Un acorazado que llegó de Cuba

Es un hércules de 69 kilos. Bredni Roque, nacido cubano, representará a México en los Olímpicos y, al menos en el papel, cuenta con todo para pelear un podio. El levantador de pesas arriba a los Juegos tras una racha magnífica, que se inició tras su naturalización, hace tres años. Y si bien está ubicado en el séptimo lugar del ranking olímpico, llega en mejor momento y con marcas más recientes que sus rivales. Su trabajo, así, puede darle la primera medalla olímpica a la halterofilia mexicana varonil, que hasta ahora no pinta en el contexto mundial…

El halterista Bredni Roque nació en Cuba y durante ocho años representó a su país en competencias internacionales. Ahora, después de nacionalizarse mexicano, es el único exponente de México en la rama varonil de la especialidad en los Juegos Olímpicos de Río 2016.

Roque competirá en Brasil con todas las cartas a su favor. Su progreso ha sido vertiginoso: en tan sólo tres años, el nativo de Pinar del Río, Cuba, ya hizo historia.

Gracias a él, la halterofilia mexicana varonil sumó su primera medalla (plata) en los Juegos Panamericanos, el año pasado, en Toronto. También por primera vez el país sumó una presea dorada en el Campeonato Panamericano de la especialidad. De hecho, Bredni cerró su participación en esa justa con tres metales áureos, además de imponer un récord continental, lo que nunca antes se había conseguido.

Este atleta de 1.60 metros de estatura también se colgó el bronce mundial en la categoría de 69 kilos, el primer logro de México en la disciplina.

Clasificado en el lugar siete del ranking olímpico, Bredni es el levantador de pesas mexicano con los mayores logros de todos los tiempos. Aún tiene un reto pendiente: emular la hazaña de la finada Soraya Jiménez, quien en Sídney 2000 se hizo con la presea dorada.

Entre las competencias en las que Roque representó a Cuba figuran tres mundiales de la especialidad. En uno de ellos obtuvo el bronce. Tras su participación en el certamen de París 2011, renunció al representativo isleño. Luego de casarse con la pesista mexicana Carolina Valencia –exintegrante de la selección nacional–, Roque decidió naturalizarse en 2012. Desde entonces reside en Chetumal, Quintana Roo.

Su esposa hizo posible la llegada del atleta al país, y al mismo tiempo lo impulsó a continuar en su disciplina deportiva. “Si aún tienes deseos y quieres seguir haciendo lo que mejor haces, vamos a tratar de que puedas competir por México y juntos podamos representarlo”, le sugirió.

Tras cuatro años sin actividad internacional, en su primera lid como mexicano ganó la plata en los Panamericanos de Toronto 2015, donde levantó 137 kilos en arranque y 180 kilogramos en envión.

En su segunda participación, el Mundial de la especialidad (en Houston), Bredni dio el gran salto de su carrera al superar sus marcas: logró alzar 145 kilos de arranque, y en envión pasó a 186. Concluyó así en el séptimo lugar general, pero avanzó al sexto casillero tras el positivo de uno de los atletas.

En junio pasado, el pinareño dominó el XXV Panamericano de Halterofilia, en Cartagena de Indias, Colombia. Se proclamó campeón continental. De hecho, obtuvo tres preseas de oro y estableció un récord panamericano en envión (188 kilos). Alzó también 148 kilos en arranque, con lo que logró un biatlón de 336 kilos. Su opositor más cercano y favorito de la justa, el colombiano Edwin Mosquera –campeón mundial juvenil–, cerró con una suma de 323 kilogramos, entre 15 competidores.

Para completar, la Federación Panamericana de Levantamiento de Pesas lo distinguió como el Mejor Halterista de América.

Bredni siempre soñó con ser un destacado atleta olímpico y subir al podio, pero nunca que lo haría con la bandera mexicana. “Estoy muy contento de darle estas alegrías a México y cumplir mi sueño. Muchas de las cosas las he conseguido en este país, donde Bredni Roque está haciendo historia”.

Comenzó en esta disciplina a sus 10 años, cuando cursaba la primaria, gracias a un buscatalentos. “En Cuba terminaba mis clases a las cuatro de la tarde. Sin embargo, para asistir a los entrenamientos salía de las aulas al mediodía. Para mí, este deporte era una distracción más”.

A partir de ahí empezó a cosechar medallas en los Juegos Escolares Nacionales de Cuba. Pero a los 15 años fue intervenido quirúrgicamente de ambas rodillas y paró durante un año. Luego de la rehabilitación fue convocado al equipo nacional de Cuba. Fueron tiempos difíciles debido a su prolongada inactividad. Aun así tuvo buenas marcas en los Juegos Escolares Nacionales, en los que incluso ganó oro y récord cubano.

