Tres años, y la justicia no llega

El 21 de junio de 2013, gente de Leonardo Carrasco Nieblas –hijo del capo José Ángel Carrasco Coronel, El Changel– asesinó a los jóvenes Andrés Barba y Luis Antonio Ortiz. Y aunque los padres de Andrés recabaron información desde el principio y la presentaron ante la Fiscalía General del Estado, encabezada entonces por Luis Carlos Nájera Gutiérrez, sostienen que el funcionario frenó la investigación por sus presuntos nexos con el cártel que lidera El Changel.

El martes 21 se cumplieron tres años del asesinato de los jóvenes Andrés Barba Olivas y Luis Antonio Ortiz Guerra, quienes horas antes habían sido levantados en Plaza Ciudadela por sicarios de Leonardo Carrasco Nieblas, hijo de José Ángel Carrasco Coronel, El Changel, integrante del Cártel de Los Coroneles.

Los padres de Andrés no han dejado de pedir castigo a los responsables de las dos ejecuciones. Sin embargo, se quejan de Luis Carlos Nájera Gutiérrez, quien como titular de la Fiscalía General del Estado (FGE) ordenó que se detuvieran las indagatorias, pues presuntamente daba protección a los integrantes del grupo criminal liderado por El Changel.

En su edición del 27 de septiembre de 2008, Proceso Jalisco publicó el reportaje “La otra cara de Luis Carlos Nájera”, en el que recoge testimonios de policías estatales y municipales, así como de agentes de la entonces Procuraduría General de Justicia del Estado (hoy FGE) sobre los presuntos vínculos del exfiscal con el Cártel de Sinaloa.

Barba Olivas y Ortiz Guerra desaparecieron el 21 de junio de 2013 de Plaza Ciudadela. Ese mismo día fueron asesinados, pero sus cuerpos fueron encontrados el 2 de julio siguiente. Según destacó la fiscalía, Ortiz presuntamente maltrataba a Carrasco Nieblas, hijo del Changel; este último es sobrino de Ignacio Coronel, el lugarteniente de Joaquín El Chapo Guzmán abatido a finales de julio de 2010 en Zapopan.

Sin embargo, antes de conocerse la versión de la FGE, Carlos Ortiz, padre de Luis Antonio, comentó a este semanario que el probable móvil de la desaparición de su hijo y de su amigo Andrés era una venganza. Comentó que Luis Antonio recibía constantemente bullying por parte de Andrés Vega Tovar, como lo corroboró la propia madre de la víctima.

La señora incluso mostró a este semanario un intercambio de mensajes entre Luis Antonio y Vega en Facebook, donde este invita a su interlocutor a integrarse a su organización –no especificó cuál–, por lo que recibiría 20 mil pesos al mes (Proceso Jalisco 452).

En el doble homicidio también estarían involucrados Vega Tovar e Isaac Álvarez Buenrostro, compañeros de Carrasco Nieblas en el colegio Gregorio Mendel.

También se menciona al taxista Javier Chaires Nieblas, tío de Carrasco Nieblas, quien trasladó a Luis Antonio y a Andrés de Plaza Ciudadela a la tienda de autoservicio ubicada en Prolongación Mariano Otero, cerca del Periférico, y otra persona identificada como El Chichi, quien llevó a los jóvenes al rancho La Cebada, ubicado en el entorno del bosque de La Primavera, donde fueron golpeados y estrangulados.

El testimonio de Isaac

Hasta ahora Isaac Álvarez Buenrostro es el único detenido por el asesinado de Luis Antonio y Andrés. Lo capturaron el 29 de junio de 2013, cuando tenía 17 años, por lo que fue remitido al Consejo Tutelar para Menores Infractores.

En su declaración ministerial, destacó que en el lugar de las ejecuciones estuvieron El Moncho o El Caballo y El Indio (expediente 201/2013-A). Refirió también que antes del doble homicidio estuvo en una reunión con Carrasco Nieblas y Vega en la que ambos “estaban planeando levantar a unas personas”. Una semana después le dijeron que se iban a ver con Luis Antonio.

El 20 de junio de 2013, un día antes del doble asesinato, según relató, se reunió con Carrasco Nieblas y Vega en la escuela a la hora del recreo. Ahí discutieron sobre el levantón y acordaron citar a Luis Antonio.

