XV años de la Orquesta sinfónicaa infantil y juvenil

En el campamento de “diversión-aprendizaje” que el elenco de chicos de entre 10 y 17 años tuvo en un hotel de Querétaro como convivencia para su gira de aniversario por San Luis Potosí, Orizaba, Cuernavaca y la Ciudad de México, Proceso observó a los músicos, conversó con ellos y con sus profesores. Fundada por Sergio Ramírez y coordinada por Roberto Rentería Yrenela, la orquesta ofrece una opción sin igual a muchachos de las más diversas poblaciones del país, gracias al Sistema Nacional de Fomento Musical al que pertenece y que está a cargo de Eduardo García Barrios.

Amealco de Bonfil, QRO.– En un entorno con reminiscencias revolucionarias, con las imágenes de los generales Pancho Villa y Emiliano Zapata y del expresidente Francisco I. Madero como testigos, se escuchan las notas del más puro estilo nacionalista del Huapango, de José Pablo Moncayo. No son ejecutadas a la manera de un egresado del Conservatorio quizá, pero sí con el entusiasmo desbordante de niños y jóvenes de entre 10 y 17 años.

Son los integrantes de la generación 2016 de la Orquesta Sinfónica Infantil de México (OSIM), fundada por Sergio Ramírez, que este año celebrará sus “15 primaveras” con una breve gira por las ciudades de San Luis Potosí, Orizaba y Cuernavaca, para cerrar con dos presentaciones en el Palacio de Bellas Artes en la Ciudad de México.

Previamente, los 105 seleccionados tras haber realizado audiciones con alrededor de 450, se concentran en un campamento en el Hotel Misión La Muralla, instalado en el casco de una antigua hacienda ganadera, construida en el siglo XVIII por el francés Francisco Yarsa.

Entre momentos de diversión en la alberca, partidos de futbol, bailes de moda y karaoke, los jóvenes músicos estudian ahí con disciplina las obras que interpretarán durante la gira, primero con los maestros de sus respectivas secciones: violines, violas, violonchelos, fagots o percusiones, para luego reunirse a ensayar los tutti bajo la dirección de Eduardo García Barrios.

Da gusto verlos, pero también desazón. Gusto por la oportunidad que niños de lugares remotos del país tienen para seguir desarrollando su aprendizaje musical, una forma de cumplir con el derecho de acceso a la cultura, consideran los investigadores Carmen Pérez Camacho y Andrés López Ojeda (ver recuadro), quienes desde hace un año dan seguimiento al trabajo de la OSIM y del Sistema Nacional de Fomento Musical (SNFM).

Desazón porque ese beneficio no alcanza a los millones de niños que quisieran, tal vez, ingresar a una de las orquestas ya conformadas o empezar el estudio de un instrumento musical:

“Nos faltan muchísimos maestros en el país”, reconoce García Barrios en entrevista con Proceso, luego de terminado el ensayo.

Si un niño que jamás ha tocado un instrumento desea comenzar tendría que buscar un espacio, tal vez una escuela en su comunidad, pero no hay orquestas en todos lados, y las que existen no pueden recibir aspirantes indiscriminadamente:

“Falta mucho por construir, hemos tratado de reproducir este modelo en las orquestas comunitarias y no simplemente crear orquestas y bandas por todas partes, no se podrían atender. Hay que concentrar para que el modelo sea exitoso y son cuestiones a muy largo plazo. Por eso quiero insistir en la continuidad: los 15 años y el pastel (imagen del cartel de la gira), son simbólicos, lo importante es que son procesos que requieren tiempo, inversión, para dar –cada vez más– resultados completos, evaluar esos resultados e ir convenciendo de que el modelo funciona.”

Para el campamento y conciertos de la gira conmemorativa, el gobierno federal destinó un presupuesto de cuatro millones de pesos en gastos de la plantilla docente, estancia de los participantes, seguro de gastos médicos mayores para cada uno de ellos. Los estados participantes, en este caso la Ciudad de México, Morelos, San  Luis Potosí y Veracruz, cubren su estancia.

Pero aquí cabe un dato significativo: Mientras el SNFM recibió en 2014 un presupuesto de 30 millones de pesos, el proyecto de orquestas infantiles y juveniles Esperanza Azteca, del grupo de Ricardo Salinas Pliego –dueño de TV Azteca y Electra, entre otras empresas–, tuvo en 2013 un apoyo de 103 millones de pesos por parte de la Cámara de Diputados. Ello ha sido cuestionado en varios medios de comunicación por tratarse de recursos públicos para un grupo empresarial con solvencia económica.

