En San Pedro Tlaquepaque las críticas a la alcaldesa María Elena Limón García cada vez son más generalizadas. En apenas un año de gestión, la emecista se supo ganar la animadversión por su intolerancia a las críticas y por sus controvertidas iniciativas de obra pública que emprende sin consultar a nadie.
Juan Carlos Díaz Morales y su esposa, Norma Rosas –una comunicadora que participó como candidata del Partido Encuentro Social al gobierno municipal– han padecido en varias ocasiones los desplantes de la alcaldesa de San Pedro Tlaquepaque, la emecista María Elena Limón García.
En diciembre pasado, el negocio de artículos de limpieza que tiene el matrimonio fue multado por la administración de la emecista por presuntamente no cumplir con reglamentos municipales.
Además, el ayuntamiento le aplicó una multa a la finca que habita la familia de Díaz Morales en la colonia Rancho Viejo, por tener un bajante que desemboca sobre la calle. Un absurdo, dice el afectado, pues en Tlaquepaque son famosas las gárgolas artesanales para drenar el agua de lluvia que se acumula en las azoteas.
Según Díaz Morales, los embates de la alcaldesa se iniciaron cuando él y su esposa se quejaron de las incomodidades que provocó en el vecindario la remodelación de la casa de Limón García. Las obras, según los inconformes, se hicieron sin contar con licencia municipal correspondiente; además, dijeron, colocó diablitos para evitar el pago de electricidad.
Al principio la alcaldesa desestimó los señalamientos en su contra. Pero el 29 de diciembre comenzó el hostigamiento contra sus detractores y comenzó a decir que las críticas eran orquestadas por alguien a quien le incomodaba su triunfo electoral, en velada alusión a la excandidata Norma Rosas.
“Yo le pediría a los excandidatos que no han superado la pérdida, que ya lo superen y se pongan a chambear. Yo soy una ciudadana como todos, que paga sus impuestos y paga su luz. Sería muy tonto como presidenta no pagar la luz”, según la entrevista que publicó Milenio Jalisco el mismo 29 de diciembre.
Limón reiteró: “Yo les pediría madurez política a todos (los que me critican) y que se pongan a chambear”.
Otro de los afectados es el diseñador Sergio Bustamante, quien tiene su galería en el primer cuadro de la villa alfarera. Su error, comenta, fue haber invitado en diciembre a una exposición al líder de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos, Alfredo El Güero Barba Hernández, y a su hijo, el exalcalde Alfredo Barba Mariscal.
Bustamante asegura que desconocía la pugna entre el priista Barba Mariscal y la emecista, quien precisamente lo sustituyó en el cargo.
Ese día, comenta, sus publirrelacionistas convocaron a la autoridad municipal a la apertura de su exposición. La alcaldesa respondió dos horas antes del evento, cuando ya se había confirmado la presencia de Barba Mariscal.
Eso la molestó, según comentaron algunos trabajadores del ayuntamiento, y decidió no acudir al evento. A partir de entonces los inspectores del ayuntamiento se lanzaron contra el negocio de Bustamante.
Una tormentosa sesión
El pasado 26 de julio, la alcaldesa tuvo un desencuentro durante la sesión de cabildo. El síndico Juan David García Camarena se quejó por la disminución de facultades a su despacho. La regidora panista Lucía Pérez Camarena también se inconformó por la falta de información sobre iniciativas que debían aprobarse en el pleno.
“No nos fue circulada la iniciativa –expuso–. Se habla de otorgar poderes generales a Carlos Efraín Arias y yo quiero preguntar: quién es él, qué perfil tiene, cuál es su profesión y preguntar si es funcionario del ayuntamiento.”
Pérez Camarena pidió saber cómo se cubrirá el sueldo del nuevo asesor. Si es externo, preguntó, cómo se le va a pagar, a quién va a rendir cuentas y dónde queda la representación del síndico García Camarena.
Al día siguiente varios medios de comunicación locales informaron sobre esa tormentosa sesión de cabildo. El síndico concedió una entrevista a este semanario en la que optó por no hacer señalamientos contra la alcaldesa por el desaguisado (Proceso Jalisco 614).
