Tres experredistas –Martí Batres, Horacio Duarte y Alejandro Encinas– observan un nuevo reacomodo político electoral para 2018, donde la presencia de Morena –en el que hoy militan los dos primeros– es innegable. Sin embargo, advierten sobre los riesgos de que la dupla PAN-PRI intente pactar la alternancia, como lo hicieron en 2006 para entronizar al panista Felipe Calderón y en 2012 al priista Enrique Peña Nieto.
En el proceso electoral que culminó el domingo 5 hubo dos ganadores: el Partido Acción Nacional (PAN) y el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), aseguran Martí Batres, Horacio Duarte y Alejandro Encinas.
Y añaden que se configura un escenario político electoral similar al de la elección presidencial de 2006, cuando el PAN se confrontó a la coalición PRD-Partido del Trabajo-Movimiento Ciudadano. En esa ocasión los priistas apoyaron a los panistas para cometer un fraude electoral.
Ahora el PAN obtuvo siete de las 12 gubernaturas, mientras Morena superó al PRD y se convirtió en la primera fuerza política en la Ciudad de México y la tercera nacional.
Batres, presidente de Morena en la Ciudad de México; Duarte, representante del partido ante el Instituto Nacional Electoral (INE); y Encinas, fundador del PRD, partido al que renunció a principios del año pasado, aseguran a Proceso que se está perfilando un escenario similar al de 2006, cuando Andrés Manuel López Obrador, de la coalición PRD-PT-MC, compitió contra el panista Felipe Calderón.
En aquella ocasión, López Obrador denunció un fraude y sobrevino un conflicto poselectoral que duró más de 90 días, sostienen Batres, Duarte y Encinas, quienes por aquella fechas militaban en el PRD.
Se corre el riesgo de que la “alternancia” en el poder sea pactada por el PRI y el PAN, quienes desde 2000 se apoyan mutuamente para perpetuar el sistema, sostienen los entrevistados.
En su libro El amasiato, publicado recientemente por Ediciones Proceso, Álvaro Delgado apunta que en hora y media Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto sellaron el destino del país durante dos sexenios, pactando apoyo mutuo para el primero en 2006 y para el segundo en 2012. “Eso tiene sentido”, resalta Batres.
Y expone: “El verdadero adversario del país es el PRIAN. Ahora con mayor acento en la parte AN, del PRIAN. Esta es mi hipótesis: ¿Qué hizo el salinismo para detener a AMLO? Hay que fingir una renovación. Entonces, ya se inclinaron del lado azul para tratar de generar una imagen supuestamente nueva”.
Hace unos días Calderón “destapó” a su esposa Margarita Zavala como virtual candidata del PAN a la Presidencia de la República para 2018. Para Batres, esta actitud es similar a la de algunos delegados perredistas que impusieron a sus cónyuges como candidatos y delegados.
“¡Es como si fuera monarquía! Calderón y Margarita están como las parejas imperiales del PRD de la Ciudad de México. Como Elizabeth Mateos y Carlos Estrada en Iztacalco o Víctor Hugo Lobo y Nora Arias en Gustavo A. Madero. A ese nivel se pusieron”, dice.
Es triste lo que le pasó al PRD, comenta, “nada más los utilizaron para fortalecer su estrategia”. ¿Qué ganó el PRD en esta elección? Nada… Está pactando para el proyecto salinista de 2018”.
La CDMX se bronceó
Sobre la elección de diputados constituyentes en la Ciudad de México, Morena obtuvo 22 espacios por elección y ninguno por negociación; el PRD ganó 19 por elección y 10 por negociación, por lo que cuenta con 29 lugares. Lo mismo sucedió con los demás partidos, con excepción del PT que no ganó nada.
“Me acuerdo de ese principio jurídico que dice: ‘nadie puede alegar en su defensa el dolo propio’. Aquí sucede eso. Lo que están diciendo es que van a tener más diputados porque hicieron trampa y porque se impusieron en contra de la voluntad de la gente por dedazo a 40 diputados, 40 cachirules, espurios. Eso no le quita nada al triunfo de Morena”, sentencia Batres.
Morena, dice, obtuvo el mayor respaldo ciudadano. Eso le da una autoridad moral única para llevar las propuestas de los capitalinos a la Asamblea Constituyente.
