Filosas, guerreras, polémicas: las arqueras mexicanas

El tiro con arco –particularmente el femenil– es una de las mayores esperanzas olímpicas para México. Todas las seleccionadas han tenido resultados extraordinarios, y son de las pocas atletas nacionales con opciones reales en pos del oro. Su camino, sin embargo, ha sido duro. La mayor referente del equipo, Aída Román, desató la polémica al acusar al director de la Conade, Alfredo Castillo, de tratar a los deportistas como delincuentes, y la más joven, Ana Bayardo, coqueteó con el alcohol. Eso sí, todas se han sobrepuesto al apoyo escaso y a las grillas entre funcionarios.

Ana Gabriela Bayardo, integrante de la selección femenil de tiro con arco, es sincera: “Soy muy amiguera desde siempre. No te voy a decir que soy alcohólica, porque no lo soy, pero sí me gusta tomar porque tengo edad para hacerlo. Depende de la situación”.

Bayardo, una de las tres arqueras que representarán a México en los Juegos Olímpicos de Río 2016, explica que no bebe mientras estudia o entrena, sino sólo en su tiempo libre.

De adolescente se iba de juerga por rebeldía: salía de casa sin pedir permiso o avisar a sus padres, por más que le advirtieran de los riesgos de la ciudad donde vivían: Tijuana, Baja California. “Todos sabíamos que estábamos pasando por una mala situación”, expresa Bayardo.

Ana Gabriela tiene 22 años. Nació en Tijuana el 18 de febrero de 1994, y se recuerda como una niña “muy llorona”. Sus padres se separaron en 2009 y, un año después, comenzó a viajar a las concentraciones en la Ciudad de México. Al estar lejos de su casa, apunta, no resintió en gran medida el divorcio de sus progenitores, como sí le pasó a sus hermanos.

Pero se volvió rebelde. “Siempre he sido una persona muy alegre, que le gusta mucho estar activa. Todas esas cosas se salían de los límites. De hecho, muchas cosas pasaron porque mi papá no puso límites”.

El tiempo cura las heridas, resume. “Con el transcurrir de los días todos maduramos. De hecho, mis padres viajarán juntos a Río de Janeiro, pero la verdad no quiero que se reconcilien. Así estamos bien”, y ríe.

Cuando niña, su papá y su hermano jugaban juntos beisbol. Y ella trató de integrarse practicando ese deporte, además de softbol. “Sin embargo, cuando intenté jugar softbol, de inmediato me inscribieron a clases de hawaiano. Mi papá siempre fue de la idea de que los niños con los niños y las niñas con las niñas”.

En la primaria jugó basquetbol los últimos dos años, y en quinto grado fue seleccionada para el equipo de tiro con arco. Desde entonces está en la disciplina, compitió en los torneos estatales y en la Olimpiada Nacional, certámenes en los que obtuvo títulos.

Buscó participar en Londres 2012, pero no clasificó. Eso sí, levantó el campeonato por equipo –con Aída Román y Alejandra Valencia– en los Juegos Centroamericanos Deportivos y del Caribe Veracruz 2014, y fue sexto lugar individual.

En mayo pasado, la Federación Mexicana de Tiro con Arco dio a conocer quiénes conformarían el representativo femenil de tiro con arco: Aída Román, medallista de plata en Londres 2012, quien apunta a una presea en Río; Ana Gabriela Bayardo, y Alejandra Valencia, quien en julio de 2015 consiguió el pase olímpico durante el Mundial de Copenhague, donde el equipo integrado por Román y Karla Hinojosa alcanzó los cuartos de final.

Ese mes, Bayardo ganó el metal de bronce en la Copa del Mundo en Colombia. “El primer paso era estar en los Olímpicos y el segundo es obtener un buen resultado”, asienta.

Alejandra Valencia

Los de Río 2016 serán los segundos Olímpicos de Alejandra Valencia. Pero estuvo a punto de quedar fuera por razones extradeportivas: durante meses la doble campeona panamericana en Guadalajara 2011 fue marginada de la selección nacional.

En noviembre de 2015, Valencia, quien radica en su natal Hermosillo, fue requerida vía Whatsapp por la Federación Mexicana de Tiro con Arco para concentrarse, con el resto de sus compañeras, en el Centro Deportivo Olímpico Mexicano (CDOM). Sólo que le pusieron una condición: debía presentarse sin su entrenador, Miguel Ángel Flores.

