Señor director:
Le agradecería me permitiera expresar, en la sección Palabra de Lector de Proceso, algunos puntos de vista sobre la reforma educativa del gobierno federal actual.
El Modelo Educativo 2016 que el secretario Nuño presentó en días pasados carece de un enfoque teórico-pedagógico definido. Esto se deduce porque en la educación básica hace referencia a un “enfoque humanista” (como Caballo de Troya de las competencias “educativas”), mientras que en la educación media superior alude al “enfoque por competencias”. El primer enfoque proviene –y se desarrolla a la par– de la psicología humanista en el contexto definido de los años cincuenta y sesenta del siglo pasado, pero ¿este enfoque es pertinente para una educación del siglo XXI?
Por otro lado, no se ha demostrado que el “enfoque por competencias” sea un enfoque teórico-pedagógico; más bien es un discurso político-económico de la derecha internacional que lleva la empresa a la escuela en las relaciones laborales y en la rendición de cuentas entre los trabajadores y el patrón. Un discurso que ha sido sembrado por la OCDE como “política educativa” en los distintos sistemas educativos nacionales y regionales.
Así, el Modelo Educativo 2016 es una ofensa a la pedagogía y a la educación, ya que sus ideas se enfocan a una especie de “cursos”, “lecturas” y “dinámicas de grupos” inspirados en los best sellers de superación personal, a la manera empresarial, donde se estaría fomentando entre los alumnos el emprendimiento, el exceso de positivismo, el individualismo y una “pedagogía” contra el otro en competencias, que abarcaría desde preescolar hasta media superior. ¿Es este modelo educativo el que requiere México?, ¿o es el que necesita el gran capital en una nueva versión de la división internacional del trabajo centrado en una educación basura para un mercado laboral basura?
Finalmente, la calidad (educativa) y el aprendizaje a lo largo de la vida son categorías ideológicas –ajustadas al contenido del modelo descrito– que tienen sentido mercantilista y significan, en el primer caso, “control de calidad” y “rendimiento”, y en el segundo, “estrategias de competitividad económica”.
Atentamente:
Luis Darío Salas Marín
Profesor de la UNAM y candidato a doctor en educación por la Universidad Autónoma de Madrid