Sin embargo, el cuestionamiento de García Camarena bastó para que los inspectores del ayuntamiento visitaran la casa de cambio que tiene una de sus hermanas y la clausuraran. Desde entonces, el síndico prefiere guardar silencio, sobre todo porque en agosto pasado se levantó una denuncia contra él por presunto hostigamiento sexual a una de sus antiguas colaboradoras.
Otra muestra de los dislates de la alcaldesa ocurrió el martes 11, cuando media docena de inspectores visitaron el restaurante y galería Adobe, que administra la promotora cultural y diseñadora Martha Figueroa en Plaza Springfield, para revisar las licencias y observar cómo opera el negocio.
La inesperada visita se debió a que en ese lugar el ayuntamiento arrancó hace tres semanas la construcción del Centro Integral de Atención al Turista, justo en la parte central de esa plazoleta, en un espacio que forma parte de la llamada Ruta Histórica de la Independencia, seguida por Miguel Hidalgo a su paso por ese municipio.
La agresión a Figueroa fue por conceder una entrevista a los periodistas Pedro Mellado y Esperanza Romero Díaz en el programa que ambos conducen en Radio Metrópoli, para hablar sobre ese controvertido proyecto, al que se oponen varios vecinos y empresarios porque, dicen, nunca se les consultó. Después de esa entrevista vino la clausura del negocio de Figueroa.
Según la información del ayuntamiento, se invertirán 10 millones en esa obra que contará con una sala de recepción, un área de resguardo de equipaje o pertenencias de turistas y baños públicos con acceso para personas discapacitadas.
El propósito es renovar el espacio público y el mobiliario urbano, pues las autoridades también colocarán bancas nuevas en ese entorno elaboradas “por artistas reconocidos y con presencia en Tlaquepaque”, así como luminarias y botes de basura.
Según el documento consultado por el reportero, la administración de Limón García también ofrecerá al público el servicio de un jardín cibernético con mesas y sillas fijas, e instalará un sistema de video mapping y sonido ambiental.
Y aunque la iniciativa fue firmada por el arquitecto Juan Antonio Naranjo Hernández, jefe del Departamento de Proyectos de la Dirección General de Obras Públicas, extrabajadores del ayuntamiento comentan que la propuesta existe desde hace tiempo y fue elaborada por estudiantes del Tec de Monterrey.
Un sondeo ficticio
En sus documentos internos, el ayuntamiento destaca que el proyecto se sometió a un sondeo en el cual “la mayoría absoluta de los vecinos y beneficiarios” presuntamente se mostraron convencidos de las bondades de la obra.
Consultados al respecto, algunos de los afectados dicen desconocer esa consulta. La señora Guillermina García, por ejemplo, sostiene que la administración de Limón García suele pasar por encima de los intereses de los ciudadanos; nunca considera la importancia que tiene preservar los espacios públicos ganados por la sociedad, como la Plaza del Arte, que permaneció en el olvido durante casi dos décadas.
Los comerciantes y empresarios que se afanan por fortalecer la imagen y la fama del entorno, aseguran que durante la gestión de Limón García, en el corazón de San Pedro Tlaquepaque impera la anarquía. Las cosas están peor que en los tiempos de los gobiernos priistas o panistas, justo ahora que el municipio pretende postularse como pueblo mágico.
Los vecinos se quejan de la proliferación de ambulantes, quienes se adueñaron de las bancas metálicas dispuestas para el descanso de los parroquianos; algunos incluso colocaron pequeñas mesas de acero inoxidable para atender a sus clientes.
Por las noches, dicen, cuando proliferan los turistas por esa zona, los taxis del sitio 82 se posesionan de la calle Juárez y de la zona aledaña al Parían –donde se venden artículos de piel, ropa y otras mercancías–, lo que impide a los visitantes estacionar sus vehículos.
Sobre la calle Independencia, donde están los principales negocios, algunos comerciantes colocan sus mesas y sillas en las banquetas. Los responsables de un negocio que se caracteriza por la diligencia con la que atiende a sus clientes, colocaron un carro-bar en el andador principal; otros se caracterizan por el ruido que provocan, lo que molesta a los propios visitantes.
Cuando Limón García asumió el cargo, muchos confiaron en que metería en cintura al ambulantaje y los giros negros. Hoy, dice uno de los entrevistados, está claro que mientras no se opongan a los planes de la alcaldesa, los comerciantes no van a ser molestados.








