Desesperados por la indiferencia del secretario de Salud, Antonio Cruces Mada, trabajadores de los hospitales regionales de Yahualica y Tepatitlán denuncian en este semanario su fragilidad laboral y las afectaciones al servicio, ya que se les adeudan varios meses de sueldo, sus jefes intentan despedirlos para contratar a recomendados y laboran en instalaciones dañadas.
Los trabajadores eventuales del Hospital Regional de Yahualica están indignados porque sus pagos se han retrasado ya cuatro meses y las oficinas centrales de la Secretaría de Salud Jalisco (que encabeza Antonio Cruces Mada) no les ofrecen siquiera una explicación.
Enfermeras que pidieron el anonimato por temor a ser despedidas señalaron a Proceso Jalisco que alrededor de 40 trabajadores eventuales, llamados también “cubre incidencias” o simplemente “cubres”, ya intentaron por todos los medios hacer que la SSJ les pague las 16 quincenas pendientes.
La situación afecta a enfermeras, médicos, personal de intendencia, mantenimiento y administrativos. Una enfermera eventual que suple a una de base por vacaciones, día de asueto o enfermedad, gana 298 pesos por una jornada de ocho horas; si son 12, el pago asciende a 447 pesos y si se trata de una guardia nocturna a 596 pesos. Por lo general, las enfermeras eventuales laboran entre ocho y 10 jornadas al mes.
En tanto, un trabajador de intendencia recibe sólo unos 30 pesos menos que una enfermera, sin necesidad de tratar con pacientes ni la responsabilidad de cuidar sus vidas.
A su vez, un trabajador eventual de ese nosocomio cubre jornadas irregulares que pueden durar un día o más, o bien pueden pasar semanas sin que sea requerido. Además, no tiene la certeza de que la Secretaría de Salud le pague sus honorarios a tiempo, pues se los ha retrasado hasta un año.
Por ese motivo los afectados le dirigieron una carta a al director del hospital regional, Julio César Nakamura Matus; al subdirector, Javier Lagos Trujillo, y al administrador, Juan Carlos Arellano Hernández.
Fechado el 18 de septiembre de 2015 y recibida por los funcionarios hasta el día 26 de ese mes, el documento firmado por 32 trabajadores eventuales solicita “que se considere nuestra necesidad de pago de nómina, ya que para nosotros los eventuales es muy difícil subsistir con nuestros gastos personales. Considerando que la mayoría de nosotros tenemos que mantener a nuestra familia y este es el único trabajo que tenemos, es válido mencionar que, en esta situación que nos encontramos, es muy desesperante y desmotivante laborar sin ser remunerados.
“Es por eso que nos reunimos todo el equipo de eventuales que conforma este hospital para solicitar con todo respeto lo que por derecho nos pertenece: un sueldo por el cual trabajamos y cubrimos las necesidades que genera este hospital”.
En la entrevista con este semanario, los firmantes explicaron que cuando enviaron la carta se les debían salarios desde diciembre de 2014 a septiembre de 2015.
Ante la nula respuesta de los directivos, el 17 de noviembre siguiente les enviaron la misma petición a Nakamura y Arellano, esta vez firmada por quienes solicitaban sus pagos y también por personal de base que se solidarizó con los eventuales.
En esa ocasión exigieron “respuesta al oficio presentado en fecha anterior, el pago inmediato (a más tardar en una semana) a todos y cada uno de los compañeros a quienes no se les ha pagado en tiempo y forma desde el año 2014; así como el pago completo de cada hora laborada por los compañeros trabajadores afectados”.
Para manifestar que seguían defendiendo sus derechos, los inconformes portaron un moño amarillo y colocaron en la entrada del hospital una lona donde se leía que trabajaban bajo protesta por la falta de salario. De igual forma, difundieron el abuso en las redes sociales.
Después de que plantearon el problema en las oficinas centrales de la Secretaría de Salud, ubicadas en la calle Baeza Alzaga, del centro de Guadalajara, en los primeros días de diciembre de 2015 llegó un pago que abarcaba desde la primera quincena de diciembre de 2014 hasta la primera de septiembre de 2015.