La vida en la isla

Roque tenía apenas nueve meses de nacido cuando su papá abandonó a la mamá. “El Día de las Madres la felicito, y el Día del Padre la vuelvo a felicitar, porque ha sido las dos cosas a la vez. Ella nos crió a mi hermano y a mí, y ha sabido cómo prepararnos para la vida”.

Hace 15 años, cuando ingresó a le Escuela de Iniciación Deportiva Escolar (Eide), su madre se embarazó de nuevo. Y Bredni aportaba el único sustento del hogar. “Salía de la escuela y al llegar a casa la animaba: ‘No te preocupes, mamá, estoy haciendo todo lo posible por sacarte adelante a ti y a mi hermano’. Ésa fue mi infancia: tuve que apoyar a mi madre y prácticamente ser el padre de mi hermano”.

En su juventud, mientras asistía al Eide, su madre no tenía ni para comer y Roque robaba alimentos del comedor de esa escuela. En Cuba “la situación está complicada. (El gobierno) a veces te da unas cuantas libras de arroz, azúcar, frijol, pero no es para todo el mes. Cuando mucho, estirando la despensa, te alcanza para una semana. Luego te las arreglabas como podías. Entre mi mamá y yo supimos llevar la familia, que es bastante reducida: ella, mi hermano y yo”.

Roque continúa apoyándolos. Desde México les manda dinero. Su hermano, que estudia arquitectura, se dedica a labores del campo y a forjar habanos. Su madre es ingeniera en electrónica, pero allá “aunque estés bien preparado, lo que te pagan no es suficiente para vivir y mantener a un hijo. En Cuba está más cabrón, por lo que tenemos que apoyarlos desde aquí entre mi esposa y yo”.

Su progenitora acaba de obtener la visa mexicana y en breve llegará al país. “Me acompañará en este sueño. Todo lo que he luchado ha sido gracias a ella, quien me ha inculcado los valores y me ha dado todas las fuerzas para seguir adelante”. Entre Roque y su mamá harán los trámites para conseguirle la visa al hijo menor.

“Una de las cosas que me impulsó a buscar los resultados en el equipo nacional de Cuba es que, si no eres primera figura en tu peso, no viajas. Por lo tanto, si hay un atleta que te gana, no viajas ni a la esquina. Está muy difícil, pero el deportista lo hace más por orgullo y por ayudar a su familia.”

Cuando los isleños viajaban al extranjero, tenían que vender la ropa que el gobierno le proporcionaba al equipo, “por la necesidad que teníamos para hacer algún dinerito. Ése es el negocito de los deportistas cubanos para sacar algún recurso. Eres deportista y al mismo tiempo comerciante”.

La naturalización tampoco fue nada fácil para Roque. Primero tuvo que residir en México el tiempo establecido por la Secretaría de Relaciones Exteriores. Además recurrió a un abogado, porque ni su esposa ni él conocían los trámites a cumplir. A Roque, ser mexicano le costó 6 mil dólares: los honorarios que le exigió el litigante.

Bredni pretendía naturalizarse antes de los Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe Veracruz 2014. El tiempo no le alcanzó, aunque le permitió participar en los Panamericanos de Toronto 2015. “Fue una alegría para mí y una gran ayuda económica haber conseguido esa medalla de plata, por las becas” que otorga el gobierno.

En los Olímpicos, Roque quiere seguir el ejemplo de Soraya Jiménez. “Vamos a tratar de seguir haciendo historia, a poner en lo alto al equipo varonil, que ya es tiempo de que suba de nivel. Realmente estaba un poco retrasado respecto de los demás países y del equipo femenino. La neta, me da pena que las mujeres me estén ganando (ríe).

“Quiero superar el mejor resultado del atleta mexicano que asistió a los Olímpicos anteriores: José Lino Montes (sexto lugar en Londres 2012, y hasta ahora el mejor resultado para un atleta mexicano). ¿Por qué no pensar que en estos Juegos podemos mejorar? Queremos que México esté dentro de los primeros del mundo, y yo busco acrecentar mis resultados. Ya el color de la medalla, el destino lo determinará.”

Tras su triunfo en el Panamericano de Colombia, Roque se ubica en el séptimo lugar del ranking olímpico, que compendia las marcas conseguidas en los cuatro años que median entre unos Juegos y otros. Sin embargo, debido a que la mayoría de los deportistas rusos no participarán en Río de Janeiro (por un sonado caso de dopaje generalizado) el segundo lugar de la tabla, Oleg Cheng, no competirá. Así, en la práctica, Bredni llega a Río como el sexto mejor puntuado.

Hay otro punto a favor del mexicocubano: en lo que va de 2016 figura en segundo sitio del ranking mundial. Paralelamente, sus rivales mejor colocados lograron sus mejores marcas entre 2014 y 2015.

“Mis marcas son más actuales y reales, porque son recientes. Considero ganarle a muchos de los competidores que están por delante de mí… quién sabe qué sorpresa pueda darnos la vida…”