Consultados por este semanario, analistas e investigadores hacen un balance de un año de gobiernos del Movimiento Ciudadano en la zona metropolitana de Guadalajara. Coinciden en que sus administraciones se han desgastado políticamente en confrontaciones internas y por la falta de un proyecto de desarrollo urbano, lo que en general mantiene en esos municipios las dinámicas que predominaron en los tiempos del PRI y del PAN.
Al cumplirse el primer año de gobierno en los municipios
de la zona metropolitana de Guadalajara, encabezados por alcaldes emanados del partido Movimiento Ciudadano (MC), la apuesta del gran cambio quedó sólo en discursos. “Nos prometieron un gran supermercado al estilo Aurrerá y lo que nos han dado hasta ahora es la imagen de un Oxxo o de un tiendita”, dice al respecto el politólogo Andrés Valdez Zepeda.
Para el analista político Andrés Gómez Rosales, el ejercicio del gobierno desgastó al MC e incluso confrontó a algunos de sus líderes con los electores. Y el urbanista Román Munguía Huato observa que los gobiernos de Guadalajara y Zapopan se comportan ante todo como promotores inmobiliarios, igual que ocurrió en las anteriores administraciones, priistas y panistas, cuando se alejaron de su compromiso con los ciudadanos.
En la opinión de Valdez Zepeda, académico del Centro Universitario de Ciencias Económicas y Administrativas (CUCEA) de la Universidad de Guadalajara (UdeG), “la ciudadanía no ve un cambio verdadero y menos de fondo”.
Lo anterior, porque las actuales administraciones no ofrecen una solución al grave problema de movilidad que se reporta en los municipios de Zapopan, Guadalajara, Tlaquepaque y Tonalá. Además, dice, ni siquiera han ofrecido una estrategia razonable para enfrentar la crisis generada por los cierres de calles y avenidas por la construcción de la Línea 3 del Tren Ligero.
“La inseguridad, la falta de empleo y la ampliación de la pobreza, así como el problema de calles destruidas por hoyos y baches, obligan a los ciudadanos a pensar que no hay cambio verdadero en los municipios ni diferencia en el cambio de un partido a otro”, afirma.
Guadalajara históricamente ha sido cara –añade Valdez Zepeda–, principalmente la vivienda, ya que proliferan los desarrollo inmobiliarios que benefician a los empresarios a costa de los ciudadanos, lo que afecta la calidad de vida de la población urbana en general, pero particularmente al estrato más popular, que padece más la carestía.
Consultado al respecto, Munguía Huato, académico del Centro Universitario de Arte, Arquitectura, y Diseño (CUAAD) de la UdeG, lamenta que los gobernantes, que se promovieron como producto de un cambio político, se desinflaran en menos de un año: “Había una gran expectativa a su llegada, pero ahora hay una decepción ciudadana”.
Reconoce que en Guadalajara se aprecia un mayor control del ambulantaje y se han recuperado espacios públicos, como la Plaza de Los Mariachis, pero señala que “en general el gobierno de Alfaro Ramírez ha sido un fracaso”.
Guadalajara
Munguía Huato explica que los últimos presidentes municipales panistas, priistas y ahora el emecista “encabezan administraciones que, más que ostentarse como un gobierno para la ciudadanía, se convierten en figuras para la promoción de nuevos desarrollos inmobiliarios”. Como ejemplo, cita un megaproyecto en el norte de la ciudad:
“Hay una confusión de facultades y atributos. Debe recuperarse toda el área en la que se pretende levantar Iconia y hacer un proyecto en beneficio de la ciudadanía; ese plan viene marcado por el escándalo y creo que se ha detenido porque no hay capital suficiente. Es un megaproyecto con varias torres, muy ambicioso, y Alfaro Ramírez, lejos de cuestionar esa iniciativa, avala la sobreexplotación del espacio urbano.”
El pasado 18 de agosto el presidente municipal de Guadalajara declaró a la prensa que al otorgarle a Iconia el convenio, que antes tuvo la empresa española Mecano, se puede recuperar una inversión en obra pública por 688 millones de pesos. Añadió que ese monto servirá para la renovación integral del polígono de la barranca, integrado por localidades de Huentitán El Bajo, Huentitán El Alto, la colonia Dr. Atl y Lomas del Paraíso, en el megaproyecto Plan Maestro de Huentitán.
Sin embargo, a decir de Munguía Huato, tal iniciativa es un fiasco y terminará con la edificación de varias torres de departamentos para venderlos al mejor postor. Además, enfatiza, se trata de un proyecto inmobiliario que no es necesario edificar en ese lugar y, al contrario, atenta contra el espacio público. En cambio, dice, al municipio le corresponde reconstruir el Planetario”.
Pero en ese rubro el gobierno del MC deja mucho que desear: “Por ejemplo, Alfaro no se ha pronunciado en ningún momento por la recuperación del parque El Mirador Independencia, en el norte de la ciudad, pese a que es un espacio de uso colectivo”.
