El próximo FIC, sobre la justicia: Volpi

Por cuarta ocasión tocó al escritor Jorge Volpi llevar las riendas del Festival Internacional Cervantino (FIC) en Guanajuato, cuya mayor virtud es “la institucionalización que ha logrado”. El autor de En busca de Klingsor se deslindó de las ausencias de ilustres académicos mexicanos en el Coloquio Internacional 400 años de Cervantes durante esta edición 44. Anuncia que el próximo año la fiesta se dedicará a Francia y la entidad invitada será el Estado de México.

Guanajuato, GTO.- A punto de cumplir 45 años, al paso de distintas etapas y sellos impuestos por cada sexenio y la sucesión de directores, el Festival Internacional Cervantino (FIC) no debe ser un ente aislado de la realidad del país,  un paraíso artificial o una mera distracción artística dentro de una región convulsa como Latinoamérica.

“Sería algo casi esquizofrénico”, asienta su actual director, el escritor Jorge Volpi.

Precisamente el próximo año –el de los 45 del FIC– los escenarios guanajuatenses serán espacios para abordar como eje temático la justicia, vapuleada y endeble en el país, así como las revoluciones y el centenario de la Constitución de 1917.

“Nos importa mucho la constitución revolucionaria mexicana del 17, las aspiraciones de cambio que significó su aparición en ese momento, con un énfasis especial en el arte revolucionario pero también un énfasis muy particular en la justicia. La justicia va a ser  uno de los temas centrales para el año que entra”, dice en entrevista con Proceso.

Bajo la dirección artística del autor de En busca de Klingsor se ha reconocido que, siendo el Cervantino el mayor festival del continente americano –junto con el de Montreal– y ubicado prácticamente en medio del país, no debe aislarse de la realidad.

Así, la discusión de las problemáticas sociales actuales en México y en el mundo se ha convertido en propósito del evento en las últimas cuatro ediciones en las que el escritor y ensayista ha estado al frente, con resultados muy diversos y no siempre afortunados, pero que el propio Volpi resume:

“Quisimos que en el festival también artísticamente pudiera discutirse, reflexionarse, a partir sobre todo de las artes escénicas pero en general de todas las disciplinas, sobre la situación de México y del mundo en nuestro tiempo. Entonces, a partir de ahí hemos querido que el festival discuta temas que son importantes para el país: artistas en época de violencia, fronteras (con todo lo que ello significa: migración, etcétera), crisis y transición (que ya tocamos en otro festival), y de la locura al idealismo, cómo Cervantes podía hablarnos de la realidad mexicana en éste.”

El domingo 23, último día de la edición 44 del FIC, se confirmó la presencia de Francia como país invitado el próximo año, y se anunció que el Estado de México será la entidad huésped.

Ese día se perfilaron también los ejes temáticos; uno de ellos “Revoluciones”.

En la entrevista, Volpi explica que la programación del 2017 se propondrá revisar las revoluciones sociales, políticas y artísticas, reflexionar en torno a ellas, además de traer representaciones que hablen de las revoluciones en las propias disciplinas y de aquéllas a lo largo de la historia a partir de la francesa hasta nuestros días.

Se pondrá especial énfasis en la rusa, que también cumple cien años, “porque pocas revoluciones han tenido consecuencias tan drásticas en la vida del mundo”.

En su balance sobre la edición que concluyó, el director cree que se consiguió el objetivo para recordar a Miguel de Cervantes a 400 años de su muerte:

“Queríamos organizar el homenaje más importante del mundo, o el cervantino más cervantino, y no me cabe duda, tanto por el número de actividades como por la calidad de los eventos, el nivel artístico en lo general se ha mantenido bien.”

Ante las comparaciones que se hicieron desde los primeros anuncios de la programación dedicada a Cervantes en México y España –algunos artistas españoles que se presentaron en el FIC resaltaron la distinta magnitud del festejo en favor de la programación del Cervantino–, Volpi matiza:

“Ellos (los españoles) plantearon el homenaje de una manera muy distinta, tratando de establecer apoyos para que los artistas independientemente hicieran proyectos. También la situación española de no tener gobierno desde hace un año hace las cosas más complicadas… En el caso de México creo que es muy natural y no debería de sorprendernos a ninguno. Somos el país con el mayor número de hispanohablantes, somos un país donde por distintas razones podemos estar en contra de las cosas que han pasado en México desde principios del siglo XX, pero una de las que deberíamos estar orgullosos y quizás la revolución mexicana la dejó, es la importancia de la cultura en la vida pública.”

