Un pequeño promotor boxístico llevó a juicio a Saúl El Canelo Álvarez y a Óscar de la Hoya. Y, hasta ahora, parece que doblegará a estas figuras del boxeo. El quejoso argumenta que la empresa de De la Hoya le robó al púgil. Como sea, el resultado del juicio puede evidenciar los usos y costumbres dentro de este deporte, donde las acusaciones de corrupción y de golpes bajos son frecuentes, pero los fallos que lo demuestren, muy escasos.
Esta semana, un jurado determinará si el pugilista Saúl El Canelo Álvarez y el promotor Óscar de la Hoya, de Golden Boy Promotions, deberán pagar al menos 27 millones de dólares al empresario Félix El Tutico Zabala Jr.: el primero está demandado por incumplimiento de contrato y el segundo por interferir en la relación contractual que el mexicano tenía con el dueño de la promotora All Star Boxing.
En el juicio, que después de tres semanas de audiencias en una Corte de Miami entró en su fase final, también se definirá si El Canelo Álvarez debe regresar con All Star Boxing para cumplir el contrato de cuatro años que firmó en septiembre de 2008 pero que tras 15 meses y nueve peleas (en diciembre de 2009) decidió ignorar para contratarse con Golden Boy Promotions.
En abril de 2010, El Tutico Zabala comenzó las acciones legales en contra del boxeador y del promotor para recuperar el dinero que dejó de ganar porque Óscar de la Hoya le “robó” al peleador, pero también para sentar un precedente en el boxeo de Estados Unidos: las empresas grandes no pueden avasallar a las pequeñas y quedar impunes.
“Vamos a este juicio no sólo por mis intereses, sino para sentar un precedente y que se respeten los contratos legales en el boxeo. No se puede pisotear a la gente porque se tengan más dinero e influencias. El respeto debe imperar en el boxeo, como sucede en otros deportes. Este juicio será para que sirva de ejemplo a todos en el deporte, para que quede claro que los grandes no pueden devorar a los chicos”, declaró Zabala Jr. al diario El Nuevo Herald el 23 de mayo.
Durante estas semanas han desfilado por el estrado los testigos del demandante y de los acusados. El lunes 6, con la ayuda de un intérprete, Saúl Álvarez compareció. Insistió en la versión de que cuando firmó un documento con All Star Boxing no sabía que se trataba de un contrato y pensó que sólo estaba cumpliendo con un trámite para conseguir una visa que le permitiría viajar a Estados Unidos, donde anhelaba boxear.
“Uno sólo necesita mirar el documento que él firmó para que cualquier persona entienda qué es. El documento que firmó no dice que está aplicando para una visa, tiene un título que dice: ‘Acuerdo de promoción’, en inglés ‘Promotion agreement’ y al final del documento, arriba de donde El Canelo firmó, dice en español ‘entendido y acordado’. Bajo la ley se entiende que él supo lo que estaba firmando. No puede decir que no lo entendía, porque si no lo entendía no lo debería haber firmado”, alega el abogado Alejandro Brito, del bufete Zarco, Einhorn, Salkowski & Brito.
El dolo
En entrevista telefónica, Brito refiere que es igual de grave el incumplimiento del Canelo que la interferencia en la que incurrieron Óscar de la Hoya y su promotora.
Acusa a Golden Boy Promotions de recurrentemente firmar a peleadores que tienen contratos vigentes con otras empresas. Ante el jurado ha presentado las pruebas para que tomen en cuenta ese antecedente negativo.
“Antes de este caso ha habido acusaciones en contra de Golden Boy por haber tratado de firmar boxeadores que tienen relaciones contractuales con otros promotores más pequeños. Nosotros pensamos que ésta es la forma como hacen su negocio, que es la forma como se aprovechan de los promotores más pequeños, utilizan su fuerza y su poder para firmar boxeadores, les ofrecen mucho dinero y ponen a los promotores pequeños en la situación de que tiene que dejar que ocurra o defenderse mediante un acto legal que es exactamente lo que hizo All Star Boxing.”
–¿Este antecedente puede influir de forma importante en los integrantes del jurado? –se le pregunta.