Menciona de igual forma el parque Agua Azul, para cuya recuperación todavía no existe un plan. “Será que él vive muy cómodo en Colinas de San Javier; da la impresión de que nunca disfrutó de los atractivos del oriente de Guadalajara”, señala el urbanista.
Zapopan
En cuanto a Zapopan, Munguía Huato asegura que al alcalde Pablo Lemus Navarro también lo seducen los proyectos inmobiliarios, aunque hay en el municipio un cinturón de miseria que se extiende desde Venta del Astillero y se prolonga a los poblados de Nextipac, Santa Lucía, Tesistán, Nuevo México, Valle de los Molinos, Copala, Río Blanco, San Isidro, San Esteban, Hacienda del Lazo y otros, cuyos habitantes padecen la enorme contaminación de las aguas y los lixiviados de los tiraderos municipales.
Y aunque reconoce que el rescate del bosque del Nixticuil es un avance, el investigador indica que la mayoría de los pobladores del norponiente del municipio tienen serios problemas con el suministro de agua potable, drenaje, alumbrado público, empedrados, banquetas, seguridad pública y transporte urbano. Además, dice, la contaminación de las aguas superficiales es del 100% en la cuenca de los ríos Blanco y Santiago.
Por ello el investigador comenta que esos poblados podrían demandar su independencia de Zapopan y solicitar al Congreso de Jalisco la conformación de un nuevo municipio, ante el olvido y la exclusión del desarrollo en que los tiene el ayuntamiento desde hace décadas y que se refrenda con su alcalde actual.
En su opinión, “Pablo Lemus quiere omitir su responsabilidad o se hace el occiso. Igual ocurre con Alfaro en Guadalajara; piensa nadar de muertito y cree que tiene ya la mesa servida para ser gobernador”.
Asegura que en la reciente Cumbre de Cambio Climático de las Américas, efectuada en Guadalajara, expertos de la ONU recomendaron que se atendiera de inmediato la degradación del río Santiago que afecta ya a varios municipios, como Juanacatlán, El Salto, Tonalá, Guadalajara, Zapopan y otros de la zona metropolitana.
“La ceja de la barranca (en el río Santiago) es uno de los afluentes más contaminados de México y del mundo. Es una cuenca muerta por la contaminación y es tiempo de que los gobiernos municipales digan qué medidas tomarán para remediarlo. Se ve que no tienen la más mínima idea de cómo proceder, en lo individual o en lo colectivo: no les interesa o no saben qué hacer para mejorar el entorno metropolitano”, señala Munguía Huato.
Por su parte, Valdez Zepeda considera que en Zapopan, a pesar de las cifras festivas de Pablo Lemus Navarro, hay una realidad distinta:
“Dijo que iba a reparar la carretera semidestruida que va de Zapopan a Tesistán, y sólo le están colocando una delgada capa de asfalto. De igual manera, se está dando una mano de gato a la salida de la carretera a Colotlán. Están poniendo parches, le dan aspirinas a un problema que parece un cáncer”.
Tlaquepaque
El sociólogo y exregidor panista de Tlaquepaque, Jorge Montoya Orozco, quien fue director de Educación en la administración de María Elena Limón, sostiene que el secretario de Educación y presidente del Consejo de Administración del SIAPA, Francisco Ayón López, le dio 70 millones al ayuntamiento a cambio de despedirlo, en venganza por su actitud crítica cuando trabajó en la Secretaría de Cultura estatal.
Por eso, Montoya acusa a la alcaldesa de negociar con el PRI por encima del liderazgo político de su partido y de la representación de la corriente alfarista.
“En vez de cambiar la historia, como rezaba el lema de campaña de Enrique Alfaro cuando buscaba el gobierno de Guadalajara –señala–, la señora en Tlaquepaque ofreció una cátedra de cómo se puede perder un municipio y cómo se arma un gobierno errático, ineficiente, corrupto, oscuro y nepotista.”
A decir de Montoya, tras ganar las elecciones de 2015 Limón fue incapaz de establecer las mínimas relaciones políticas con los priistas de la CROC, que lidera Alfredo El Güero Barba, para llevar a cabo un ordenado proceso de entrega-recepción, pese a que se trata de un grupo caciquil.
Además, argumenta que la funcionaria excluyó a funcionarios de marcada experiencia en los puestos de operación política, como el fugaz jefe de gabinete, Esteban Garaiz Izarra, a quien los alfaristas consideran emblemático y quien renunció al cargo después de unos meses.
En términos políticos, continúa Montoya, “la presidenta perdió la ocasión de introducir racionalidad en la administración de Tlaquepaque, echó por tierra la idea de un servicio profesional de carrera. Se olvidó de abrir la puerta a las universidades y a los colegios de profesionistas para promover perfiles técnicos en su gobierno y perdió la oportunidad de convocar a la ciudadanía a hacer una nueva historia, como se decía en la campaña”.
Además, dice, la señora acabó con la buena imagen que el MC había logrado en materia de rendición de cuentas y transparencia.
