Cuestionado sobre las denuncias de abusos del personal de los albergues y centros de recuperación de adictos contra los internos, el director del grupo La Perla de Occidente responde que son infundios, pues los enfermos se presentan como víctimas para justificar sus recaídas y culpar a los demás. Argumenta que en 32 años su organización ha librado todas las inspecciones y demandas, pero que la autoridad “estúpida e incapaz” y la prensa “amarillista” les creen a sus “mentirosos” exclientes.
Aunque los responsables del albergue para drogadictos y alcohólicos La Perla de Occidente admiten que se han presentado al menos cinco denuncias penales por diversos delitos, entre ellos robo, secuestro o privación ilegal de la libertad, amenazas, abusos físicos y psicológicos en contra de internos, aclaran que ya libraron todos los procedimientos legales.
En los últimos años, diversos medios de comunicación han informado sobre robos y vejaciones contra internos en establecimientos de este grupo, que son nueve en la zona metropolitana de Guadalajara. Sus encargados niegan que se hayan cometido.
El fundador y director de La Perla de Occidente, Miguel Estrada Hernández, es originario de Nayarit y tiene 65 años. Considera que los señalamientos provienen de adictos mentirosos y resentidos –quienes fueron sus clientes–, que denuncian sin sustento ante medios de comunicación a los que califica de “amarillistas”.
No obstante, se conocen hechos que muestran algunos problemas que tiene el grupo de albergues. Por ejemplo, durante la cena de Navidad de 2011, en el albergue Jara Creador de Vida, ubicado en el número 386 de la calle Federación, colonia La Perla, Guadalajara, cinco internos fallecieron y 38 fueron a dar al hospital por consumir alimentos contaminados.
El 21 de enero de 2012 Proceso publicó en su portal de internet que peritajes del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF) concluyeron que la muerte de los cinco internos se debió a una intoxicación por anilina mezclada en los alimentos. El director del IJCF en ese entonces, Claudio Isaías Lemus, reconoció que faltaba conocer con certeza cómo se contaminó la comida.
Vecinos de la zona contaron que los responsables de otro albergue, llamado La Perla de Occidente, cerraron este y abrieron enfrente el Jara Creador de Vida. Las autoridades no informaron nada al respecto.
Por el envenenamiento se detuvo a varias personas, entre ellas un hombre llamado Adrián, responsable del establecimiento, y dos cocineros. Los tres quedaron sujetos a investigación.
Cuando se le pregunta sobre ese acontecimiento, Miguel Estrada señala: “Ese escándalo lo cerramos nosotros, para no inmiscuirnos, para que no nos relacionaran”.
–Dicen los vecinos que cuando se abre el otro albergue es porque hubo un pleito interno. ¿Qué sabe usted de ello?
–No, no. De esos que se colaron, donde antes trabajamos, que era la primera dirección… nosotros renunciamos. Pero enseguida los delincuentes que inevitablemente llegan a los grupos tuvieron la iniciativa de abrir enfrente y les sucedió eso. Nosotros nos fuimos antes para no vernos inmiscuidos en ese nuevo centro.
Reconoce que en muchas ocasiones la operación de esos albergues atrae a sujetos ligados al hampa.
Acerca de la intoxicación de los internos de Jara Creador de Vida, el médico forense Alfredo Rodríguez García declaró a Proceso Jalisco que entre los posibles móviles incluso podían estar una venganza o un ataque mediante el regalo de algún alimento envenenado.
En su edición del 4 de enero de 2012, el diario El Informador publicó el testimonio de José, el hermano de un adicto a las drogas llamado Miguel, quien estuvo internado en uno de los albergues de La Perla de Occidente. Dice que es “uno de los lugares más peligrosos” a los que acudió su familiar en un lapso de 12 años.
José recordó que a Miguel se lo llevaron por la fuerza de la casa de su hermana y que le gritaba que no permitiera que lo llevaran a ese “infierno”.
Carlos, otro familiar de Miguel, relató que el interno le habló por teléfono para suplicarle que lo sacara del albergue porque se iba “a volver loco”. Miguel falleció en la calle, la noche del 11 de enero de 2011, enfermo de neumonía, tras escapar del anexo.
El mencionado periódico difundió también el testimonio de María, de 21 años y adicta a la “piedra”. Ella relató que al ingresar a uno de los establecimientos de La Perla de Occidente la obligaron a desnudarse y a hacer sentadillas frente a varias de las encargadas del lugar. Denunció que cuando recibía visitas, los llamados “padrinos” escuchaban todo lo que platicaba con sus familiares, para evitar que hablaran de los malos tratos.
En 2014 la televisión local presentó el testimonio de Leopoldo Bobadilla, quien fue recluido contra su voluntad en La Perla de Occidente por más de 15 días. Primero estuvo en un albergue localizado en la colonia Hogares de Nuevo México, en Zapopan, y después lo llevaron a otras instalaciones en Guadalajara.
El afectado denunció que fue sometido y privado de su libertad. Llevaba entre sus pertenencias más de 10 mil pesos, con los que pretendía reparar su camioneta, pero en el primer centro de recuperación lo despojaron del dinero.
Bobadilla relató que después del robo lo echaron a la calle. A su salida sólo le dijeron que se habían confundido de persona. El ofendido presentó denuncia penal por robo y privación ilegal de la libertad contra los responsables de ese albergue.