–Justo por este motivo estamos pidiendo que el jurado oiga esos alegatos, para demostrar que lo que Golden Boy hizo con El Canelo fue con intención. Hay acciones anteriores a este caso en las que boxeadores y promotores habían demandado por interferir en contratos. Es el caso de Top Rank, con Manny Pacquiao y, por otro lado, el filipino Nonito Donaire.
El juicio que se desahoga en el Tribunal de Circuito del Undécimo Circuito Judicial del Condado de Miami-Dade, en Florida, se lleva a cabo en una sala con cupo para unas 80 personas sentadas, en presencia de la juez civil Migna Sánchez-Llorens.
El día que El Canelo Álvarez declaró se le veía tranquilo. “Fue muy humilde”, cuenta Jorbe Ebro, reportero de El Nuevo Herald, quien ha asistido a casi todas las audiencias, que comenzaron el 23 de mayo.
Desde esa fecha, el boxeador ha estado todos los días en la sala acompañado por De la Hoya, su equipo de entrenadores y otros empleados de Golden Boy Promotions, entre ellos el vicepresidente Eric Gómez, lo cual revela la importancia que han puesto en el juicio.
En los dos primeros días del proceso judicial se realizó la elección del jurado. De entre un grupo de 75 candidatos, que fueron interrogados por los equipos legales de ambas partes, fueron seleccionadas 10 personas, que integran un grupo heterogéneo de hombres y mujeres.
El inicio del juicio se demoró todos estos años (casi seis) en buena medida porque El Canelo se excusaba de asistir con el argumento de que estaba entrenando o que tenía una pelea importante en puerta. También retrasó el proceso el hecho de que desde México tuvieron que viajar a Miami algunos testigos.
Según los alegatos de All Star Boxing, por las nueve peleas que El Canelo realizó con esta promotora se le pagaron alrededor de 180 mil dólares, amén de que lo catapultó para construir su imagen en Estados Unidos.
Antes de contratarse con Zabala Jr., El Canelo Álvarez nunca había salido de México. Sólo había peleado en territorio nacional hasta que enfrentó, el 24 de octubre de 2008, a Larry Mosley, en California, combate que marcó su debut en el mercado estadunidense.
Por esa razón, la empresa tramitó su visa de trabajo del tipo P-1, que sólo se otorga a deportistas y artistas extranjeros que visitan Estados Unidos para participar en actos específicos de su profesión.
En su querella, All Star Boxing alega que Álvarez viajó a ese país y continúo haciéndolo con la visa que le gestionó a pesar de que ya peleaba para Golden Boy Promotions.
La otra versión
La promotora de De la Hoya pretende demostrar que Zabala Jr., nunca tuvo un contrato de exclusividad y que con el juicio lo único que quiere es beneficiarse del éxito del pugilista. Según las declaraciones, All Star Boxing no gastó más de 5 mil dólares en la promoción de Álvarez.
Según éste, las únicas peleas en las que All Star Boxing fungió como su promotora fueron las que sostuvo contra Raúl Pinzón (5 de diciembre de 2008, en Miami), Gabriel El Rey Martínez (18 abril de 2008, en Nezahualcóyotl) y Axel Rodrigo Solís (el 22 de febrero de 2008, en Nezahualcóyotl).
Según Zabala Jr., las nueve peleas que El Canelo disputó ya con un contrato firmado, además de las de Pinzón y Mosley, son contra Antonio Fitch (17 de enero de 2009 en la Ciudad de México), Euri González (21 de febrero de 2009 en Zapopan), Michel Rosales (11 de abril de 2009 en Tepic), Jefferson Luis Goncalo (7 de junio de 2009 en Cancún), Marat Khuzeev (8 de agosto de 2009 en Zapopan), Carlos Leonardo Herrera (15 de septiembre de 2009 en Puebla) y Lanardo Tyner (5 diciembre de 2009).
Después de esa última, El Canelo firmó con Golden Boy Promotions, promotora bajo cuyo cobijo ha enfrentado a rivales como Austin Trout, Alfredo Angulo, Floyd Mayweather Jr., Erislandy Lara, Shane Mosley y Miguel Cotto, e ingresó al mercado del pago por evento, merced al cual ha generado alrededor de 300 millones de dólares, según cálculos de El Nuevo Herald.