El día 21 Álvarez visitó a Vega en su casa. Después de un rato salió, solo, pues Vega se quedó “para no despertar sospechas”; abordó el taxi que conducía Chaires Nieblas y se dirigió a la Plaza Ciudadela, donde estaba Luis Antonio, acompañado de su amigo Andrés Barba.

Asimismo, le comentó a Luis Antonio que iba a realizarse una fiesta en la que iba a conocer a su futuro patrón. En realidad se trató de un levantón, pues, con engaños, Vega les dijo a Luis Antonio y a su amigo que abordaran la camioneta Ford que conducía El Chichi, quien se enfiló hacia el bosque La Primavera. Pasaron una caseta de seguridad y llegaron a una casa de descanso que tenía un amplio jardín.

Ahí los esperaban El Moncho o El Caballo y El Indio, dos presuntos integrantes del grupo criminal al que pertenecía Carrasco Coronel.

“En cuanto se descuidó Luis Antonio –contó Álvarez– se le acercó El Moncho y le dio un golpe en el cuello, mientras que El Indio hizo lo propio con Andrés Barba. Enseguida los metieron a un cuartito donde había dos cuatrimotos y herramientas. Les quitaron las playeras, sentaron a cada uno en una silla, les amarraron las manos y los pies con cinta canela; también en los ojos y la boca.”

El detenido declaró que escuchó cuando El Moncho gritó que la orden “ya estaba dada”. Él mismo sacó a Barba del cuarto y desde el patio pudo escuchar los forcejeos y quejidos de Luis Antonio.

Siete minutos después, El Moncho le ordenó meter de nuevo a Barba. Según Álvarez, Luis Antonio “estaba como recargado en una de las cuatrimotos, con una cuerda de plástico amarilla en su cuello. Tenía el pecho morado y ya no se movía”.

El Moncho le comentó que Luis Antonio ya estaba muerto y le pidió sentar a Barba en la silla. Cuando lo hizo, El Moncho agarró un palo grueso y golpeó a Barba en la parte trasera de la cabeza; lo dejó inconsciente. El Moncho y El Indio comenzaron a ahorcar a Barba con un lazo amarillo, mientras Chaires Nieblas le pegaba en el tórax, luego le dijeron a Álvarez que él también lo hiciera.

El Moncho siguió jalando la cuerda hasta que Barba dejó de moverse. El Indio tomó unos costales de plástico para meter los cuerpos de los adolescentes y acordaron quemarlos al día siguiente. Luego se subieron a la camioneta y se trasladaron a donde habían dejado el taxi. Chaires Nieblas llevó a Álvarez a la casa de Carrasco Nieblas para decirle que “ya había quedado el trabajo”.

Tensa espera

Los padres de Andrés Barba se quejan de la nula acción de la FGE, por lo que ellos mismos recabaron evidencias que confirmaban la participación del hijo del Changel y sus cómplices en el doble homicidio del 21 de junio de 2013.

Consiguieron un documento interno de la fiscalía fechado el 22 de julio de 2013 en el que instruía a los policías investigadores a localizar a Andrés Vega Tovar, a los hermanos Leonardo y José Ángel Carrasco Nieblas, así como al Moncho. Nunca se cumplió esa orden.

Tras la desaparición de Luis Antonio y Andrés, sus padres comenzaron a investigar por su cuenta. A los pocos días recibieron un anónimo que ayudó a localizar los cuerpos y los nombres de los presuntos involucrados en el doble homicidio.

Los padres de Andrés entregaron los datos a la FGE para acelerar las indagatorias, pero el entonces titular de la dependencia, Nájera Gutiérrez, les pidió que “le pararan”. Luego les dijo que proporcionaran los datos de sus indagatorias a Lizzeth Hernández, fiscal de Derechos Humanos en esa época. Sin embargo, dicen, cada vez que la visitaban, ella les cuestionaba dónde habían conseguido la información.

En septiembre de 2015 Hernández renunció y dejó en su escritorio el expediente del doble homicidio, cuando debió entregarlo al área de Secuestros y Homicidios de la FGE.

–Si la autoridad tiene los datos que ustedes les proporcionaron, ¿qué impide que se haga justicia? –se le pregunta a los padres de Barba.

–Realmente no hay un seguimiento
–responde la mamá de Barba.

