El equipo de esgrimistas mexicanas que compitió en Río 2016 tuvo una actuación mediocre: días antes de la competencia, la mejor de ellas –Paola Pliego– quedó fuera de los Olímpicos porque dio positivo en un examen antidopaje. Pero análisis posteriores encontraron que el señalamiento fue un error. El hecho no sólo fastidió la carrera de Pliego, sino que ha levantado una ola de dudas y críticas: ¿por qué el presidente de la federación de esgrima no movió un dedo por la atleta?, ¿el laboratorio de la Conade que dio el falso positivo merece la acreditación?, ¿qué se hará para resarcir el daño?
La noche del 3 de agosto pasado, un día antes de que la esgrimista Paola Pliego se presentara al Laboratorio de Prevención y Control de Dopaje de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) para abrir una muestra de orina B, recibió la llamada de una persona que le recomendó que se abstuviera de hacerlo y pospusiera ese trámite.
La apertura de la muestra B era el primer paso para iniciar su defensa, pues días antes la Federación Internacional de Esgrima (FIE) le comunicó que en su muestra de orina A, tomada en el Campeonato Panamericano de Panamá, se encontró modafinil, una sustancia prohibida por la Agencia Mundial Antidopaje (WADA).
Por recomendación de sus abogados, la atleta se niega, por ahora, a dar el nombre de esa persona, pero no resulta difícil inferir de dónde provino la llamada: de un servidor público que trabaja en la Conade, más probablemente de quienes operan el laboratorio, forman parte del Comité Nacional Antidopaje (CNA) o del presidente de la Federación Mexicana de Esgrima (FME), Jorge Castro Rea.
La persona que se encargó de dar a conocer a la opinión pública que la muestra B de Paola Pliego se encontraba en el laboratorio de la Conade fue el propio director del organismo, Alfredo Castillo.
Lo hizo la tarde del 3 de agosto. En su cuenta de Twitter, Castillo escribió: “Recibe Laboratorio de Conade la solicitud de apertura de muestra B del caso Paola Pliego para mañana a las 9:00 am en el laboratorio”. El jueves 4 de agosto, a las 11:40 de la mañana, Castillo tuiteó: “Paola Pliego y su abogado Ricardo de Buen se presentaron para la apertura de la muestra B. A las 18 hrs aprox se tendrán los resultados”.
La información que reveló Castillo es una clara violación al Código Mundial Antidopaje, que exige secrecía absoluta y confidencialidad mientras está en curso un procedimiento para determinar si existe o no una violación a las reglas antidopaje. Después se corrigió a sí mismo. Publicó que por petición de Pliego y su abogado la Conade no informaría más: “Se reservan los resultados hasta que WADA o la Federación Internacional se pronuncien”, escribió.
Pero, más allá del grave yerro, Castillo evidenció que la información confidencial del laboratorio de la Conade se filtra con facilidad.
En la conferencia de prensa que ofreció el pasado jueves 13, Pliego aportó otro dato: a pesar de que desde el 29 de julio solicitó que se abriera la muestra B, el laboratorio “no tuvo tiempo” de hacerlo, sino hasta seis días después. El 5 de agosto, la FIE confirmó a la deportista la presencia de modafinil también en la muestra B.
“En los siguientes días, mis abogados Ricardo de Buen y Paul Green pidieron una audiencia con la FIE para llevar a cabo mi defensa y solicitaron a la federación y al laboratorio varios documentos referentes a diferentes procesos de ambas muestras. La FIE en todo momento respondió con amabilidad y velocidad, sin embargo, el laboratorio de Tlalpan (como llama la FIE al de la Conade pues se ubica en esa demarcación política) tardó varios días en enviar los documentos solicitados, los cuales mostraban algunos errores en el proceso.”
El 29 de julio, la FIE le pidió al laboratorio de la Conade que le enviara el expediente completo del análisis de la muestra A. Quienes operan el laboratorio lo entregaron el 6 de agosto. Tardaron ocho días. El 23 de agosto la FIE solicitó que mandara el expediente del análisis de la muestra B. El laboratorio lo entregó el 1 de septiembre. Una demora de nueve días.
Estas son algunas de las irregularidades que ensombrecen el caso de Pliego, la mejor sablista de México, la esgrimista que con su desempeño calificó al equipo femenil de sable a los Juegos Olímpicos de Río 2016, pero que quedó fuera de la justa porque “falló” uno de los dos controles antidopaje a los cuales fue sometida en julio pasado en el Campeonato Panamericano Mayor de Esgrima.
El 12 de septiembre, 75 días después de haber sido notificada de que dio positivo, Paola Pliego fue exonerada por la FIE, pues un segundo análisis de su muestra de orina A, realizado en un laboratorio de Colonia, Alemania, determinó que no hay presencia de modafinil ni de su principal metabolito.