“Básicamente lo que quieren demostrar es que El Canelo fue víctima de Zabala Jr., que se aprovechó de su juventud. El Canelo se vio neutral cuando declaró, tuvo una actitud digna; pero por lo que se ve, los documentos avalan a Zabala; va a ser muy difícil que el jurado diga lo contrario”, dice Jorge Ebro.
–Con base en lo que ha observado, ¿considera que el jurado le dará la razón a Félix Zabala Jr.? –se le inquiere.
–No se sabe. A veces los integrantes de los jurados también se solidarizan con figuras importantes como El Canelo o De la Hoya, que fue un boxeador muy conocido. Hay que ver si este jurado es impresionable o no. No soy perito, pero lo que he podido apreciar, por ahora, es que el caso va caminando bien para Zabala.
–¿Cabe la posibilidad de que los integrantes del jurado sean fanáticos del boxeo y que puedan beneficiar al Canelo y a De la Hoya por simpatía?
–Es un jurado neutral. Durante el juicio se han tenido que explicar muchos términos de boxeo que la gente común no conoce: por ejemplo, qué significa promoción, qué es un manager, un campeón en receso, cosas importantes que no se ve que conozcan. Ahora, ellos pueden buscar en internet y descubrir acerca de quién se está hablando. Creo que no tienen prejuicios.
–¿Puede ocurrir que se pretenda ganar esta batalla legal intentando ofrecer dinero a los integrantes del jurado?
–No que yo sepa. Este jurado está bastante incomunicado. No digo que no pase. Son 10 personas y si no hay unanimidad, no saldría el veredicto. Pero si le da la razón a Zabala, en principio va a pedir esos 27 millones que él alega que dejó de ganar, pero van a ser muchos más. Ahora, si le dan la razón al Canelo y a De la Hoya, éstos tendrán la libertad de seguir haciendo sus negocios sin más.
“Me llama la atención que los daños han ido creciendo a medida que ha pasado el tiempo. No sé si es soberbia o desconocimiento, pero no entiendo por qué Golden Boy Promotions no ha intentado un arreglo (económico). Puede ser que El Canelo y De la Hoya tengan la razón, pero pudieron haber llegado a un acuerdo antes con Zabala: ‘Mira, te vamos a dar esta cantidad y ya’. Esa cantidad hubiera sido inferior a 27 millones y todo el mundo feliz. El Canelo estuvo difiriendo el juicio y en caso de perder va a pagar más. Bajo la Ley de Florida tú pides una cantidad de inicio, pero la puedes triplicar después. ¡27 millones por tres!
–¿Existe la posibilidad de que antes de la sentencia pueda haber un arreglo, que Golden Boy quiera negociar?
–Hasta ahora no ha pasado eso, pero sí, podría.
–¿Zabala tendría la intención de negociar?
–A estas alturas ya no.
–Si Zabala Jr., gana sentaría un precedente muy importante en el boxeo estadunidense…
–Muy importante. Conozco a Zabala, es una persona honesta. Ha hecho boxeo (funciones) en Telemundo. Supongamos que es cierto lo que dice, que tiene razón. A diferencia de otros deportes, como el beisbol de las Grandes Ligas y el basquetbol en la NBA, donde hay reglas claras que todo el mundo sigue, el boxeo es como el salvaje oeste, es tierra de nadie.
“Uno de los problemas que tiene es la corrupción, este asunto de manejadores de grandes empresas que a veces abusan de otras empresas porque son pequeñas. Yo admiro a Óscar de la Hoya desde que fue campeón olímpico en 1992, pero si él se equivocó como promotor, tiene que pagar.”
–¿Hay antecedentes de que Golden Boy le haya “robado” boxeadores a otras promotoras?
–Hay una leyenda urbana sobre que él (De la Hoya) trató de robarle a Manny Pacquiao a Top Rank, pero no lo tengo confirmado.
–¿Cómo impactará a Saúl Álvarez una sentencia en contra?
–Le puede hacer más daño a Golden Boy que al Canelo. Para la empresa sí es un golpe tremendo porque se le han ido muchos boxeadores, está en un proceso de reconstrucción y tener que pagar una cifra así le va a doler. Al Canelo también que le quiten dinero de sus ganancias, pero él tiene el talento y la juventud, con apenas 26 años.