–¿Con quiénes han acudido y qué respuesta obtuvieron?

–Hemos ido con el anterior fiscal (Luis Carlos Nájera) y con el nuevo (Eduardo Almaguer), al consulado de Estados Unidos, con el fiscal central Rafael Castellanos; con toda la gente de la calle 14; con la de Homicidios y Desaparecidos; con la anterior fiscal de Derechos Humanos (Lizzeth Hernández), y con el nuevo (Dante Haro). El avance es mínimo –dice la señora, apoyada por su esposo.

También se acercaron al policía investigador que actualmente lleva el caso, quien, por cierto, añade la señora, “no tiene ningún seguimiento”.

–¿Cuántos policías han dado seguimiento a la investigación?

–Cinco, y ninguno le ha dado seguimiento.

–Si no es por ustedes, que se convirtieron en policías investigadores, no existirían datos que lleven a dar con los involucrados en el homicidio…

–Sí, claro –agrega el padre de Barba–. Los cuerpos fueron encontrados gracias a la información que dimos; el testimonio de Isaac Álvarez nos animó a seguir investigando. Él habló del Moncho; es decir, Ramón González Nieblas, quien está implicado en el secuestro y asesinato. Quizá sean nueve los implicados, nueve cobardes que le quitaron la vida a golpes a dos niños que estaban amarrados.

–¿Por qué no avanza la investigación?

–(Las autoridades) no pueden, no las dejan o no quieren; tienen todos los elementos… Y aunque Isaac (Álvarez) ha cooperado mucho con información, estamos donde empezamos –añade.

Los padres de Barba sospechan que los presuntos implicados en el homicidio pagaron para que no se haga justicia. Las autoridades deben hacer su trabajo, insisten, tienen todos los elementos, incluidos los nombres y apellidos de los involucrados.

En su momento, lo platiqué con Nájera Gutiérrez –responde la señora. Hay muchos puntos que no se han movido. No se sabe, por ejemplo, de quién es el predio donde fueron asesinados Andrés y Luis Antonio.

Además, como Barba era ciudadano estadunidense, aclaran sus padres, se puede solicitar la extradición de sus asesinos a Estados Unidos; ojalá el consulado “se ponga a trabajar”.

–¿Es cierto que a ustedes les informaron sobre los presuntos acuerdos entre Nájera y El Changel?

–Exactamente. Nosotros nos ponemos a las órdenes de las autoridades del consulado (de Estados Unidos) con lo que tenemos. Están los expedientes con las declaraciones del delincuente detenido. Que lean el expediente y procedan. A lo mejor uno de los delincuentes está fugado en Estados Unidos. Ahí está el FBI, que lo puede buscar, o la Interpol. La cosa es que quieran y los dejen hacerlo –explica el padre de Barba.

–Otra irregularidad que ustedes detectaron es que Álvarez debió ser trasladado a la Granja Juvenil, puesto que ya alcanzó la mayoría de edad.

–Parece que él “compra justicia”, pues debería de estar en la Granja. De hecho llegó ahí, según nos enteramos, pero sus papás pagaron para que los regresaran al Tutelar de Menores. Ahí lo tienen bien cuidado; además, está más cerca del domicilio de sus padres. Ellos lo ven como un hotel. Queremos que lo regresen a la Granja –responde la entrevistada.

Ella y su esposo piden ayuda a la ciudadanía para lograr la captura de las personas señaladas por Álvarez en el asesinato de Andrés y Luis Antonio. No queremos que quede sin castigo, son unos asesinos; “hay que ponerles un alto”, señalan.

El miércoles 22 por la tarde, luego de que algunos medios de comunicación locales informaron que aún no hay novedades sobre el doble asesinato, la FGE envió un comunicado en el que precisan que Álvarez sólo identificó a seis personas, “a quienes se les busca en diferentes estados”.

Según la dependencia encabezada por Almaguer, la averiguación previa de ese caso incluye las declaraciones de 25 personas presuntamente implicadas. Además, se realizaron diligencias en cuatro entidades –las “autoridades competentes” de esos estados están colaborando con la FGE–, así como en cinco municipios jaliscienses y en la zona metropolitana de Guadalajara.

Pero sobre todo, según el comunicado, la fiscalía mantiene contacto “con la familia directa de las víctimas para informarles sobre el avance de las investigaciones”.