Ni para jabón en los quirófanos…

Las autoridades de salud suelen negar que el Hospital Civil de Guadalajara enfrente problemas de desabasto, pero éstos son frecuentes, como consta en documentos de circulación interna. Los médicos se rehúsan a realizar cirugías sin los materiales básicos por los graves riesgos que eso implica y los pacientes se enfrentan a diario con la obligación de comprar sus insumos y con una mala atención en urgencias. Sin embargo, a decir de algunos empleados inconformes, los directivos del nosocomio siguen estrenando casas y autos, a la vez que ordenan medidas de austeridad.

El gobernador Aristóteles Sandoval Díaz anunció que el martes 4 se entregarían 50 millones de pesos a las dos unidades del Hospitales Civil, correspondientes al Seguro Popular. Con esta medida, dijo el mandatario, ya se cubre totalmente la deuda correspondiente a 2015, mientras que en el presente año se destinaron a la institución de salud 250 millones de pesos por el mismo concepto.

Sin embargo, personal del Hospital Civil de Guadalajara, cuyo director general es Héctor Raúl Pérez Gómez, exige que se aplique una rigurosa auditoría a la institución para conocer cómo se gasta su multimillonario presupuesto, ya que mientras algunos directivos incrementaron visiblemente su nivel de vida, ni siquiera hay jabón en los quirófanos.

A decir de los médicos entrevistados, ante la falta de insumos en el área de Ginecología del Hospital Fray Antonio Alcalde (conocido como Antiguo Hospital Civil) se suspendieron las cirugías, mientras que la farmacia padece un grave desabasto.

Igualmente se dio la orden de que en la División de Servicios Administrativos no se compren insumos que no se incluyeron en el presupuesto 2016. Esto llama la atención porque a la mayoría de los pacientes se les pide que antes de ser atendidos paguen sus materiales, desde jeringas y tubos de ensayo hasta medicamentos, como confirmaron varios usuarios consultados.

Según el portal de Transparencia del Hospital Civil de Guadalajara, que cuenta con las unidades Fray Antonio Alcalde y Juan I. Menchaca, este año recibió casi
3 mil 129 millones de pesos, de los cuales 2 mil 539 millones 79 mil 158 provinieron del estado y el resto de la federación.

Las sospechas de que la escasez se debe a los malos manejos administrativos, comenta el personal médico inconforme del Hospital Fray Antonio Alcalde, comenzaron porque varios directores dejaron el cargo con un nivel de vida muy superior al que tenían cuando lo asumieron:

“Uno de ellos es Raúl Vargas. Por ejemplo, llegó en un vocho y al cabo de unos meses ya traía auto de lujo. Otros directivos compraron residencias con costos superiores a 11 millones de pesos. Que nos expliquen cómo le hicieron”, resume uno de los entrevistados.

El grupo de médicos proporcionó a este semanario, a condición de no publicar sus nombres, una minuta de una reunión del pasado 19 de septiembre, en la cual quedó asentado que faltan insumos en el servicio de Ginecología.

El documento dirigido al jefe de Quirófanos, Rubén Rodríguez Barajas, establece: “Se analizaron cuatro casos de infecciones postoperatorias y se comentó un quinto caso de recién ingresado. Se propusieron diversos mecanismos que pudieran estar influyendo en estos acontecimientos: son la mayoría segundos turnos; algunos eventos quirúrgicos son de fin de semana; combinación de cirugías de muy diversas índoles, procedencias y grados de contaminación en el mismo quirófano; sobrecarga de los quirófanos con la consecuente falta de aseo”.

Igualmente señalaron que les faltan materiales básicos, como jabón para manos, avagard quirúrgico (antiséptico) e isodine para el aseo de los pacientes.

Esa reunión fue convocada por el Departamento de Epidemiología y la encabezó la doctora Marina Kasten Monjes. En ella estuvieron presentes dos médicos de base del servicio de Endoscopía Ginecológica, pero no asistió la encargada del área de Salud Reproductiva, Patricia Ramos González. No obstante, los representantes de ambas áreas acordaron mejorar el aseo de los quirófanos, realizar limpieza exhaustiva frecuentemente y sanitizar los quirófanos a la brevedad después de la toma de cultivos.

El documento fue firmado por el jefe de Ginecología, Gabino de Jesús Vaca Carvajal, y en él se explica que tras investigar sobre los recursos existentes en quirófanos se encontró que no tienen cepillos, avagard quirúrgico ni cauterios. Además, el jabón para aseo estaba diluido y ni el desinfectante ni el esterilizante en frío “tienen los requerimientos adecuados para ser considerados como tales”.

Se envió copia al director general, Pérez Gómez, así como a Benjamín Becerra Rodríguez, director del Hospital Civil Fray Antonio Alcalde; Horacio Radillo Morales, subdirector médico; Miguel Ricardo Ochoa Plascencia, jefe de la División de Cirugía; Héctor Morales Villarruel, de la División de Servicios Auxiliares de Diagnóstico y Tratamiento; Esteban González Díaz, de Epidemiología; y a los médicos de base y residentes de ginecología.

