Para Estefanía Vázquez, de 23 años, el 15 de mayo pasado fue el peor día de su vida, porque ese día perdió a su primogénito.
Cuando estaba a punto de dar a luz, el bebé se encontraba en buenas condiciones, relata a este semanario y muestra un documento emitido y sellado por el Sistema Referente de Pacientes del Hospital Civil, en el cual se informa que el embarazo no es complicado ni requiere terapia intensiva.
Sin embargo, cuando sintió que era el momento del parto, un “líquido café” le advirtió de que algo andaba mal: “Yo era primeriza pero se me hacían raros los dolores. Mi esposo me llevó un jueves al Hospital Civil viejo y me trataron muy bien, pero me empezó a salir un desecho y cuando cambiaron el turno le pregunté a la doctora qué significaba eso.
“Me dijo: ‘No te preocupes, todo está bien, estás iniciando tu proceso. Tú camina’. Para el domingo volví a ir porque se me reventó la fuente. Llegué al hospital a la una y todavía se le escuchaba el corazón al bebé, pero me ingresaron hasta las dos. Pasaron las tres, las cuatro y las cinco. Me revisaron el corazón y estaba bien, pero después se me puso el estómago muy duro y yo les dije. Pero ya para entonces no había nadie. Nunca se me va a olvidar: jugaba América contra Chivas y todos los doctores estaban afuera viendo el clásico… nada más estaban las enfermeras.”
Sin atención, Estefanía perdió a su hijo. Sin embargo, dice que no demandará al hospital por negligencia médica.
Por el contrario, Karina Franco sí pretende interponer una querella contra quien resulte responsable por la muerte de su hijo Carlos Maximiliano, quien fue internado en el nosocomio para una operación, pero las enfermeras le dieron malos tratos. En aquel momento no se quejó porque el paciente estaba en manos de los posibles señalados y ella pensó que “le iría peor”.
Relata que Carlos Maximiliano sufrió dos paros cardiacos, uno de manera natural y otro debido a que le retiraron tubos de oxigenación que necesitaba.
“Las enfermeras del piso estaban enojadas porque llegó con respirador. Una de ellas, de muy mal modo, empezó a acomodar a mi hijo en la cama y le aventaba los cables en la cara. Después jaló el respirador y le arrancó el tubo a los 15 minutos de haber salido del paro, y volvió a caer en paro cardiaco… lo reanimaron y salió de nuevo.”
Franco trató de proceder en el mismo hospital:
“Puse una queja en contra de la enfermera Mónica Santillán Robledo, pero no pasó nada. Fui tres veces a hablar con el director, pero nunca estaba. Sólo me pidieron los datos de mi hijo y el número de la cama. Dijeron que iban a ir pero jamás lo hicieron (…) Mi hijo tenía trisomia 13, Síndrome de Patau. Para ellos no tenía caso brindarle atención. Cuando estuvo en terapia intensiva me dijeron que no lo iban a pasar porque para ellos había prioridades.”
En consecuencia, dice, presentó una queja ante la Comisión de Arbitraje Médico y ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ).
Sin embargo, enfrenta otro problema familiar: “No cuento con el apoyo de mi esposo”, comenta. El motivo es que su cónyuge tiene miedo de que los directivos del hospital tomen represalias.
En sólo tres años el Hospital Civil acumuló 40 denuncias formales por atención negligente, según consta en la solicitud de información pública con el número de folio 1836/16 otorgado a este semanario por la Unidad de Transparencia del nosocomio.
En esa respuesta del OPD Hospital Civil de Guadalajara se informa que en 2014 se registraron 19 denuncias y en 2015 fueron 16, mientras que en el año en curso únicamente van cinco.
No obstante, la Unidad de Transparencia no contestó cuántas de las quejas presentadas concluyeron en sanción.
Este semanario solicitó a Leslie Lara, encargada temporal de Comunicación Social del Hospital Civil de Guadalajara, que facilitara una visita con fotógrafo para verificar el estado de las instalaciones en Maternidad y Pediatría, pero ella se negó con el argumento de que necesitaba conocer el contenido de la investigación antes que se publicara.
Los pacientes José Cruz y Juan López, que padecen discapacidad motriz, coinciden en que el hospital carece de la infraestructura para que sea accesible a personas en su condición y falta una sala de espera. López refiere que en ese nosocomio fue atendido en un proceso quirúrgico en el que perdió una pierna, pero en su experiencia el trato del personal ha sido bueno en general.
Rosa María Reyes, de 39 años y vecina de la colonia Industrial Belenes, tuvo que esperar 40 minutos para ser atendida en el Hospital Civil. Cuando dijo que necesitaba una mastografía le indicaron que primero tenía que pagar 960 pesos y después esperar a que los especialistas le dieran turno. La mujer se fue porque no tenía el dinero.
Las quejas de los usuarios se publican espontáneamente en la red social Facebook. “Estuve desde las tres de la tarde en urgencias esperando que atendieran a mi papá de una herida en el brazo que requería suturar, y sólo le decían: –En un momento más lo pasamos. Así nos dieron las 12 de la noche y decidí llevármelo, pues la enfermera me dijo: –Sí lo vamos a atender, pero no sabemos a qué hora. Después de ocho horas de espera no es posible que hagan eso”, escribió Alma Olmos.
Salvador López denuncia en la misma red: “¡Qué pésimo servicio dan en su mugroso hospital! A mi esposa que está embarazada en el séptimo mes le negaron el servicio de consulta para su cita del día de hoy, que porque no presentó un documento, del cual supimos que habían sacado una nueva disposición el pasado 1 de abril. Nosotros no sabíamos nada de esto, pues la última vez que fuimos fue el 16 de marzo pasado y la trabajadora social nos comentó que solamente necesitábamos el tarjetón, la póliza del Seguro Popular y la hoja de interconsulta (…) Ahora salieron con disque otras disposiciones y resultó que por no presentar el nuevo documento solicitado, no podían atender a mi esposa… Se supone que a las personas embarazadas se les debe dar siempre un trato digno y prioritario”.








