Trotsky y Mercader, ficción basada en la realidad

Los días finales del político León Trotsky en México y la mente criminal de su asesino, Ramón Mercader (alias Jacques Mornard), son tema sobre el tema en torno del cual gira esta reciente cinta de ficción, si bien “basada en hechos reales”. Su director, el español Antonio Chavarrías, narra a Proceso la forma en que concibió y desarrolló su impactante largometraje a lo largo de tres años, acerca del crimen que en 1940 conmovió al mundo. Alfonso Herrera recrea a Mercader, Henry Goodman a Trotsky y Alejandro Calva a Siqueiros.

MORELIA, MICH.- El cineasta español Antonio Chavarrías escogió a Ramón Mercader, el asesino del político soviético León Trotsky, para llevarlo al cine.

El elegido es el título del largometraje que narra cómo desde 1937 el republicano español Ramón Mercader fue reclutado por la policía secreta soviética (GPU) de José Stalin, hasta el día 21 de agosto de 1940 cuando mató al revolucionario ruso, golpeándole el cráneo con un piolet en Coyoacán de la Ciudad de México.

“Basada en hechos reales, siempre concebí la película como una ficción, la cual habla de la traición a muchos niveles”, explica a Proceso Chavarrías, quien también escribió el guión en alrededor de tres años.

La cinta inicia hacia 1937 en la España de la Guerra Civil, y se observa  a Mercader siendo preparado para buscar a Trotsky. Llega a París con otra identidad: un belga rico con el nombre Jacques Mornard. Allí, le presentan a Sylvia Ageloff, una joven trotskysta radicada en Nueva York, y la seduce. Ella regresa a Estados Unidos y él le envía cartas. En 1940 se reencuentran en México, donde Trotsky vive exiliado y Sylvia es su secretaria. Ajena a los verdaderos planes de su amado, ella lo acerca al fundador del Ejército Rojo.

A Chavarrías se le pregunta por qué le atrajo Mercader para protagonista de su filme El elegido, mismo que estrenó a nivel mundial en la 14 edición del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), efectuado del 21 al 30 de octubre, y relata en entrevista:

“Me llama la atención que primero fue un joven idealista, honesto, muy transparente y luego pasó a convertirse en un mentiroso. Dos años fingió ser otra persona, y después, según mi punto de vista, él también acaba siendo víctima de este engaño. Al final de sus días no sabía muy bien por qué había sucedido todo, ni estaba convencido del papel que le tocó jugar.

“Me pareció fascinante esa transformación de él en un asesino; porque no es lo mismo estar en la guerra luchando contra alguien que tienes delante con un fusil y dispara contra ti, que elaborar un proceso tan complejo de transformación, de engaños para llegar a su víctima y asesinarla como lo hizo él, a sangre fría y de esa forma.”

Mercader fue el segundo hijo de un matrimonio de la burguesía barcelonesa, Pablo Mercader Medina y Caridad del Río Hernández, una militante comunista quien convenció a su hijo de integrarse a la policía secreta. Ella también participó en la planeación del asesinato de Trotsky.

Hacia 1934, Ramón Mercader intervino en el movimiento catalanista contra el gobierno de la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) en Barcelona. En la guerra civil (1936-1939), se vinculó al ejército republicano a través de su militancia comunista y en 1937 viajó a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), donde fue entrenado, cambiando su identidad por la de Jacques Mornard, de nacionalidad belga y origen persa que conservó siempre.

El elegido es una producción de México y España con las compañías Alebrije Cine y Video y Oberon Cinematográfica. El mexicano Alfonso Herrera es quien recrea a Mercader, el británico Henry Goodman interpreta a Trotsky y la inglesa Hannah Murray actúa como Sylvia. También conforman el elenco Alejandro Calva, Emilio Echevarría, Henry Goodman, Brontis Jodorowsky,  Elvira Mínguez y Julian Sands, entre otros.

Chavarrías, nacido en Barcelona, España, en 1956, ha filmado Dictado (2012), Las vidas de Celia (2006), Volverás (2002), Un caso para dos (1997) y Susanna (1996). Se muestran escenas de la Guerra Civil Española en la cinta, filmada en la ciudad de México y Barcelona, España, con trama en inglés de un 95%.

La confusión de Mornard

–¿Qué pretende ofrecerle al público con El elegido?

–Siempre fue mi deseo respetar al público y no juzgar a los personajes. Es una película con la que muy fácilmente se puede crear un juicio propio y condenar a los personajes, señalarlos con el dedo: estos son buenos y estos son malos. Le quise dar a todos su oportunidad y dejar que ellos expusieran sus razones de lo que hacían.

“Mi finalidad: que el público, cuando acabe la película, establezca su propio juicio y haga su propia valoración sobre los sucesos de esa época, de ese momento histórico. Ese fue mi punto de partida.”

–¿Qué lo motivó a escribir este guión?

–El primer impulso fue una conversación con Mónica Lozano, de Alebrije Cine y Video, para buscar una historia que inmiscuyera a México y a España. Cuando empezé a pensar en personajes me acordé de Ramón Mercader. Me fascina el viraje que da su vida, el contexto político de esa época y la situación personal con su mamá y Sylvia, mujer con quien convive dos años y la traiciona de forma brutal… Me interesó ese concepto de traición.

–En la cinta se le ve a Mercader que por momentos flaquea, otros que lo presiona su mamá o que no posee una convicción muy fuerte, ¿cómo construye al personaje?