En el oficio se avisa a esos directivos que debido a la carencia de insumos “el grupo de médicos de base y residentes tomó la decisión de cancelar la realización de cirugías hasta contar con el material requerido (…) Solicitamos a ustedes, cuerpo directivo del hospital, se nos indique por escrito la conducta a seguir. Esperamos que la situación de nuestro querido hospital mejore de manera inmediata y queremos hacer notar que esta decisión se fundamenta en la seguridad de los pacientes”.

Los autores anexaron las cancelaciones de las cinco cirugías programadas para el 19 de septiembre por no contar con material como jabón, cepillos quirúrgicos, electrocauterio, avagard y anestesia.

A una de las pacientes, de 21 años, se le suspendió por segunda vez la intervención. Como plan de manejo se le recetaron analgésicos y tiene cita abierta al área de urgencias, al igual que el resto de las pacientes que esperan la reprogramación de sus cirugías.

“Desabasto total”

La jefa de Farmacia General del Hospital Civil Fray Antonio Alcalde, María del Carmen de la Torre Gutiérrez, envío el 19 de septiembre el oficio FCIA GRAL 398/16 al subdirector de Servicios Auxiliares de Diagnóstico, Tratamiento y Paramédicos para informarle que hay “desabasto total en medicamentos esenciales de las áreas de quirófano, terapia intensiva, clínicas del dolor; por citar algunos sufentanilo amp, miadzolam 15 y 50 mg amp, Tiopental Sódico amp, buprenorfina amp, fentanilo 0.25 mg y fentanil 0.5mg”.

Por ello, solicita apoyo a fin de “facilitar el conducto pertinente con las autoridades correspondientes para evitar el paro por falta de medicamentos”, ya que “de los insumos referidos anteriormente sólo se cuenta con las existencias en los servicios antes mencionados en el sistema automatizado Pyxis”.

Copia de este documento se entregó a Becerra Rodríguez, Radillo Morales, Rodríguez Barajas, igual que al coordinador del área administrativa, Juan Paulo García de Alba Zepeda, y el jefe de la División de Servicios Administrativos, José Luis Hernández Hernández.

El 8 de septiembre, la jefa del Servicio Central de Equipos y Esterilización (Ceye) Torre, Rafaela Álvarez Arce, le comunicó por escrito a García de Alba Zepeda y al jefe de Almacén General, Carlos Esparza Arceo, que “en el pedido semanal que recibimos el 5 del presente mes no nos surtieron material básico para procedimientos quirúrgicos”. Entre los artículos faltantes enumera cánulas, catéteres, jeringas, sierras, tela adhesiva, sondas, electrodos, bisturíes, formol y otros 45.

Álvarez Arce también marca copia a los jefes, directores y subdirectores con el siguiente mensaje: “En espera de una solución lo más pronto posible”.

El 21 de septiembre, mediante el oficio DSA/0569/2016, José Luis Hernández pidió a todos los jefes de División y Servicios apoyo en “el aprovechamiento al máximo de los productos que existen para disminuir el consumo de los mismos y así evitar el desabasto”. Atribuyó la situación al “desfase presupuestal”, debido al cual “se van a estar ajustando las cantidades de los productos que los almacenes solicitan mensualmente para el abasto”.

Además, les informó que “derivado de la insuficiencia presupuestal que actualmente existe en la unidad hospitalaria (Fray Antonio Alcalde), a partir de esta fecha no se reciben pedidos especiales para la gestión de compra de insumos que no fueron proyectados dentro del (presupuesto) 2016”.

Este semanario publicó que, en marzo pasado, el área de laboratorio del Antiguo Hospital Civil de Guadalajara suspendió al menos dos veces el servicio por falta de insumos y que algunos usuarios eran obligados a llevar su propio material si querían análisis clínicos, aun si contaban con el Seguro Popular (Proceso Jalisco 594).

El 24 de junio el nosocomio dejó de prestar servicio por falta de insumos. Cuatro días después, el titular de la Secretaría de Salud Jalisco, Antonio Cruces Mada, declaró a los medios de comunicación que se auditaría el hospital, el cual en los últimos tres años había recibido más de 15 mil millones de pesos en partidas del Seguro Popular, Gastos Catastróficos, Siglo XXI y cuotas de recuperación, entre otras.

El 29 de junio el secretario general de Gobierno del estado, Roberto López Lara, anunció que al día siguiente se le depositarían 96 millones de pesos a los nosocomios, con lo que quedaría saldada la deuda de la administración del gobernador Aristóteles Sandoval con la institución correspondiente a 2015.

Las dos unidades del Hospital Civil atienden cada año un promedio de 75 mil egresos hospitalarios, 642 mil consultas a niños y adultos, 42 mil cirugías y 13 mil 400 nacimientos.

En 2015 la institución obtuvo un presupuesto de 3 mil millones de pesos y casi 19.5 millones por donativos económicos y en especie.

