Charros contra charros

La lucha por el poder ha fracturado la Federación Mexicana de Charrería. En medio de irregularidades, compadrazgos, lagunas legales y favoritismos, la presidencia de esa agrupación está en el limbo. En el caso no sólo se dirime el liderazgo sobre un gremio que agrupa, por lo menos, a 30 mil charros, sino ante todo la solidez del sistema jurídico-deportivo mexicano, y  evidencia los problemas estructurales que persisten en el deporte federado del país.

Enfrascados en un encono sin fin, dos grupos buscan presidir la Federación Mexicana de Charrería, A. C (FMC). Y la parte en pugna que tiene el respaldo de la Comisión de Apelación y Arbitraje del Deporte (CAAD, órgano perteneciente al gobierno federal) viola la legislación deportiva.

El otro bando es dirigido por José Édgar del Bosque, quien encabeza la planilla que, según sus detractores, goza de las preferencias del actual consejo directivo de la FMC, presidido por Miguel Ángel Pascual Islas.

En el fondo, hay muchas cosas en juego: los recursos del gobierno federal, las relaciones políticas, los 17 mil 500 pesos correspondientes a las cuotas para el otorgamiento del aval para un campeonato nacional y los 400 pesos anuales que se cobran a cada uno de los 30 mil agremiados.

Tan sólo por concepto de “patrocinios en un campeonato nacional, la FMC recibe 30 millones de pesos al año fijos. En cuatro años –que equivalen a la gestión del consejo directivo nacional– se recaudan 120 millones de pesos. Además, el Congreso Nacional arroja una derrama económica cercana a los 200 millones de pesos en 20 días. ¿Tú crees que no los van a defender?”, expresa el representante legal de la planilla de Leonardo Martín Dávila Salinas, Juan Luis Gómez Jardón.

En medio de un tenso ambiente, en mayo pasado la FMC convocó a elecciones para designar al nuevo consejo directivo nacional el 17 de agosto del año en curso… pero éstas se realizaron con una sola planilla. El único aspirante que apareció en las boletas fue José Édgar del Bosque Amador.

Esto pasó porque el Colegio Electoral desechó la planilla encabezada por Dávila Salinas para presidir al consejo directivo nacional hasta 2020, con el argumento de que cuatro de las 24 personas que integran su grupo entregaron documentos con firmas apócrifas.

Así las cosas, parece inminente que el único aspirante admitido, Édgar del Bosque, asuma funciones el 30 de noviembre, cuando termina el periodo de Miguel Ángel Pascual.

Las tensiones

Esta historia comenzó el 5 de agosto pasado: el representante legal de la planilla rechazada, Juan Luis Gómez Jardón, apeló ante la Comisión de Apelación y Arbitraje del Deporte, CAAD-RA-45/2016 contra actos del Colegio Electoral de la Federación Mexicana de Charrería, A. C.

El 8 de agosto, el máximo órgano de impartición de justicia deportiva en el país concedió la suspensión provisional de los actos reclamados, con el propósito de que no se efectuara la elección del consejo directivo nacional de la FMC, así como la realización de la Asamblea General de Elecciones, programada para el 30 de noviembre de 2016. Ello, hasta en tanto se resuelve la suspensión definitiva.

Finalmente, el pleno de la CAAD otorgó la resolución a la parte apelante el pasado 1 de septiembre. Pero la medida no fue suficiente para impedir la realización de las votaciones, salvo que los paquetes electorales de las 53 asociaciones registradas, excepto 23 que ya fueron abiertos, no han sido destapados en cumplimiento de la suspensión.

De momento continúan frenadas las elecciones para designar al nuevo líder de 30 mil charros (entre ellos los agrupados en 13 asociaciones de Estados Unidos). Y mientras se resuelve la situación, el virtual ganador critica a los miembros titulares de la CAAD por tomar esa resolución. De hecho, ya promovió una demanda de amparo el jueves 12 en el Juzgado Noveno de Distrito en Materia Administrativa de la Ciudad de México contra el pleno de la CAAD.

