Entre el 4º Informe y las becas de Fonca

Centrado en cifras millonarias sobre el público que asistió a las miles de actividades;  carente de resultados o indicadores cualitativos que den credibilidad y sentido a las cifras; y  silencioso ante tareas tan sustantivas como la regularización de la Secretaría de Cultura, los resultados que aparecen en el 4º Informe de Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, en el inciso 3.3 correspondiente a “Ampliar el acceso a la cultura como un medio para la formación integral de los ciudadanos”, se perciben en varios rubros como una simulación.

Dirigida por Rafael Tovar y de Teresa sin marco normativo, ni Ley de Cultura ni Política Cultural de Estado, la dependencia (al cierre de esta edición), lejos de estar constituida como una Secretaría de Estado, sigue siendo un organismo tan irregular como su antecesor Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. Creada por Decreto Presidencial del 17 de diciembre de 2015, la secretaría no plantea cambios visibles. Por ejemplo, se menciona que entre los nuevos retos se encuentra la conservación y aprovechamiento intensivo del patrimonio y la infraestructura culturales. Con otras palabras, ese ha sido un objetivo de la administración gubernamental desde hace muchos años. Ante este panorama, la pregunta que deja el 4º Informe incide en el rumbo que sigue el Sector Cultural y en la utilidad del uso de recursos públicos.

En lo que se refiere a las artes visuales, es urgente diseñar políticas y programas que vinculen arte, creación y economía. En este contexto, también  es urgente que se reordene o desaparezca el Sistema Nacional de Creadores (SNC) dependiente del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca). Cuando se estableció por Acuerdo publicado en el Diario Oficial del 3 de septiembre de 1993, se definió que las becas eran por un “tiempo determinado”, y estaban destinadas para que los artistas se dedicaran “exclusivamente” a la creación. Estas becas serían otorgadas a quienes habían dado prestigio a México en el ámbito de la creación de arte.

Actualmente, las becas del SNC en las disciplinas correspondientes a las artes visuales, son una subvención ilimitada de aproximadamente 29 mil pesos mensuales que se otorga no sólo a quienes se dedican únicamente a la creación sino, también, a artistas que trabajan de tiempo completo en alguna otra dependencia. ¿Es posible que el director de un museo gubernamental, o una académica de tiempo completo en una universidad pública, puedan ser también creadores artísticos de tiempo completo?  ¿Es adecuado que reciban un salario y una subvención por parte de los ciudadanos?

Además, también es importante que se analice el costo-beneficio de estos estímulos. ¿Cuál es la utilidad social de las erogaciones si no existen programas de difusión, promoción y circulación de las piezas? ¿Cuál es el beneficio si ni en los museos nacionales ni en  los proyectos internacionales se dedican exposiciones para promover exclusivamente a los becarios?

Y por último, dos omisiones que rodean al 4º Informe: la ausencia de director tanto en el Instituto Nacional de Antropología e Historia como en el Museo Nacional de Arte. ¿Hacia dónde irá el Sector Cultura?