Hay cambios que nos regresan al pasado. El surgimiento del SPR y de Capital 21 son ejemplo de lo anterior. La cadena de canal 30 en TDT y la emisora de la CDMX aparecen en 2012 y en 2008. Su perfil es lo que podemos llamar público o cultural.
Sin embargo, SPR depende de la Secretaría de Gobernación. Opera de manera centralizada en la capital del país y sus producciones se dispersan por los estados. Capital 21 es local, fruto de una serie de batallas por conseguir una emisora para la ciudad más poblada del país, en donde residen los poderes federales y no obstante, la última en obtener una frecuencia. Esta aparece atada a la jefatura de gobierno. Es decir, ninguna obtiene independencia editorial.
El resultado es una programación que se instala en los años 80. Sin innovaciones técnicas, temáticas o de producción.
Según la propaganda de SPR, tanto Canal 11 como Canal 22 formarían parte de esta cadena; pero ambas siguen operando por su cuenta, si bien las frecuencias de la emisora del IPN en algunos estados, provienen de lo que OPMA le otorgó.
Por otra parte, programas de la señal 30 (SPR) también se difunden en TVUNAM, en Canal 22 o en Aprende TV.
Este intento de unificar en un solo organismo a la televisión pública del país, es una regresión. Implica control político, limitaciones a la diversidad, así como un vínculo de dependencia entre el centro y los estados.
La mejor evidencia es el noticiario de Una voz con todos: oficialista, tedioso, sin recursos de producción ni trabajo de investigación periodística. Y este se replica en las emisoras vinculadas a SPR como repetidoras.
Además, las estaciones con menor presupuesto dependerán cada día más de lo que SPR, Canal 11, Canal 22 o TVUNAM puedan proporcionarles. E igualmente continuarán recibiendo programas de la BBC, Televisión Española, Deutsche Welle, entre otras.
Cada día es más evidente que la transición a la televisión digital en México está orientada por el mismo modelo de la analógica: más frecuencias a los que más tienen, menos para los que carecen de ellas. No hubo un reparto del espectro organizado en función de hacerlo democrático. Las cifras que ofrece IFETEL en su página web hablan de que ya todos los canales privados han migrado a lo digital, mientras que alrededor de la mitad de los públicos apenas están “en proceso de instalación”. ¿Cuál será el resultado de ese proceso? ¿Se completará a tiempo?
Contrasta el trato a la opción comercial. Pronto saldrá al aire la nueva televisora denominada Cadena Tres. Sus 48 emisoras cubrirán gran parte de la República cerrando así el círculo del tercer oligopolio mediático. Se agrega a Televisa y TV Azteca. Tres consorcios diferentes un solo contenido programático. No habrá caras nuevas, acercamientos críticos, periodismo de fondo o entretenimiento que logre atraer públicos.
Ello se colige de lo antes visto en el canal de Excélsior, o en el 28 cuando estaba al aire.