Del Bosque también acusa a la Confederación Deportiva Mexicana (Codeme, la asociación civil que no reconoce la Ley General de Cultura Física y Deporte) de intervenir en el proceso electoral de la FMC.

El 21 de julio, la Codeme solicitó al Colegio Electoral que rechazara la planilla de Del Bosque por no cumplir con la firma del presidente de la asociación y del presidente de la Unión de Asociaciones de los Estados.

El Colegio Electoral ignoró la petición de la Codeme. Y con ello propició que Juan Luis Gómez Jardón promoviera la apelación ante la CAAD.

Por su parte, en la querella radicada en el tribunal federal, Del Bosque reclama que esa comisión otorgó la suspensión provisional sin haberle notificado en su carácter de tercer interesado. Y después, dice, ratificó la suspensión, que tampoco notificó al candidato a presidente de los charros.

“En primera, hay una violación flagrante de la CAAD en el otorgamiento de la suspensión. Segundo: esta comisión no ha regularizado todavía el procedimiento y además ratificó la suspensión sin haber notificado al tercer interesado”, expone uno de los abogados de Del Bosque. “En consecuencia, el colegiado va a declarar ilegal la suspensión, pero el agravio ya fue consumado, toda vez que la elección fue suspendida.

Y Del Bosque asienta: “Mi preocupación pasa por lo siguiente: ¿En manos de quién está la CAAD?”.

La injerencia de la Codeme en la FMC se convirtió en un dolor de cabeza para Del Bosque desde que los estatutos de la federación reconocen a la citada asociación civil.

En el artículo 206 de los estatutos de la FMC se establece que para convocar a elecciones del consejo directivo nacional, la convocatoria deberá ser firmada por el presidente y el secretario general del consejo directivo nacional. Además, deberá contener el visto bueno de la Codeme.

Dicha convocatoria fue firmada el 4 de mayo pasado por el presidente de la FMC, Miguel Ángel Pascual Islas; el secretario general, José Arturo Marín Alcántara, y el titular de la Codeme, José Amado Aguilar. En el portal se precisa que el estatuto en cuestión fue aprobado por la asamblea general extraordinaria el 8 de agosto de 2008 y entró en vigor al día siguiente.

Antes de que la nueva legislación deportiva federal entrara en vigor (el 7 de junio de 2013), la Codeme era la instancia revisora de las elecciones de las federaciones deportivas nacionales. La nueva ley establece la instalación del Consejo de Vigilancia Electoral Deportiva (Coved) para revisar estos temas. Pero la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) continúa sin constituir este órgano.

El pasado 2 de diciembre, la Codeme reconoció en un oficio que la autoridad para regir las elecciones es el Coved. Antes, en abril pasado, el coordinador de Asuntos Jurídicos y Normativos de la Conade, José Ramón Ávila, indicó en una misiva enviada al presidente de la FMC que, conforme a lo previsto por el artículo 206 del citado estatuto, se desprende que es obligación del consejo directivo contar con el aval de la Codeme respecto de la convocatoria de la asamblea general para la elección del nuevo presidente.

El funcionario, eso sí, aclaró que la única instancia facultada para vigilar los procesos electorales de los órganos de gobierno y representación de las federaciones es el Coved –hasta ahora inexistente.

La nueva legislación deportiva condiciona a las federaciones a modificar sus estatutos como requisito para recibir recursos del erario. Formalmente, la FMC adecuó sus estatutos el 26 de febrero de 2014, y los protocolizó el 23 de abril de ese año. Pero no existen evidencias de que este reglamento haya sido inscrito en el Registro Público de la Propiedad del Comercio, de acuerdo con el abogado Juan Gómez Jordán.

El también representante de la planilla de Leonardo Dávila afirma que la FMC nunca les avisó la modificación de sus estatutos y justifica que ellos se ciñeron a lo mandatado por la Codeme.

–¿Hubo imparcialidad en el proceso? –se le pregunta a Jordán.