Entonces se les prometió a los trabajadores que las remuneraciones se pondrían al corriente en los siguientes días. Sin embargo, sólo se cubrió la segunda quincena de septiembre de 2015.
En febrero de 2016 el gobierno les prometió de nuevo cubrir todas las quincenas pendientes, lo cual no ha cumplido hasta la fecha, es decir que no les han pagado de octubre a diciembre de 2015, ni el periodo que va desde mayo a septiembre de 2016.
El pasado 18 de septiembre los trabajadores suplentes enviaron una carta al diputado federal Elías Íñiguez Mejía para solicitarle que “gestione el pago de nómina del personal eventual del Hospital regional de Yahualica, que corresponde a (…)16 quincenas”. La firmaron 30 empleados eventuales en los puestos de secretarias, afanadores, médicos, enfermeras, radiólogos y trabajadores sociales. El legislador no les respondió.
Hace cuatro años el entonces alcalde de Yahualica, José Luis Íñiguez Gámez, acusó al ahora diputado de poner y quitar gente a su antojo en el hospital regional, pues tiene una estrecha relación con las autoridades estatales de salud.
A decir de los empleados a quienes se les adeuda el pago, los directivos del hospital han escuchado los reclamos de sus trabajadores eventuales e incluso han enviado oficios a las oficinas centrales de la SSJ en Guadalajara para solicitar que se regularicen los sueldos, pero nada más.
Dicen que se han reunido varias veces con el director del Hospital Regional de Yahualica, Nakamura Matus, quien los atiende cordialmente y les muestra los oficios enviados a las oficinas del secretario de Salud, Cruces Mada, pero les repite que el de sus pagos no es un problema del hospital y que él no puede intervenir en las disposiciones de la secretaría.
El caso de Tepatitlán
En el Hospital Regional de Tepatitlán, varios trabajadores denuncian a este semanario que mientras a muchos de ellos se les quiere despedir arbitrariamente, han entrado a la nómina recomendados de políticos o de funcionarios de la SSJ.
Además, señalan que las ampliaciones realizadas hace unos años al centro de salud ya presentan desperfectos que afectan el servicio a los pacientes.
Hace cuatro años, el ahora director municipal de Protección Civil de Tepatitlán, el médico Rubén Ramos Acuña, laboraba en el mencionado hospital regional y acusó a su director, Edgar Ricardo Ramírez del Río, de permitir que sus subalternos despidieran a gente con antigüedad para dar cabida a nuevos trabajadores, presuntamente recomendados.
Ramos Acuña también señaló algunas deficiencias en las instalaciones recién construidas.
Por su parte Ramírez del Río, quien habría llegado a la dirección del nosocomio por recomendación de la diputada local priista Cecilia González Gómez, alegó que las acusaciones de Ramos Acuña tenían motivos políticos y argumentó que ningún empleado presentó quejas contra él.
Además, invitó públicamente a todo aquel trabajador o usuario que tuviera una queja a que la expusiera en su oficina, adonde se encontraría una solución al problema.
En cuanto a las fallas de las instalaciones, Ramírez del Río indicó que son detalles menores y fueron arreglados lo más pronto posible. De todas formas se deslindó de la calidad de los trabajos porque, dijo, la empresa encargada de ellos no tiene nada que ver con la dirección del hospital.
No obstante, según los trabajadores entrevistados, las instalaciones del hospital siguen dañadas y en la temporada de lluvias han presentado goteras que dejaron fuera de servicio áreas importantes, como algunos quirófanos.
Entre las pruebas de tales anomalías que los usuarios han difundido en las redes sociales, se cuenta un video que muestra cómo un pasillo del hospital regional se convierte en un arroyo, de tanta agua que entra por un techo. Ese material fue grabado una noche de agosto pasado.
Consultado al respecto, Ramírez del Río señala que pese a la cantidad de agua que ingresó a varias áreas de servicio, se trató simplemente de techos mal sellados y canaletas pluviales obstruidas con basura y hojas de árboles, problemas que se corrigieron a la brevedad y de manera sencilla, de tal modo que el centro de salud ya funciona de manera normal.








