Señor director:
Le ruego publicar la siguiente carta en la prestigiada revista que usted dignamente dirige.
Trabajé 30 años en el Instituto Nacional de Bellas Artes –me jubilé en el año 2009–, y me da tristeza y coraje que las más altas autoridades de la cultura alquilen el máximo recinto cultural de nuestro maravilloso país por cuestiones políticas y económicas y no le den el valor por los fines para los que fue creado.
Esperando que ahora sí le den al Palacio de Bellas Artes el valor que merece, le envío un afectuoso saludo y le deseo el mayor de los éxitos.
Atentamente:
Francisco Sánchez Albor
Jubilado del INBA