–Primero me documenté todo lo que pude y luego con algunas cosas recorrí a la ficción. Es una película basada en hechos reales. Contiene un contexto histórico muy importante; pero la concebí como una historia de personajes, me parecía lo más atractivo. El contexto es maravilloso, aunque los personajes son aun más jugosos. En el caso de Ramón fui un poco siguiendo mi intuición y reconstruyendo sus estados de ánimo sobre esta evolución personal suya.

–Es un personaje bastante complicado, ¿verdad?

–Es un hombre que se mueve en varios niveles y cómo él mismo  construye un nuevo personaje, a Jacques Mornard, creo que hay un momento en el cual él se confundió. Ya no sabía cuál era el inventado.

“Cuando estaba investigando a Mercader descubrí que el personaje que se inventan, Jacques Mornard, para llegar con Trotsky, lo dotan de una personalidad y de unos recuerdos que no existen, y en esos recuerdos aparece de una forma recurrente una madre ficticia, que ejerce una gran influencia sobre él, y eso lo incluí también en la película.”

Las sospechas de Trotsky

En la cinta, la figura de Trotsky también es muy importante, ya que se aprecian los últimos días de su vida.

“Un problema que enfrenté cuando creaba el guión es que había  muchos personajes atractivos y no podía abordarlos a todos porque una película tiene una duración (determinada). Trotsky es también un gran personaje, un hombre con un gran carácter, culto, de conocimientos inmensos y un humanismo tremendo. Se sabía condenado a muerte, de que cualquier día lo iban a matar y seguía ahí al pie del cañón, luchando por unas ideas en las que creía y por las que estaba dispuesto a dar cualquier cosa.

“Lo construí también a partir de una ardua investigación, incluso hablé con Esteban Volkov, su nieto, y muchas cosas que se relatan en la película las encontré en textos reales. Puse las dudas que Trotsky tenía con respecto a Jacques Mornard (Mercader) cuando va a verlo, de que se sienta en la mesa y no se quita el sombrero, en fin. Es un personaje que merece una película él sólo en torno a su época final en México.

–Según la trama, Trotsky intuía que la policía de México no le brindaba la protección necesaria, ¿era verdad?

–No era una queja para con la policía mexicana, sino que sabía que en ese momento Stalin era uno de los hombre más poderosos del mundo, y que no tendría ningún escrúpulo en recurrir a cualquier método para eliminar a sus enemigos. Además, poseía toda la fuerza del mundo con uno de los ejércitos secretos más poderosos, que era el GPU (Servicio de Información Soviético) y luego fue la KGB (Comité para la Seguridad del Estado) en la URSS.

“Trotsky fundó el Ejército Rojo y conocía muy bien cómo funcionaba la Unión Soviética, sabía que era cuestión de tiempo que llegaran a él aunque lo estuvieran protegiendo los mejores hombres.”

–El GPU se instaló en España muchos años, ¿cierto?

–Sí. Rusia tuvo una participación importante en la Guerra Civil, envió armamento y el GPU se alojó en España durante esos años. Aparte, la central del GPU estaba en Barcelona. Los comunistas españoles que habían perdido la guerra se convencieron que no poseían patria, no tenían a dónde ir y estaban dispuestos a cualquier cosa por el comunismo y por la revolución.

“Ramón Mercader es el más destacado porque es el que mató a Trotsky, eso le da una gran notoriedad, pero no fue el único, España fue una buena cantera de espías y de agentes para América Latina.”

Sorprende la aparición del pintor David Alfaro Siqueiros, interpretado por el experimentado Alejandro Calva, quien aparece brevemente en el filme.

“Era delicado hablar del muralista [apunta Chavarrías]. Intenté siempre ser muy respetuoso con todas las nacionalidades porque se puede caer, sin darse cuenta, en los arquetipos. Siqueiros era un hombre muy comprometido políticamente, también intervino en la Guerra Civil Española, muchos de los que balearon la casa con Siqueiros en mayo de 1940 eran mexicanos que habían estado en esa guerra de España”, cuenta:

“Siqueiros era un hombre muy radicalizado en su ideología, muy comprometido y no tengo ninguna duda de que él estuvo al frente del intento de asesinato de Trotsky. De todo eso hay mucha documentación.”

Se ha publicado en diversos libros que el 24 de mayo de 1940, Siqueiros participó en el intento de asesinar a Trotsky en complicidad con Shelton Harte, guardaespaldas de Trotsky.

De Sylvia Ageloff opina:

“Es otra gran víctima de esta historia, Trotsky muere y a Sylvia la matan en vida. Creo que esta mujer no superó este trauma. Era una mujer inteligente, avanzada para su tiempo, vivía en Brooklyn y ayudaba a gente necesitada. Su gran error fue enamorarse de alguien que no era quien parecía ser.

“Mercader lo hizo muy bien. No sólo la engañó a ella, engañó a todo mundo, supo acercarse a una de las personas más protegidas que había en aquel momento en México.”

La fotografía del largometraje es de Guillermo Granillo; la edición, de David Gallat y la dirección de arte, de Antonio Muñohierro.

–¿Qué diferencia hay entre esos años cuarenta y la época actual?

–Hay una gran diferencia. En aquella época la gente creía que la revolución transformaría al mundo para bien; ahora todos estamos cargados de escepticismo, como en España y México. Es como decir:

“Pase lo que pase no va a cambiar nada…”