Cero “bullying”

Guiados por Roberto Rentería Yrene, coordinador de la OSIM desde 2009, diversos medios visitan el campamento reunido en esta localidad desde el pasado 19 de julio. Explica el profesor que llegaron 105 músicos, pero estarán en escena un total de 125 invitados, entre ellos cinco integrantes de la Joven Orquesta Nacional de España (Jonde).

Rentería y García Barrios coinciden en que la “obligación” principal de participantes del campamento es divertirse, gozar con la música y el resto de las actividades. Desde luego se busca que el conjunto suene bien al momento de realizar las presentaciones, pero antes está la sana convivencia, el juego y la solidaridad.

Por ello no sorprende escuchar al director de orquesta, formado en la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y fundador de la Orquesta de Baja California, corregir a uno de los niños durante el ensayo:

“Estás demasiado preocupado por la partitura… esto es un juego, juega con tus compañeros…”

Hay una combinación entre el aprendizaje musical y el “nivel de diversión, el nivel de alegría”, dice el director. a quien se le pregunta qué tan difícil es trabajar con un grupo de más de cien niños adolescentes, y donde quizá podría darse el acoso escolar (llamado bullying, en inglés).

Responde que el trabajo es “facilísimo”, basado en un auténtico respeto no a las jerarquías, sino mutuo. Está “totalmente prohibido” el bullying y hay cero tolerancia a este tipo de comportamientos, pues quien lo tenga podrá ser el mejor músico de la orquesta pero será dado de baja inmediatamente. Los niños acuden sin sus padres al campamento, pero a decir de García Barrios, tienen la garantía absoluta del cuidado de sus hijos.

“La naturaleza del trabajo de una orquesta es colectiva, por lo tanto el respeto es fundamental, es una herramienta básica, lo digo en un sentido pragmático: ¿cómo va a sonar  una orquesta si no estás generando comunicación y respeto entre todos?”

La base de todo

Profesor de los ejecutantes de tuba en las orquestas infantiles, desde que comenzaron en México con los directores de orquesta Eduardo Mata y Fernando Lozano, Paul Conrad cuenta que tiene doce años trabajando con la OSIM, y desde hace 30 imparte clases en el Instituto Nacional de Bellas Artes.

Recuerda que hace tiempo el programa contaba con más recursos para hacer presentaciones en el interior de la República, pero ahora se tiene mayor seguimiento con los estudiantes y se elige a aquellos que de verdad demuestran dedicación, disciplina y talento para avanzar en el programa.

Anteriormente, dice, los seleccionados podían regresar al año siguiente a la OSIM aunque no hubieran mantenido su nivel musical, pues muchos no tienen la fortuna de tener un maestro de su especialidad en los lugares donde habitan. Ahora se trata de buscar maestros y apoyar a los muchachos con becas para que continúen con su desarrollo y mantengan su nivel.

–¿Qué bondades ve en este programa?, ¿Muchos serán músicos profesionales?

–La mayoría va a regresar a sus bandas de música tradicional en sus pueblos y la idea de este programa es mostrar que hay otras opciones… mostrar las posibilidades. Muchos están por primera vez con una agrupación de más de quince personas y la atención es muy importante para la disciplina.

“Lo importante, cuando regresen a sus pueblos, es que sepan manejar su instrumento un poco mejor, con más de historia de su música regional y de otras áreas, sabrán cómo compartir con el resto del ensamble,  y eso es una gran ayuda, no importa si sigue como profesional en la vida de adulto. Ya saben compartir un poco más, pues tienen que comer juntos, convivir juntos y en mi opinión es una gran ventaja. Si siguen en la música clásica o popular es secundario: la educación y disciplina de convivencia, como ésta en un mundo que quiere separarnos, es lo valioso en estos programas que quieren unirnos.”

El profesor Conrad destaca finalmente que en su sección de tuba se aprende además la importancia de la base rítmica, pues es uno de los instrumentos más difíciles de transportar, por principio, y a veces no se le considera importante porque no lleva la melodía como la flauta o el violín:

“Muchos olvidan que sin la base no se puede construir un edificio, entonces rítmicamente la tuba es muy importante, y necesita de una persona que no busque estar al frente siempre pero si ser parte del ensamble.”