En el portal de Transparencia se informa que “los estados financieros correspondientes de enero a agosto (de 2016) se encuentran en proceso”, por lo que se publican únicamente los de meses anteriores. Hasta diciembre del año pasado el hospital tenía un activo –recursos disponibles– de mil 34 millones 656 mil 292 pesos, así como casi 908 mil millones en cuentas por pagar.

El 27 de septiembre, el presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso local, Omar Hernández, informó que los directores de los hospitales civiles de Guadalajara solicitaron 500 millones de pesos adicionales en el Presupuesto de Egresos 2017.

Pésima atención en urgencias

El 20 de septiembre, el señor Ramón Ruiz, de la tercera edad, acudió temprano con su médico en Zamora, Michoacán. Su ojo izquierdo no mejoró con el medicamento que se le suministró por más de 15 días. Al notar que la grave infección no cedía, el doctor lo canalizó al Hospital Civil de Guadalajara, donde –le dijo– tenían los aparatos necesarios para extraerle el ojo a fin de evitar que la infección se extendiera a su cerebro.

Ruiz, que trabaja de cuidacoches en el centro de aquella ciudad michoacana, consiguió dinero para el pasaje de ida y le quedaron 100 pesos para cenar. Llegó al área de urgencias del Antiguo Hospital Civil alrededor de las 3 de la tarde, pero casi hasta las 10 de la noche un vigilante le preguntó si se iba atender. Ramón respondió que sí, pero nadie le hacía caso. El vigilante le sugirió que fuera con una de las enfermeras para que lo anotaran en una lista.

La enfermera, dice Ruiz, “se portó muy grosera; ni siquiera me quiso revisar el ojo. Me dijo que primero tenía que pagar. Le enseñé mis papeles del Seguro Popular y me dijo que esos no valían aquí, que debía pagar 85 pesos y, si no, no me iban a atender”.

Él pagó pero no fue atendido. Otra paciente le sugirió que fuera al día siguiente a las 5 de la mañana a Oftalmología para que alcanzara ficha. Para lograrlo, pasó la noche en la calle: el albergue Fray Antonio Alcalde ya había cerrado. “Lo peor es que llovió y yo traía muy fuerte el dolor”, recuerda.

Al día siguiente fue el primero en recibir ficha. Unos médicos de Oftalmología lo revisaron. “Dijeron que tenían que quitarme el ojo; no había nada más que hacer. Les dije que estaba de acuerdo; hasta se sorprendieron y me preguntaron si entendía lo que me dijeron. Les volví a decir que sí. Después me prepararon y operaron. Aquí estoy, sin dolor: nada más que ahora no tengo dinero para regresar”, comenta preocupado.

Destaca que los médicos del área de hospitalizados masculinos lo trataron muy bien, “no como en urgencias, donde no me fijé cómo se llamaba la enfermera que me atendió; es que me escurría la pus del ojo y como que se me pasaba al otro; no podía ver bien”.

De hecho, la enfermera de urgencias le mintió a Ramón. En el Presupuesto de Egresos 2016 se contempla una partida por 2 millones 420 mil 540 pesos para la “atención integral a la salud en segundo y tercer nivel que se proporciona sin seguridad social e inscritos en el Seguro Popular de Jalisco y estados circunvecinos”.

Al respecto, una mujer que trabajó como enfermera por más de 40 años en el Antiguo Hospital Civil de Guadalajara y pidió omitir su nombre, relató que ella también recibió una pésima atención en urgencias hace tres semanas.

Dice que cada día son más las personas que acuden a esa área del hospital, particularmente los fines de semana. Llegan decenas de personas con padecimientos de enfermedades crónicas-degenerativas, mujeres en labor de parto, heridos en riñas o en accidentes. Ahora se trabaja diferente, señala:

“Antes la primera valoración que se efectuaba en urgencias y la llevaba a cabo uno de los médicos de guardia asistido por una enfermera. Ahora ese trabajo lo realiza la propia enfermera, que recaba los datos generales del paciente, le toma la temperatura y decide en qué orden es atendido por el médico; pero a veces lo manda a su casa”.

Esto implica “descuido en la atención al enfermo”, dice. Por ejemplo, advierte que la administración del hospital pretende garantizar la recuperación del costo del servicio antes que cualquier otra cosa, por lo que primero se le pregunta al enfermo si tiene Seguro Social o Seguro Popular.

“Al paciente que requiere hospitalización le aclaran en Trabajo Social que si no tiene ningún servicio médico, tendrá que cubrir el costo de la atención. Muchas veces la gente va desangrándose o a punto del desmayo por sus padecimientos, pero tiene que esperar varias horas para que la atiendan”, afirma.

En su caso, cuenta, “fui como paciente; cuando me di cuenta de que traía síntomas de dengue, por mi experiencia sabía fármaco podía tomar y era paracetamol. Pero me dio mucho coraje porque me sentía realmente mal y necesitaba una mayor valoración o incluso ser hospitalizada, pero la mujer que me atendió dijo que con paracetamol tenía y era todo, que me fuera a mi casa y yo le dije que no fuera mala, pues no se vale que traten así a la gente y eso no es un servicio de urgencias”. (Con información de Alberto Osorio.)