Señor director:
Cuarenta y tres días lleva hospitalizado en el Instituto Nacional de Cardiología Jorge López Pérez, niño de siete años, indígena tzeltal, originario de la comunidad Chalam del Carmen, municipio de Ocosingo, Chiapas, sin que sus padres sepan realmente cuándo se le practicará una cirugía para corregir la cardiopatía congénita que padece.
Precisamente hace un año, el 25 de septiembre del 2015, fue referido del Hospital Pediátrico de Tuxtla Gutierrez al Instituto Nacional de Cardiología, porque en Tuxtla consideraron que no estaban en condiciones de atenderlo adecuadamente. Su padre, Pedro López, estuvo ahorrando y consiguiendo dinero entre los amigos para llevarlo a la lejana Ciudad de México, a la que arribaron el 1 de marzo de este año después de 16 horas de viaje.
Acudieron inmediatamente a Cardiología. Ahí lo registraron con el número 348115 y les dieron cita para el 12 de julio. Regresaron tristes a su comunidad, pues en ese primer viaje se gastaron la mitad de lo que habían conseguido reunir en seis meses.
Poco antes de la fecha de su cita recibieron una notificación en la que les informaron que su internamiento se aplazaba sin fecha definida. Su padre logró comunicarse al nosocomio y le dieron como nueva fecha de internamiento el 15 de agosto, conminándolo a que por ningún motivo llegara tarde. Llegó el día que le indicaron y ese día el niño fue hospitalizado. Desde entonces está ahí, sin que su padre sepa siquiera cuándo lo operarán. El señor Pedro López se encuentra sin poder trabajar está muy angustiado porque tiene hijos que dejó en su comunidad. Día que no trabaja, día que no tiene para comer.
¿Habrá en México alguien que pueda mover el corazón del director del Instituto Nacional de Cardiología para que ordene que se le practique la anhelada y necesaria cirugía al niño indígena tzeltal Jorge López Pérez?
Atentamente:
Gregorio de Anda Pérez
Médico de Altamirano, Chiapas








