Señor director:
Permanentemente Juan Manuel Negrete traduce su fobia personal hacia la Universidad de Guadalajara en sus comentarios, tal es el caso en el texto “Dinero pensionario sucio”, publicado en Proceso Jalisco, edición 605 del 11 de junio de 2016. Al respecto, es importante aclarar:
1. Tan no está mal el Régimen de Pensiones y Jubilaciones de la Universidad de Guadalajara, que él mismo cobra una cantidad superior a los 45 mil pesos mensuales y es beneficiario directo, a pesar de haberse opuesto en su momento.
2. Su escasa información lo lleva a confundir el fideicomiso de Régimen de Pensiones y Jubilaciones con el “Fideicomiso STAUdeG”. El primero está manejado por un comité técnico en el que hay representantes de académicos, de trabajadores y de la institución, mientras el segundo simplemente es un fondo de carácter sindical.
3. El fideicomiso de Régimen de Pensiones y Jubilaciones de la Universidad de Guadalajara lleva a cabo sus inversiones de acuerdo a lo que decide el comité técnico y nunca ha hecho ningún préstamo. El “Fideicomiso STAUdeG” sí realiza préstamos con el propósito de mejorar el rendimiento financiero, lo cual es totalmente válido.
4. La viabilidad del fondo del Régimen de Pensiones y Jubilaciones de esta Casa de Estudio es revisada anualmente bajo un estudio actuarial por un despacho. Hasta ahora está proyectado hasta el 2038 bajo un esquema de mínimo rendimiento de 3.5%, sin embargo, como todo fondo, debe revisarse. Por tanto, hablar de fondos de pensiones sucios e involucrar a la Universidad de Guadalajara es en gran medida estar en contra del mismo fondo del que el mencionado beneficiario está recibiendo su pensión.
Atentamente
“Piensa y Trabaja”
Guadalajara, Jal., 17 de junio de 2016
Coordinación General de Comunicación Social
Respuesta del articulista
Señor director:
Por fin la esfinge universitaria habló. Impetrábamos sus conjuros sibilínicos, mas no había forma nunca de hacerle despegar los labios. Se agradece su información sobre las diversas cuentas de pensiones, la sindical y la general. Nos permitirá evitar a los amables lectores la confusión derivada de nuestra ignorancia. Gracias por la cortesía informativa.
Lo lamentable de su oráculo viene en el juicio que hace de mi persona. Me califica de malagradecido y hasta de udegéfobo. ¿Cómo puede pintarme con pinceles de fobia, si el suscrito dedicó 36 años seguidos, los mejores de su vida activa, a esta institución educativa, sin regatearle esfuerzos y voluntad? El juicio lapidario que emite en mi contra no casa conmigo y sí con el caparazón de intolerancia a la crítica, practicada con fervor en las esferas administrativas de nuestra alma máter.
¿Cómo suponer que no me iba a inconformar, junto con más de un millar de colegas, cuando nos clausuraron el derecho a la pensión, cuyo costo corría a cargo de la parte ‘patronal’ y nos lo permutaron por una mutualidad, en donde nuestro propio dinero de trabajadores lo hace ahora posible?
Yo no fijé, ni cabildeé el monto pensionario que recibo. No le llega al de los jubilados jubilosos que medran de nuestros fondos. Pero, ¿de dónde saca esta esfinge que deba convertirme en pensionado modosito, callado, temeroso de ya no recibir la limosna que “los de arriba” tienen a bien obsequiarnos? Que se guarde sus consejos paternalistas con ciudadanos que saben lo que vale el trabajo de sus manos y entienden de exigir derechos laborales y prestaciones devengadas como conquistas, aunque los vientos neoliberales soplen cada vez más fuerte para eliminarlos.
Atentamente
Juan M. Negrete