“La federación me condicionó. Si deseaba ir a los Olímpicos tenía que viajar sola a la Ciudad de México, sin nadie más, porque el entrenador nacional (Lee Wong) es el responsable de toda la selección”, relata.

Alejandra no se presentó; alegó que no fue informada oficialmente. Así, fue obligada a disputar el derecho de integrarse al representativo nacional femenil en un nuevo proceso de evaluación.

Valencia, quien nació el 17 de octubre de 1994 y aspira a la presea olímpica, pidió un trato justo y digno para su instructor de toda la vida. La sonorense explica que todo lo que ha conseguido en su carrera deportiva es producto del plan delineado por Flores.

Ella cursaba el quinto semestre de la licenciatura en diseño gráfico en la Universidad de Sonora, pero tras el llamado suspendió sus estudios. “Así que en cuestión de materias, voy como en el segundo semestre, ya que sólo puedo llevar dos o tres materias para cumplir con los entrenamientos. Mis compañeros se gradúan el próximo año, y yo no voy ni a la mitad”.

Valencia Trujillo comenzó su carrera deportiva a los siete años, “de manera circunstancial”. Se define como una persona “muy floja” y contradictoria: “No me gustaba hacer nada, pero a la vez quería realizar cosas, salir a jugar, a correr…”.

Aunque tenía poca energía, a los siete años participó en una competencia de atletismo en el Centro de Usos Múltiples (CUM), de Hermosillo. No recuerda en qué lugar finalizó, pero su maestro de educación física le recomendó incursionar en esa disciplina. “Fui a la prueba de atletismo y no me gustó, porque como le digo: soy muy floja. Me gusta correr, pero cuando quiero. No es de estar corriendo todo el día”.

Luego, junto con el padre, quien practica ciclismo de montaña, recorrieron diversos centros deportivos de la ciudad sin encontrar una disciplina que le atrajera.

Una tarde, Alejandra, sus hermanos y un vecino visitaron el velódromo que colinda con el campo de tiro y la casa de sus padres. Ahí se lesionó su hermana Margarita y pidieron ayuda al instructor de tiro con arco. Alejandra observó cómo trabajaban los arqueros y le llamó la atención que corrían en medio de las gradas.

“¡Vayan y corran con ellos!”, los invitó el entrenador. Los pequeños se unieron al grupo y se comprometieron a regresar al día siguiente. “Luego de mirar a los arqueros tirar sus flechas… me pareció una disciplina rara, pero a la vez bonita”. Así, a los ocho años, Alejandra llegó al tiro con arco. El resto fue tarea del profesor, que se encargó de conseguirle equipo prestado por el gobierno del estado.

“Entonces, ni por aquí me cruzaba la idea de ir a unos Olímpicos”. Como sea, Valencia fue seleccionada nacional juvenil a los 13 años. Un año después asistió a su primera justa internacional, la Copa del Mundo Juvenil, en la que finalizó en el lugar 17. Y a los 15 años recibió su primera convocatoria al representativo mayor.

A los 17 años, Valencia hizo historia al conquistar dos medallas de oro –en individual y por equipo– en los Panamericanos de Guadalajara 2011. En la prueba de conjunto, ella, Aída Román y Mariana Avitia incluso lograron el récord panamericano, tras imponerse a Estados Unidos.

La arquera, quien en Londres 2012 quedó cerca de clasificarse a la fase final, asegura que en Río el rival a vencer es Corea, “por tratarse del campeón olímpico, pero nosotros somos parte de los mejores. Para eso estamos trabajando, para lograr una medalla olímpica. ¿Si México está entre los favoritos? Depende cómo se le vea. Es como una navaja de doble filo, pero siempre hay que ver el ángulo positivo”.

–Las 600 flechas que tiran al día en los entrenamientos ¿Les pueden garantizar un lugar en el podio?

–Más que eso, yo creo.

En tanto, la subcampeona olímpica en Londres, Aída Román, es el mayor referente del representativo, con tres Olímpicos a cuestas. Sin embargo, su camino a Brasil estuvo marcado por adversidades: primero la abandonó su entrenadora, Songi Woo, en 2015, porque la Federación Mexicana de Tiro con Arco no le pagó, y luego desató la polémica al acusar al director de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), Alfredo Castillo, de tratar a los atletas como si fueran delincuentes.

Los arqueros mexicanos tendrán actividad del 7 al 12 de agosto en las pruebas de individual y por equipos en ambas ramas.