Todo ello se conjuntó para que el homenaje mexicano a Cervantes “se diera natural”, aunque el escritor también pide apreciarlo desde otra mirada:

“Cervantes no es un escritor español; en el momento en que Cervantes estaba vivo, lo que ahora es México y España eran el mismo país. Cervantes es tan nuestro como lo era de los españoles, y debemos celebrar que un país hispanohablante al momento de la vida de Cervantes, sea quien organice este gran homenaje.”

Ausencias cervantinas

Imposible soslayar que este año el público resintió algunas ausencias, como la de los espectáculos de teatro callejero de gran formato que suelen presentarse en plazas como Los Pastitos, esta vez sustituidos por eventos de música electrónica para los jóvenes, o que  no satisfizo expectativas  el evento de clausura en el escenario de la Alhóndiga (a cargo de la compañía estadunidense Artrageous).

Muy esperadas eran las participaciones de los escritores Fernando del Paso y Jorge Edwards junto con Elena Poniatowska (los tres galardonados con el Premio Cervantes) el domingo 23. Ambos cancelaron por razones de salud.

La muerte reciente del escritor Ignacio Padilla fue una de las más sentidas ausencias, tanto del Coloquio Cervantino Internacional –que esta vez por los 400 años del fallecimiento de Cervantes se fusionó al FIC– como del propio festival, ya que en ambos estaba comprometido con varias actividades, entre ellas una conferencia titulada “Las barbas del Quijote” que estaba preparando pero no pudo terminar.

Su taller de escritura del Quijote para jóvenes, previsto para esta ocasión, debió ser cancelado.

“Imposible subsanarlo, eso sólo podía hacerlo él”, lamenta Jorge Volpi,  aunque Padilla fue recordado por otros cervantistas, amigos y familiares en una ceremonia especial en Guanajuato.

A pesar de ello, el director se muestra satisfecho con el programa.

“Se conformó para tratar de mostrar todos los aspectos que queríamos de la obra de Cervantes, su obra dramática, las comedias, los entremeses; en segundo lugar mostrar todo lo que ha pasado desde que se publica El Quijote en 1605 hasta nuestros días en muchos lugares, en muchas épocas, en muchos países… creo que ha sido una muestra muy representativa.”

–Hubo otras ausencias,  en el programa del Coloquio Cervantino, por ejemplo –se planteó a Volpi.

–La parte académica la organiza el Coloquio Cervantino directamente, no interviene el festival, ellos armaron el programa y el curador fue Ignacio Padilla; nosotros incorporamos el coloquio al festival pero la parte académica no organizó el festival.

–Cervantistas mexicanos como Sergio Fernández o Margarita Peña, se pensaría que debieron estar.

–La perspectiva de ellos era hablar sobre El Quijote y las artes y trataron de tener figuras representativas; a veces no las más obvias, a veces no los estudiosos más conocidos, ni de España ni de México, sino tratando de hacer una parte multidisciplinaria.

En su balance, Jorge Volpi resalta que en la proximidad de sus 45 años, el Festival Cervantino ha logrado consolidarse institucionalmente y se enlista, junto con la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, como “las dos citas mexicanas que tienen el nivel de las mejores citas culturales del mundo.”

“Lo más importante del festival –que fue mi primer trabajo hace 25 años–, de lo que podemos estar orgullosos los guanajuatenses y los mexicanos: es de la institucionalización que ha logrado, y de que pese a los vaivenes económicos y políticos que ha sufrido el país en los últimos cuarenta y cuatro años, el nivel artístico se ha mantenido siempre.”

–Y la presencia de miles de jóvenes es ya también una tradición, ¿cómo se reciben ahora?

–Era y sigue siendo un festival de jóvenes en muchos sentidos. Cómo lograr respetar esta tradición de los universitarios de venir al festival y cómo estar pendientes de que esos jóvenes tengan actividades que puedan ser interesantes y atractivas para ellos y con un nivel artístico alto ha sido una preocupación… jóvenes que vendrán sólo a la parte de la fiesta, así son los jóvenes,  pero también muchos jóvenes que creo van a las actividades; rompimos récord en Los pastitos con la música electrónica alemana con ocho mil personas.

–¿El Cervantino es un desahogo social para estos jóvenes?

–Me imagino que sí. Habría que hacer un  estudio para ver la perspectiva con la que los jóvenes vienen. Hay un perfil del visitante: Monterrey, Ciudad de México,  toda la zona del Bajío, son las tres zonas de donde más vienen. Sería interesante ver si jóvenes vienen de zonas más convulsas y en qué medida puede ser una especie de salida…”.