La región Ciénega de Jalisco vive una de sus más graves crisis de seguridad. Las corporaciones policiacas no sólo están infiltradas por el crimen organizado, sino que los enfrentamientos entre integrantes del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) y sus rivales de Michoacán son cada vez más frecuentes.
El investigador Rubén Ortega Montes, adscrito al Centro Universitario de la Ciénega (Cuci) de la Universidad de Guadalajara, sostiene que ante la descomposición de las policías municipales y la aparición de 15 cuerpos –12 en Jamay, Jalisco; otro en Briseñas, y dos en Cojumatlán de Régules, ambos municipios de Michoacán– la última semana de septiembre, es urgente la intervención del Ejército en esa zona.
El día 29, el delegado del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF) en la región Ciénega, Óscar Eduardo Carmona Sotelo, informó sobre los 15 cadáveres. La mayoría de los cuerpos, incluidos dos de mujeres, fueron encontrados a menos de 300 metros de la delegación de Maltarañas, en el municipio de Jamay, frente a la localidad de Magdalena, Michoacán.
“La evolución cadavérica es de entre 72 horas y no más de una semana”, dijo el funcionario ese día. Y aclaró que aún no se identificaba a las víctimas. El día 30, el titular de la Fiscalía General del Estado (FGE), Jesús Eduardo Almaguer Ramírez, declaró a los medios de comunicación que eran 13 los fallecidos, 12 de ellos fueron localizados en Maltarañas, delegación de Jamay, y otro en el territorio michoacano.
El miércoles 5, el diario Mural informó que eran 14 los cadáveres, pues también se encontró un torso. A su vez, Fidel Moreno, director de Protección Civil y de la Policía de Jamay, comentó que en ese municipio se localizaron ocho cuerpos, de los cuales al menos cuatro estaban desmembrados.
Proceso Jalisco buscó al responsable del IJCF, Luis Octavio Cotero Bernal, para saber el número exacto de los muertos en Jamay. El funcionario remitió al reportero a la FGE.
Zona violentada
En su conferencia del 30 de septiembre, el fiscal Almaguer comentó que la mayoría de los occisos eran integrantes de dos células del crimen organizado: la de Los Bolillos, asentada en La Barca, y la de Los Bayos, radicados en Ayotlán. Dijo también que la mayoría de los ejecutados fueron privados de su libertad el 21 de septiembre.
Según Almaguer, los homicidios fueron ordenados por un sujeto identificado como El Chulo, radicado en Vista Hermosa, Michoacán.
Comentó que las autoridades catearon tres ranchos y dos fincas en los municipios de La Barca y Ayotlán y detuvieron al primer comandante de la policía de La Barca, José Luis “N”, para que declare sobre el multihomicidio. Los agentes también buscan al subdirector de la misma corporación, Nicolás “N”.
Fuentes cercanas a la fiscalía aseguran que El Chulo intenta reorganizar a La Familia Michoacana y demostrar su poderío frente al CJNG, organización que desde 2013 libra una batalla con Los Caballeros Templarios por el control de la plaza.
Desde la semana antepasada, decenas de elementos de la Fuerza Única patrullan la región de la Ciénega. Por los vehículos que utilizan y su armamento “da la impresión de que se inició la guerra”, relata un comerciante al reportero.
Entrevistado vía telefónica, el investigador Ortega Montes refiere que los municipios de Ocotlán, Jamay, La Barca, Poncitlán y Ayotlán deben ser observados como “foco rojos”. E insiste: “Urge que la autoridad federal o el Ejército se hagan cargo de la seguridad pública en esos municipios ante la descomposición de sus cuerpos policiacos”.
Le preocupa la forma en que los delincuentes “contaminaron” los cuerpos de seguridad municipales y ahora los controlan. Y como los planes en materia de seguridad fueron abandonados, hoy, dice, todo es improvisación.
En Ocotlán, por ejemplo, las autoridades invirtieron decenas de millones de pesos en la construcción de una cárcel regional que se quedó a medias. El inmueble está invadido por la maleza y en ese entorno merodean animales y grafiteros que acuden a “marcar su territorio”.
Recuento fúnebre
En 2012 la violencia se exacerbó en La Barca. Entre ese año y enero de 2014 se convirtió en el municipio de la Ciénega con el mayor número de homicidios, incluidos los 74 cuerpos localizados en 37 fosas clandestinas descubiertas en las inmediaciones del río Lerma.
En julio de 2012, medio centenar de sicarios que viajaban en 20 camionetas atacaron la comandancia de la Policía de Vista Hermosa. El director de la corporación, José Luis Flores Martínez, dos policías y un civil oriundo de Tanhuato, Michoacán, fueron ejecutados en esa ocasión.
Los agresores también dañaron tres patrullas e incendiaron otra. Posteriormente abrieron fuego contra la Presidencia Municipal, justo cuando se realizaba una sesión de cabildo. Los policías municipales pidieron apoyo a otras corporaciones, incluida la estatal.
Meses después, entre noviembre de 2013 y enero de 2014, vino el descubrimiento de las 37 fosas clandestinas en los márgenes del río Lerma (Proceso 1934) y el 22 de mayo de 2015 en un rancho ubicado en las inmediaciones de Tanhuato y Ecuandureo, en territorio michoacano, hubo un supuesto enfrentamiento entre policías federales y una célula del CJNG, en el cual murieron 43 sicarios.
El pasado 27 de agosto, el exdirector de la Comisaría de Seguridad de La Barca, Salvador Sierra Castro, murió en un “accidente carretero” a la altura del kilómetro 10 de la carretera La Barca-Atotonilco. Nadie solicitó que se abrieran otras líneas de investigación.
Para Ortega Montes, los cuerpos localizados a finales del mes pasado en el río Lerma muestran la indefensión en la que se encuentra la región. Recrimina al gobierno de Jalisco que no haya instalado las bases regionales de la Fuerza Única, como prometió.
Al académico del CUCI le llama la atención que los cuerpos hayan aparecido en una zona cercana a las instalaciones del 92 Batallón de Infantería, detrás de una unidad habitacional militar.