El crecimiento de Morena “es titánico”, pese a los mil millones de pesos que el gobierno de Miguel Ángel Mancera destinó a la compra y coacción del voto.
“Nada más con dos programas sociales. Con el empleo temporal fueron 500 millones de pesos y la condonación del pago de agua. Además, la intervención de los gobiernos delegacionales. No tuvieron dinero para resolver gran cantidad de problemas en la ciudad, pero sí para comprar votos días antes de las elecciones”, reprocha el líder de Morena en la Ciudad de México.
Secretario de Desarrollo Social durante la gestión de Marcelo Ebrard, Batres desglosa el uso electoral de la condonación del pago del agua por parte de Mancera; en 2013 lo hizo en 58 colonias de Iztapalapa; al año siguiente fue a 62; en 2015, 68, para este 2016 se elevaron a 200 en las seis delegaciones que gobierna el PRD.
“A pesar de eso, ganó Morena. ¡Es increíble!”, destaca.
Dice que los perredistas y el gobierno central creyeron que saldría a votar la mitad de la población que sufragó el año pasado. Es decir, que bajaría de 700 mil a 350 mil votos, por lo que pretendieron comprar 500 mil votos:
“¡Esa era su estrategia! Sin embargo, Morena siguió creciendo. Pasamos de 23 a 36% de la votación con respecto al año pasado. ¡Fue impresionante cómo se logró superar su operativo! ¡No lo pueden creer! ¡No lo pueden entender! ¡Ahora están viendo a quién le echan la culpa!”, insiste.
En los hechos, los perredistas no pudieron detener a Morena.
Espectacular crecimiento
Morena nació en enero de 2014. En 2015 participó en su primera elección, donde se posicionó en la Ciudad de México. Este año creció de manera espectacular, principalmente en Zacatecas, Oaxaca y Veracruz, aunque no ganó la gubernatura en ninguna de las tres entidades.
–¿Cuánto creció en el país? –se le pregunta a Batres.
–Morena es el único partido que creció. PRI perdió votos, PAN también; el PRD, ni se diga, sólo Morena ganó entre 700 mil y 800 mil votos más con respecto al año pasado y eso que se trató de elecciones locales. Si proyectas esto a una elección federal, el crecimiento de Morena es enorme.
Horacio Duarte asegura que el crecimiento electoral del partido fue diferenciado. En Zacatecas, Oaxaca y Veracruz está el más alto porcentaje de votos para Morena, mientras en Hidalgo, Puebla, Quintana Roo las preferencias electorales son menores.
Pese a no ganar ninguna de las 12 gubernaturas, Morena se colocó como la tercera fuerza política del país. Hoy hay nuevos liderazgos en Morena, entre ellos los de David Monreal y Cuitláhuac García, candidatos a las gubernaturas de Zacatecas y Veracruz, respectivamente, así como Irma Eréndira Sandoval en la Ciudad de México.
Insiste: en estos comicios hubo dos ganadores: el PAN que se adjudicó siete gubernaturas, y Morena, que sigue consolidándose política y territorialmente.
Encinas comenta: “Yo creo que Morena, al posicionarse como partido, logró diferenciarse de los demás, incluidos los que se dicen de izquierda”.
Considera que la competencia real para 2018 será la dupla PAN-PRI contra Morena, aunque el priismo siga a la baja.
En cuanto a la Ciudad de México, los resultados demuestran que en la capital hay un electorado progresista. Si el PRD y Morena suman sus votos, rebasan 50% de la votación. Aunque aclara que los perredistas sólo obtuvieron 15%, porcentaje similar al de sus elecciones internas más recientes.
“Además –recalca– es una votación que viene de la estructura corporativa y del aparato gubernamental, por eso no tiene una votación homogénea en la Ciudad de México. Su votación se concentra en las delegaciones Gustavo A. Madero, Venustiano Carranza, Iztapalapa, Coyoacán y Álvaro Obregón.
En cambio Morena rebasa más del medio millón de votos respecto a su votación de 2015. “Su participación electoral crece; hoy tiene una distribución homogénea en toda la Ciudad de México”.
No obstante, matiza: “Creo que no pueden hacer cuentas alegres, pues no lograron el resultado que se esperaba, de dos a uno respecto al PRD”.
Según él, el PRD ya no va a tener un mayor crecimiento en la Ciudad de México; ahí se va a quedar para la próxima elección.