Para el académico Valdez Zepeda el principal problema en Tlaquepaque son los errores en la toma de decisiones:
“Falta trabajo en equipo. Lo que se ve desde fuera son conflictos muy fuertes en el interior del propio gobierno: alta rotación de mandos y funcionarios de niveles medios y altos; eso te demuestra problemas en toda organización pública o privada, da una imagen negativa al exterior y afecta la eficiencia y la estabilidad.”
Tlajomulco
A decir del analista político Andrés Gómez Rosales, este municipio gobernado desde hace tres administraciones por el MC tiene actualmente un “gobierno en retroceso”, ya que, “por los resultados que se observan hasta ahora, Alberto Uribe Camacho fue mucho más productivo cuando trabajó como alcalde interino, cuando sustituyó a Enrique Alfaro, que ahora”.
Lo atribuye a que “él agarró la inercia de trabajo que venía impulsado Alfaro y todavía alcanzó a hacer cosas que le gustaron a la gente. Se fueron por el lado populista, y antes de concluir su administración, cuando Alfaro se fue a buscar la gubernatura del estado, inauguraron el malecón de la laguna de Cajititlán, que costó cerca de 50 millones de pesos”.
Sin embargo, dice que fue una mala decisión, pues era un compromiso de campaña que luego se revelo como obra de relumbrón ante el grave problema de la contaminación del agua y la mortandad de cientos de toneladas de peces.
“Mejor hubieran destinado esos 50 millones de pesos para el funcionamiento de plantas de tratamiento, porque a final de cuentas se tuvo un malecón para una laguna con agua pestilente y contaminada”, comenta Gómez Rosales. Añade que hoy el problema está bajo control, pero la muerte de peces sobreviene en forma cíclica.
Desde su punto de vista, Uribe Camacho parece avasallado por la imagen de Alfaro, incluso “se puso agresivo con la gente cercana a Enrique al inicio de su gestión”, al grado que –a decir del analista– hubo un tiempo en el que se acercó mucho al gobernador Aristóteles Sandoval. “Entonces se aseguraba que Uribe podría jugar como aspirante al gobierno de Jalisco por el PRI”.
Uribe también se ha confrontado con Ismael del Toro Castro, líder de los diputados del MC en el Congreso local y exalcalde de Tlajomulco.
“Gente cercana al gobierno municipal dice que Del Toro, antes de irse, amarró toda la administración a Uribe y que desde el secretario del ayuntamiento hasta el barrendero pertenecen a su corriente política. Sostienen que si no los corre es por el temor a que en el Congreso le atoren los presupuestos para Tlajomulco.”
En cuanto a la urbanización, dice que en 2015 Uribe Camacho frenó la construcción del fraccionamiento Santa Anita Hills, en el desarrollo Bosque Alto. La inversión en ese proyecto se estimó en 500 millones de pesos y se planeó edificarlo en 62 hectáreas contiguas al bosque de La Primavera. Sin embargo, “sólo con la intención de vestirse de ecologista, pues en Tlajomulco se mantiene el acaparamiento de tierras para nuevos desarrollos”, apunta Gómez Rosales.
Agrega que Uribe tuvo que suavizar su trato con Alfaro y otros líderes del MC, pero recientemente entró en conflicto por un terreno valuado en 40 millones de pesos que el padre del empresario Enrique Michel le regaló al municipio para construir una escuela.
Ahora Michel reclama el predio, cercano a la avenida López Mateos, con el argumento de que nunca se formalizó legalmente su entrega-recepción.
“El pleito con un particular (dueño de Dulces de la Rosa) podría ser sólo una anécdota, pero en el caso de una diferencia con Enrique Michel hay que considerar que se trata de un empresario cercano al gobernador priista Aristóteles Sandoval y encargado del Consejo Económico y Social del Estado de Jalisco (Cesjal)”, observa Gómez Rosales.
Enfatiza que el asunto es aún más relevante porque Michel es uno de los financiadores del MC, junto con el también constructor y exsenador Raymundo Gómez Flores, Alfredo El Güero Barba (ambos del PRI) y el exgobernador panista Emilio González Márquez.
Al respecto, Valdez Zepeda indica que en Tlajomulco la imagen de los gobiernos emecistas se ha gastado a pesar de que el fenómeno Alfaro aún tiene impulso: “La buena imagen se diluye y eso genera crisis de credibilidad y de confianza ciudadana, lo que puede traducirse en votos de protesta o en menor apoyo al partido gobernante”.
Para él, de todos los municipios de la zona conurbada que gobierna el MC, el que sale mejor evaluado es Guadalajara. Sin embargo, acota que Alfaro ya no tiene el mismo apoyo popular que logró en la elección de 2015, por lo que el PAN podría recuperarse en los comicios de 2018:
“Eso podría ocurrir en un contexto de crisis de eficiencia y de pobres resultados de parte de quienes prometieron una nueva historia.”








