleva a afirmar que, como el Cid Campeador, don Julio Scherer García continúa ganando batallas después de muerto.
De modo que celebremos con orgullo, señores, estos días en que la revista Proceso cumple 40 años de haberse fundado y convertido en el semanario más importante e influyente del país y uno de las mejores a nivel internacional. (Carta resumida).
Atentamente:
Eusebio Vázquez Navarro