La atleta está a la espera de que la WADA se pronuncie sobre esta resolución: si la ratifica, o bien, si presenta una apelación, la evidencia indica que la agencia antidopaje respaldará a la FIE y que el “error” podría costarle a la Conade que el laboratorio pierda la acreditación de la WADA que México tardó 13 años en conseguir.
El pasado miércoles 12, la agencia informativa de Proceso, Apro, reveló que la FIE realizó una investigación sobre el caso Pliego, cuya conclusión fue no seguir con la acusación, pues “hay suficientes evidencias para concluir que la sustancia prohibida modafinil no está presente en las muestras A y B de la atleta”.
Este semanario cuenta con una copia del documento que el 12 de septiembre la FIE envió a la WADA, a la Agencia Nacional Antidopaje (o sea, al Comité Nacional Antidopaje y al laboratorio de la Conade), a Pliego y al presidente de esgrima, Jorge Castro Rea.
En él, la FIE le notifica su decisión de no sancionarla, que mantiene la medalla y los puntos que ganó por equipos en el Campeonato Panamericano Mayor de Esgrima y hace una cronología de los pasos que siguió para llegar a esta resolución. El documento está firmado por el administrador antidopaje de la FIE, Pedro Gonçalves, con copia para Nathalie Rodríguez, directora ejecutiva, y George van Dugteren, presidente de la comisión antidopaje.
La muestra de orina de Paola Pliego fue tomada el 24 de junio de 2016, fecha en la que ganó plata en el Campeonato Panamericano. Este fue el segundo control que la esgrimista tuvo en esa competencia. Dos días antes, cuando obtuvo bronce en la prueba individual, también salió sorteada para ir al antidoping. Pliego fue la única integrante de la delegación mexicana que fue sometida a controles antidopaje.
El 22 de julio, un mes después de haber recolectado la muestra, el Laboratorio de la Conade notificó a la FIE que la muestra de orina marcada con el código 3971564 presentó un “resultado analítico adverso (RAA)” por modafinil, un estimulante promotor del estado de alerta que generalmente consumen las personas que padecen narcolepsia. La cantidad encontrada fue 540 nanogramos/mililitro.
El 28 de julio, una semana antes del inicio de los Juegos Olímpicos, Pliego fue notificada de que falló en el control antidopaje y que estaba provisionalmente suspendida para competir. El 29 de julio, Apro dio a conocer esta información.
El domingo 31 de julio, la esgrimista ofreció una conferencia de prensa en la que negó haber consumido la sustancia prohibida. Agregó que padece asma y toma altas cantidades de manganeso. Esta sustancia está contraindicada con el modafinil, incluso, dijo, su combinación podría haberle causado la muerte.
Pliego y su abogado adelantaron que ésa sería la base de su defensa y que tratarían de hacer todo lo jurídicamente posible para que pudiera participar en Río 2016, sus primeros Juegos Olímpicos. A pesar de los intentos, el tiempo no le alcanzó. Ni siquiera había abierto la muestra B y ya la Federación Mexicana de Esgrima la había sacado del equipo de sable e inscrito en su lugar a la suplente Julieta Toledo.
Esta “baja precipitada” y “prisa inusual”, como la califica la atleta, le hace sospechar que alguien quiso dejarla fuera de Río. Pliego no quiere acusar a nadie, pero sí enfatiza: “Lamentablemente, la Federación Mexicana de Esgrima nunca se puso en contacto con la FIE ni con la Confederación Panamericana de Esgrima para buscar justicia, abogar por mí o intentar apelar la suspensión por parte de la FIE, según me confirmaron ambas instituciones. Por el contrario, decidieron reemplazarme y usar mi lugar, por el que había luchado sin descanso”.
Pero el trabajo que no hizo la federación mexicana sí lo hizo la internacional. El 8 de agosto, por decisión propia, la FIE determinó solicitar la opinión de un experto, el doctor Hans Geyer, director del laboratorio de Colonia, acreditado por la WADA. La FIE le envió el expediente completo de Pliego con el análisis de la muestra A.
En 10 días, Geyer concluyó su investigación: “Los datos cumplen con los criterios técnicos de la WADA para la identificación de un fragmento de la molécula del modafinil (el segmento activo difenil metil). Este segmento de la molécula está presente en muchas otras sustancias, por ejemplo, los antihistamínicos. Por lo tanto, basado en la información disponible, no se puede excluir que la presencia puede ser por otra sustancia que, potencialmente, coeluye con modafinil. Para excluir la posibilidad de que el origen del fragmento sea por otra sustancia, recomendamos las siguientes investigaciones: identificar el principal metabolito del modafinil (ácido de modafinil), la confirmación del modafinil intacto y su metabolito con LC/HRMS y un análisis de barrido completo”.