Proceso Jalisco solicitó desde hace dos semanas una entrevista con autoridades de la Fiscalía General del Estado (FGE) para conocer el total de denuncias contra el grupo de albergues, pero hasta el cierre de edición no obtuvo respuesta.
Versiones contradictorias
Miguel Estrada dice que en los 32 años de existencia de la asociación ha sido objeto de más de 300 inspecciones de distintos tipos de autoridades y siempre han salido bien.
En su edición 603, este semanario presentó testimonios sobre presuntos abusos cometidos contra personas que estuvieron recluidas en La Perla de Occidente. Estrada responde:
“La segunda característica de un alcohólico o un adicto es la mentira. Es muy profundo su desarrollo negativo. Esta persona que ustedes entrevistaron se delata como multirrecaído, o sea que es mentiroso, inestable, esos ya no tienen remedio y por lo tanto defienden su enfermedad y su adicción de esa manera, para justificar que por él no ha quedado, que son los grupos los que están mal.”
Proceso Jalisco también ofreció el testimonio de empleados de Televisa, quienes se percataron del maltrato a uno de sus conductores, Carlos Cázares, El Sorullo. Estrada admite que estuvo internado en su centro número 5, en el barrio de Santa Teresita:
“Dialogué dos veces con él, lo vi también en dos torneos (de futbol), pero lamentablemente era de las características que le estoy señalando (mentiroso). También falleció a consecuencia de su adicción al alcohol.”
–Un hombre asegura que prácticamente fue secuestrado en las instalaciones de Hogares de Nuevo México. Menciona que llevaba 10 mil pesos que le robaron en La Perla de Occidente y presentó denuncia penal. ¿Qué sabe usted de ello?
–En primer lugar, un adicto jamás tendría esa cantidad de dinero, porque inmediatamente se iría a consumirlo.
–Él dice que no es adicto, que pasaba por la calle cuando tres hombres lo metieron a la fuerza al albergue…
–Por eso dije antes que la segunda característica (de un adicto) es la mentira. Si la prensa, la familia, la sociedad le cree a un mentiroso, pues es el criterio de cada quien.
–¿Usted no le cree al denunciante?
–Absolutamente no. Estamos por cumplir 33 años y con esa política no sería posible.
Afirma Estrada que la mayoría de los familiares de adictos deciden sacarlos de los centros de rehabilitación después de escuchar mentiras como que no los alimentan o los golpean. “Muchos se los llevan a lo mismo, y ya no los volvemos a recibir. Por eso nosotros, sin querer, hemos engrosado muchos grupos, por la cantidad que rechazamos”, comenta.
–Otra queja contra La Perla de Occidente la presentó una mujer, la que se le obligaba a desnudarse y a hacer sentadillas…
–Volvemos a hacer alusión a la mentira típica de un adicto o de un alcohólico. Nosotros estamos abiertos. ¿Por qué de las más de 200 visitas del sexenio pasado no fructificó ninguna? ¿Por qué hasta la fecha las más de 50 no ha fructificado ninguna? Afortunadamente se tiene que comprobar la mentira. En eso queda: en una mentira. Si no, desde cuándo ya nos hubieran clausurado.
Estrada también señala a la autoridad de estúpida e incapaz de contener el problema creciente de la drogadicción, fenómeno que golpea a todo el país. A eso atribuye que tan solo en Jalisco existen más de 300 albergues.
Para él, la propuesta de legalizar el consumo de droga generaría más problemas en México. Cita el caso de Medellín, Colombia, donde según su versión el número de adictos se incrementó a causa de la tolerancia.
Asegura que en La Perla de Occidente se recabó información de que existen más de 500 centros de distribución de droga en la zona metropolitana. “Se lo dijimos a las autoridades hace 13 años. Imagínese cuántos serán con el enorme aumento en la venta y consumo de todo tipo de drogas ahora. ¿Sabe usted qué pasó con nuestra denuncia? ¡Nada!”.
Estima que en Jalisco hay más de 40 mil adictos, de los cuales La Perla de Occidente atiende a 400.
Agrega que cada sábado se realizan juntas públicas de información y acuden al Seguro Social para ofrecer apoyo a quien lo requiera. Además, anuncia que en agosto próximo ofrecerán un testimonio de la operatividad de su programa “ante la autoridad, la familia y la sociedad”, lo que a su juicio nadie hace. “Nosotros en ese evento invitamos a las autoridades y no va ninguna; no les importa, lo que les importa es el escándalo y la mentira”, señala.
En mayo pasado la FGE desplegó operativos en seis centros de rehabilitación, cinco de ellos pertenecientes a la asociación civil Despertar Espiritual, Alcohólicos y Drogadictos de Occidente, de donde rescataron a 650 personas internadas en “condiciones inhumanas”, muchas de las cuales presuntamente eran víctimas de abuso.
El líder de Despertar Espiritual, José Luis Sánchez Ramírez, se encuentra prófugo y se le abrió una investigación por presuntos nexos con el Cártel de Jalisco Nueva Generación.
Estrada indica que José Luis Sánchez estuvo internado varias veces en un albergue de La Perla de Occidente, pero que fue expulsado desde hace más de nueve años por presentar problemas de conducta derivados de “su homosexualidad” y que, según él, afectaron a otros internos.