–El consejo directivo de la FMC tiene un control absoluto sobre el Colegio Electoral: de hecho, el secretario del consejo directivo nacional es también secretario del Colegio Electoral, y el otro miembro, que es el tesorero, quedó en lugar del señor Édgar del Bosque. Es una situación que no es correcta.

En su oportunidad, el abogado le preguntó al secretario del Colegio Electoral si el estatuto de la federación ya se había reformado. “Su respuesta fue negativa… después me dieron copia simple de un estatuto aprobado en la asamblea general en 2007 y protocolizado en 2008”, cuya inscripción pone en duda.

El representante de la planilla de Dávila considera que la modificación de los estatutos pudo haberse dado de manera posterior. “No puedo decir si el documento es auténtico o no, porque no soy autoridad, pero el tema ya es del conocimiento del ministerio público. Lo que digo es que si el notario público 210 de la Ciudad de México, Ricardo Cuevas Miguel, realizó una protocolización ilegal, indebida, pagará caro por estos hechos, porque también acudiremos ante el Colegio de Notarios de la Ciudad de México.

“¿Cómo es posible que un protocolo no aparezca inscrito en el Registro Público de la Propiedad del Comercio? La realidad es que no hay ningún sello. En caso de que el estatuto fuera verídico, ¿por qué no lo difundieron? ¿Por qué les dieron otro estatuto a los integrantes de la Codeme? La misma página web de la federación tiene un estatuto distinto, y un notario público ya dio fe de ello.”

Vínculos

En medio de esta lucha emerge la estrecha relación entre el presidente de la CAAD, David Hernández González, y la abogada Sadara Montenegro González. Ambos son egresados de la Escuela Libre de Derecho y se han beneficiado como asesores de diversas federaciones deportivas nacionales.

Repentinamente, Sadara Montenegro apareció en las sesiones del Colegio Electoral de la FMC. La razón: ella firmó las actas en las que se ostentó como asesora del organismo.

El pasado 5 de agosto, Juan Luis Gómez Jardón presentó ante la CAAD un “incidente de recusación por causa de impedimento” en contra de su titular, David Hernández González.

La recusación obedece a que Sadara Montenegro González “claramente tiene lazos de amistad, académicos y profesionales con el licenciado David Hernández González, en razón de que han participado y elaborado en coautoría diversos libros en el ámbito del derecho deportivo y han escrito conjuntamente artículos en ese tema, por lo que se infiere que David Hernández pueda tener interés indirecto en el presente asunto”.

Aunque Juan Luis Gómez no ha obtenido respuesta, el titular de la CAAD se ha excusado en las sesiones de esta comisión en la que se analiza el caso de la charrería. En contraste, emerge otra figura: Fabiola González, miembro titular de la CAAD, a quien se le señala de tener nexos con el expresidente de la FMC Jaime Castruita.

El grupo encabezado por Del Bosque tiene plena confianza en que el juzgado del distrito valore y se pronuncie sobre el trabajo de interpretación de justicia que llevaron los miembros titulares de la CAAD a otorgar la suspensión definitiva. Y el nombre de Fabiola González está entre los responsables de esa resolución.

Consultado al respecto, el abogado Luis Fernando Jiménez, exmiembro titular de la CAAD, reconoce que en los años que lleva revisando temas de justicia deportiva jamás había visto una violación tan flagrante a la hora de impartir justicia. Y asegura que la actuación de la Codeme en el proceso electoral de la FMC está fuera de toda lógica.

En tanto, Del Bosque reconoce como su amigo al actual líder de los charros, y ya espera soluciones inmediatas: “Hay una sola planilla. Con un voto ganamos”.

Y Juan Luis replica: “Nunca hubo un derecho de defensa en el Colegio Electoral. ¡Jamás se continuó el trabajo del Colegio Electoral! Para ellos había una planilla firme: la de Édgar del Bosque. Es el candidato de casa, de la federación. Por esa razón recurrimos a la CAAD. ¿Qué va a pasar? Hay una suspensión definitiva y la amenaza de que le van a dar posesión el 30 de noviembre, porque además fue la única planilla”.