El 22 de agosto, la FIE solicitó al laboratorio de la Conade que enviara al de Colonia una porción de la muestra de orina A para hacer la investigación adicional con el sistema LC y con la espectrometría de masas de alta resolución (HRMS, High-Resolution Mass Spectometry).
El 1 de septiembre, la FIE envió al doctor Geyer el expediente completo del análisis de la muestra de orina B que realizó el laboratorio de la Conade para que diera su opinión experta sobre el proceso analítico.
Siete días más tarde, el 8 de septiembre, el doctor Geyer envió su reporte que dio un vuelco al caso: “El análisis de la muestra de orina A no indicó la presencia de modafinil ni de ácido de modafinil”.
“El 10 de septiembre la FIE envió el reporte del doctor Geyer al Laboratorio de Tlalpan acreditado por la WADA. El laboratorio mexicano informó a la FIE su intención de realizar un nuevo análisis integral a las muestras como recomendó el doctor Geyer. En este contexto, la FIE ha solicitado al laboratorio de Tlalpan que realice exámenes adicionales a las muestras”, se lee en el documento.
El nuevo análisis realizado en el laboratorio de Alemania pone en entredicho la eficiencia, credibilidad y confianza del Laboratorio Nacional de Control de Dopaje que opera la Conade.
El costo de la incompetencia
El “error” cometido le estropeó a la atleta seis años de entrenamiento y su participación en Río 2016. Durante este tiempo, su familia financió su estancia en Portland, Oregon, y pagó el salario de uno de los mejores entrenadores del mundo. Todo se fue a la basura. En su defensa legal, la familia Pliego ha invertido varios miles de dólares.
El viernes 16 de septiembre, Pliego se reunió en las instalaciones de la Conade con Alfredo Castillo. La esgrimista cuenta que le expuso su preocupación por lo ocurrido –no quiso dar detalles– y que el funcionario prometió que “la apoyaría”, pero sin precisar de qué manera.
Ni Pliego ni Ricardo de Buen se animaron a señalar probables responsables de que la esgrimista haya quedado fuera de los Olímpicos.
“Tenemos nuestras hipótesis”, aclara De Buen, “pero las mantendremos reservadas hasta que se cierre por completo el caso. Posiblemente fue un error, posiblemente no. No descartamos nada pero no podemos afirmar nada. Lo de la llamada (el nombre de la persona) quizá en algún momento lo podamos decir porque puede ser parte de los procedimientos.”
–¿Evalúan la posibilidad de demandar a la Conade por el daño causado y los gastos de la defensa de Paola? –se le preguntó al abogado en conferencia de prensa.
–Desde luego que estudiaremos esa posibilidad. No haber ido a los Olímpicos y perder una posibilidad de medalla es el mayor daño causado y eso en cualquier país civilizado tiene un costo.
La deportista declaró: “Me quitaron por lo que trabajé toda mi vida y nadie me lo puede regresar. No estoy contenta, me siento aliviada de que la gente sepa que no lo hice. Creo que lo que me pasó a mí le puede pasar a cualquiera”.
–¿Te preocupa que alguien te pueda dañar?
–Sí, me preocupa.
–¿Tienes miedo?
–Ya para qué. Lo que me iban a hacer ya me lo hicieron.
En entrevista, el presidente de la Confederación Panamericana de Esgrima, Vitaly Logvin, aclara que fue la FIE la que eligió que los controles antidopaje del Panamericano se realizaran en México y fustiga que Castro Rea no haya movido un dedo para tratar de esclarecer el caso.
“Yo soy miembro del Comité Ejecutivo de la FIE y Castro no mandó ni una carta para empujar algo, y eso es extraño. El presidente tenía que actuar rápido porque Pliego es la líder de las sablistas mexicanas. Yo estaba seguro que iba a ir a Juegos Olímpicos y que haría un buen papel, no como las demás que sí fueron y no hicieron nada. Estuve muy molesto con la federación mexicana, pero no puedo hacer nada.
“También es muy extraño que Paola ganó bronce individual en el Panamericano y ahí su antidoping fue negativo. Después cuando compitió por equipo fue positivo. Eso es raro porque la competencia individual es más valiosa. Nunca he sabido que nadie dé positivo en una prueba por equipos”, explica Logvin, un ruso naturalizado mexicano.
–¿Si se comprueba que Jorge Castro hizo algo para afectar a una atleta de su propio país puede ser destituido como presidente?
–Yo no tengo pruebas ni puedo acusar a nadie. No sé qué moral tiene este señor. Si hay pruebas, estoy seguro que nosotros vamos a hacer un congreso y vamos a proceder en contra de este señor.
En cuestión de días, la WADA emitirá una resolución en torno a la decisión de la FIE. También se espera que se pronuncie sobre si el “error” que cometió el laboratorio de la Conade ocasionará que pierda la acreditación.