Beatles sinfónico

Con apenas 10 años de edad, Arturo Uriel Ortiz, intérprete de corno francés, es uno de los ejecutantes más pequeños de la OSIM en la generación actual. Originario de Coahuila, platica con una rara mezcla de soltura y timidez que comenzó a estudiar música a los seis años y se incorporó a las orquestas del SNFM a los ocho.

“Al principio estuve en una bandita, era chiquita, y después empecé en una banda que hizo mi papá en la escuela, y luego en una orquesta.”

–¿Cómo te diste cuenta que te gustaba la música?

–Desde que empecé a escuchar varias músicas clásicas y otras canciones.

–¿Y cuál es tu música preferida?

–La clásica, y hablando en otro tipo de técnicas, la electrónica.

–¿Te gustaría tocar algo así también?

–Pues no sé, podría ser de otro tipo, por ejemplo los Beatles sinfónico.

Aunque es realmente pequeño, Arturo Uriel está consciente de gozar de una oportunidad que otros niños no tuvieron. A quienes no resultaron electos este año les recomienda seguir estudiando para lograrlo en el futuro. Y a los niños en general les dice de manera decidida ante la grabadora:

“Invito a todos los que estén escuchando que si se interesan en tocar algún instrumento, pues que estudien y entren a cualquier orquesta de México.”

Desde España

Procedente del País Vasco, la violinista Garazi Echeandia Arrondo, integrante de la Jonde, fue invitada al lado de otros cinco músicos españoles para sumarse a la OSIM, pues su agrupación tiene un intercambio dentro el programa Iberorquestas.

Con 26 años, Echeandia cuenta que en España no hay orquestas infantiles como tal, pero en algunas regionales admiten a gente muy joven. Ella, por ejemplo, se inició en la Orquesta del País Vasco, en la cual había integrantes desde los 14 años. Por ello le agradó el trabajo que vino a hacer con la OSIM:

“Esto para mí es bastante nuevo, me parece una iniciativa estupenda, sobre todo porque en el caso de México, por lo que he podido entender, no hay siempre medios para que reciban una educación musical regulada y bien estructurada, y este tipo de encuentros hace que aprendan mucho y cojan de otras fuentes y de otros profesores, y compañeros, y es una experiencia no sólo musical sino para convivir con gente de su edad.

“En España no tenemos tanta formación orquestal desde el principio y sí que se nota cuando los chavales comienzan en las orquestas, que les falta esa costumbre de tocar. Acá me parece muy bien, para ellos es una gran ocasión de ir mejorando y conocer repertorio, porque empiezan a introducirles música más clásica, no únicamente regional, y están aprendiendo mucho.”

La joven violinista conoce de oídas el llamado Sistema de Venezuela, del cual egresó el afamado director Gustavo Dudamel, así como el de Colombia. Ella tuvo una experiencia con el de Costa Rica y ahora conoce el de México.

A lo largo de sus quince años de existencia, la OSIM ha trabajado con mil 103 niños y jóvenes menores de 18 años, 679 de ellos niños y 424 niñas. Y ha realizado 24 giras dentro del país y tres internacionales. De sus filas han egresado músicos como el arpista Emmanuel Padilla Holguín, ganador del IV Concurso Internacional de Arpa; Rodrigo Cortés López, flautista principal de la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí; y el director Jacob Tapia.

La gira 2016 comenzó el jueves 4 a las 19:00 horas en el Teatro de la Paz, en San Luis Potosí; siguió el viernes 5 a las 20:00 horas en el Auditorio Metropolitano, de Orizaba, Veracruz, y el sábado 6 a las 18:00 horas en el Teatro Ocampo de Cuernavaca, Morelos; y culmina este domingo 7 a las 14:30 horas y 17:30 en el Palacio de Bellas Artes en la Ciudad de México.

Bajo la dirección de García Barrios se interpretará la “Obertura” de la ópera El barbero de Sevilla, de G. Rossini; La Pasión según San Juan de Letrán del son Máscaras, de Arturo Márquez, con Emmanuel Padilla como solista, y Jacob Tapia como director invitado; Cuarto movimiento de la Sinfonía número 9, de A. Devorak; “Noche de Jaranas” de La noche de los mayas, de Revueltas; y “Mambo” de West Side Story, de Leonard Bernstein, entre otras, además del estreno de Aires de danza y son, de Addi Corpus, compositor egresado de la OSIM.