Señor director:
Le solicitamos incluir en la sección Palabra de Lector de Proceso la siguiente misiva que dirigimos al C. Lic. Enrique Peña Nieto, presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, al C. Mtro. Aurelio Nuño Mayer, secretario de Educación Pública, y a la opinión pública:
Con los descubrimientos científicos del funcionamiento del cerebro humano que se han suscitado en las últimas décadas a través de las denominadas neurociencias, ha quedado demostrado el enorme poder educativo de una educación musical de calidad desde las edades más tempranas. Es, a través de esta manifestación cultural, que se puede formar a un ser humano integralmente desarrollado y capaz de acceder con mejores competencias y herramientas mentales a un pensamiento más integral y armonioso. Sin duda, fortalece la capacidad de aprender diversos idiomas; permite formar seres sensibles y capaces de reaccionar al sufrimiento del otro y del suyo propio, lo que tiene una injerencia toral en la educación para la paz, tan necesaria en el sufrido México actual; permite el estado estético necesario para formarse en los valores humanos fundamentales: justicia, solidaridad, amor, honestidad y muchos otros; es esencial en la formación de la comunicación verbal, no verbal y escrita de la infancia; desarrolla la creatividad fundamental para construir un mundo mejor; permite expresar el mundo sensible de la humanidad; es una ventana al mundo de la cultura estética musical; da identidad y propicia el acercamiento a la multiculturalidad que caracteriza a nuestro país tan rico en historia, música y cultura nacionales, y, por si lo anterior fuera poco, permite integrar el conocimiento de las demás áreas de desarrollo infantil (pensamiento matemático, desarrollo social, lenguaje, historia, civismo, etcétera), volviéndolas interesantes y significativas para los niños a través de su carga emocional y sensible. ¿Se podría pedir algo más a un elemento educativo? ¿Por qué entonces su desprecio sistemático? Nuevamente se observa en el modelo educativo un desdén por la actividad musical que debiera estar, al menos, a la altura del pensamiento matemático y el lenguaje en cada día de la cotidianidad escolar.
Los firmantes, parte de la comunidad músico-cultural de México, elevamos nuestra más enérgica protesta por el descuido en que tienen a la educación musical del país y demandamos que exista su espacio específico y amplio en cada día y en cada escuela de la Nación en el nuevo modelo educativo anunciado. No hacerlo atenta contra el derecho inalienable de la infancia de contar con una educación musical bella y de calidad a su alcance como elemento primordial de su desarrollo integral y humano, y, por ende, en los resultados de la educación toda.
Hoy que comienzan las discusiones sobre el modelo educativo para revolucionar la educación en México, exigimos, en tiempo y forma, que la educación musical de calidad esté presente y que para ello se implementen las estrategias necesarias para sensibilizar y actualizar a cada maestro, directivo, escuela, escuela normal, conservatorio y demás instancias educativas acerca de los alcances y valor humano y social de la educación musical.
Atentamente:
Responsable de la publicación:
Pablo Torres Parés.
(Se anexan 51 firmas de adhesión.)








