Dinero pensionario sucio

De la escuela clásica de la economía liberal aprendimos como postulado central que los bienes han de ser desamortizados para activar la producción, para generar más bienes y fortalecer el circulante. Los axiomas suelen ser unilaterales. Ahora los neoliberales hacen al dinero acumulado generar también abundantes rendimientos. Con los fondos de ahorro de los trabajadores, pensados para el financiamiento de las pensiones, han convertido este guardadito, ya en sus manos, en una mina de oro.

¿Cómo que dinero amortizado? ¿Cómo que no genera dividendos? Ya demostraron que sí los genera, pero para ellos, para los que lo manipulan. Eso de que los intereses irían a incrementar el fondo para las pensiones terminó siendo un sueño guajiro. A los señores neoliberales les picó la voracidad por tan suculentas ganancias. Les pareció que eso de disponerlas al futuro era una quimera y armaron todo un tinglado para tenerlas en sus manos al presente, hoy mismo.

Los señores neoliberales son los poderes fácticos del planeta, los financieros, el uno por ciento de los grandes ricos. Los gobiernos constituidos son el poder formal, el visible. En los hechos, los gobiernos son gatos de la oligarquía mundial. Los verdaderos mandones entonces los obligaron a cambiar las leyes vigentes en materia de fondos pensionarios y los cochinitos se rompieron para que los insaciables dispusieran de inmediato de tales recursos. Es el origen de esas cajas conocidas por la población con el simple nombre de Afores.

De inmediato surgieron los quebrantos de las instituciones con cifras de este rubro como caja chica para sus urgencias. El IMSS, por ejemplo, dejó de crecer. No sólo paró su crecimiento sino que inició su proceso de raquitismo que lo lleva a un futuro nada promisorio hacia su desaparición furtiva. Es un ejemplo, nada más. Lo mismo le pasa a cualquier otra instancia a la que se le pase la lupa y se le revise este capítulo oneroso de sus finanzas internas.

En la Universidad de Guadalajara (UdeG) los señores administrativos, exigidos desde el poder, aplicaron la misma amarga medicina. Pronto vivirá los estragos que padecen o amenazan al resto. Pero como en la UdeG se cuecen las habas aparte con condimentos muy locales, la ensalada salió más picosa, más falta de nutrientes, más insalubre y más vomitable. Basta echarle un vistazo somero para captarlo. Y que conste que no estamos inventando el hilo negro.

En 2003, cuando se discutían razones y sinrazones de este embrollo, se adujo por parte de la administración central, como causa por la que había que modificar el modelo pensionario, que el pago de las pensiones amenazaba la existencia misma de la universidad. Ésta erogó a sus jubilados (en 2002) 190 millones de pesos. De acuerdo a estudios actuariales, las obligaciones adquiridas por la UdeG para sus trabajadores en activo en ese momento, lo que se llama pasivo contingente, sumaba la cantidad de 19 mil 291 millones 246 mil 990 pesos. La cifra correspondía a más de cuatro veces el presupuesto universitario, que rondaba los 4 mil 500 millones de pesos por aquellos días.

De acuerdo a tales números, era obvio que impelía buscar un remedio para evitar el quebranto. Se les ocurrió que si se abría un fideicomiso donde la institución pusiera un capital semilla de 560 millones y luego se incrementaba mensualmente con un 20% de la nómina (dividido en el 10% por la institución y el otro 10% por los trabajadores); si además el tal fondo permanecía intocado hasta del 2014, se obtendría un capital suficiente para seguir cubriendo la prestación jubilatoria sin siniestrar a la institución. Hubo resistencia, llamada Foro Universitario. Pero como era consigna venida desde el poder, se aplicó. Nada consiguieron los inconformes. Podrían relatarse más detalles, pero vamos a lo fundamental, que es el destino de tales recursos.

Del inescrupuloso manejo que se hace con los fondos de los jubilados en la delegación del sindicato, va una probadita. Se dijo, al crearse el fideicomiso, que “su patrimonio será destinado exclusivamente para cubrir las prestaciones que se establecen en el sistema de pensiones y jubilaciones. Queda prohibido que estos recursos se destinen a un fin distinto a éste”. Mal habían redactado la cláusula de marras, cuando pasaron por encima de ella, para lo que tienen callo los próceres udegeístas.

En diciembre de 2010 el Congreso del estado no tenía para pagar salarios, menos aguinaldos. El sindicato de maestros (STAUdeG) le prestó, en apoyo solidario, 70 millones de pesos de su Fideicomiso del Fondo de Retiro de sus trabajadores. Apoyo solidario ¿de qué? Quién sabe. Pero se lo prestaron. Al principio, el Congreso estuvo pagando su deuda. Pero no se han cubierto los últimos 21 millones de pesos del adeudo y tampoco se habla más del asunto.

Juan José Frangie, prestanombres de Raúl Padilla, contrató un “préstamo puente” de 120 millones de pesos con los maestros universitarios, para darle salida a los compromisos más urgentes del equipo universitario de futbol los Leones Negros cuando éstos treparon a la primera división. Como en las arcas del sindicato de los profes hay dinero, pues de ahí se tomó, se puenteó, se echó la maroma, y el equipo salió de apuros. ¿A cuál cuenta le metieron mano? A la del fideicomiso de los viejitos otra vez. Agarrados en la movida, los líderes sindicales dieron la cara y dijeron que “la asamblea había aprobado el préstamo”; que el plazo fijado para ser cubierto fue de cuatro años; que el interés pactado fue de un 4% anual, mayor al del 2.9% que gana en el fideicomiso. Menos mal que el dinero del fideicomiso de los viejitos del sindicato sólo iba a servir para el rubro de sus pensiones, exclusivamente.

No se volvió a hablar del monto que arrojaban los cálculos actuariales, a partir del capital semilla aportado por la UdeG y los fondos de los trabajadores y la institución. El cálculo manejado sacaba de apuros y cubría con creces las cifras del posible quebranto. Unos manejaron los 30 y otros hasta los 40 mil millones de pesos. Una vez abierta la cuenta del fideicomiso, para dotar de dinero a la UdeG y que ésta pueda cubrir sus obligaciones en las cuentas de retiro, la cifra no alcanzó los grandes volúmenes anunciados. Con información datada al 31 de enero del 2015, el fideicomiso 47091-4 del régimen de pensiones y jubilaciones de la UdeG, se conocen las siguientes cuentas, puestas en números redondos y ya sumados los intereses devengados. Por capital semilla: 984 millones; por aportación de trabajadores activos y UdeG: 6 mil 292 millones; por aportación federal: mil 638 millones; por jubilados y UdeG: mil 263 millones. Suma total: 10 mil 179 millones de pesos. ¿Irá a resultar suficiente?

Otro punto a revisar es la amenaza sobre tal fondo, que poco se ha debatido. Alguien anunció que el manantial “se agotaría” en 2031. Pero como estaba “tan lejos” nadie puso atención. Hoy ya no se mira tan lejos. ¿No les inmuta esto a los posibles afectables? ¿Están viendo la tempestad y no se hincan?