El juego de la Selección mexicana ha sido soso, con pocas variantes y sin creatividad. Pero ha sido muy efectivo. Y a esta carta le apuesta el técnico Juan Carlos Osorio en la Copa América Centenario, que es su primer reto de envergadura. Los números con que el equipo llega a la justa, el hecho de que ésta se realice en Estados Unidos –donde México prácticamente es local– y el terrible desempeño que tuvo en las dos ediciones anteriores obligan al combinado patrio a una actuación excepcional.
La Selección de México no se ve como un cuadro sólido ni convincente bajo la dirección técnica del colombiano Juan Carlos Osorio. Pero las estadísticas muestran al menos que atraviesa un momento de ensueño: de los siete juegos disputados hasta antes del arranque de la Copa América, salió airoso en todos. De hecho, superó la histórica marca de 722 minutos sin admitir gol, que existía desde 1971.
Más allá de los resultados y la forma de conseguirlos, la calidad de invicto resume la efectividad del representativo de Osorio, luego de su reciente triunfo de último momento sobre Chile, el miércoles 1, en el último juego de preparación rumbo a la Copa América Centenario, que comenzó el viernes 3 en Estados Unidos, donde en la práctica México juega de local.
Con el nuevo récord de 732 minutos sin aceptar gol, la Selección nacional llega además a un récord de 19 juegos sin derrota, forjada por tres técnicos distintos: Ricardo Ferreti (como entrenador interino), Miguel El Piojo Herrera –cesado por agredir al narrador deportivo Christian Martinoli, de TV Azteca– y Osorio.
Como sea, según las estadísticas, México se perfila como un aspirante a las instancias finales del certamen continental, al que llegó como invitado en el verano de 1993, en Ecuador, y fue inesperado protagonista, hasta disputar la final que perdió ante Argentina 1-2, con Miguel Mejía Barón en el banquillo.
La Selección mexicana ha tomado parte en nueve ediciones de la Copa América, en las que acumula dos subcampeonatos (1993 y 2001), tres terceros lugares, 44 juegos disputados, con un saldo de 17 triunfos, 12 empates, 15 derrotas, 60 goles a favor por 53 en contra. Sin embargo, ahora todo es nuevo en el panorama tricolor. Igual para Osorio, quien afronta su primera competencia de envergadura en su trayectoria deportiva.
México inicia su participación en la Copa América Centenario este domingo 5, en Phoenix, ante Uruguay, la selección más ganadora del certamen continental, con 15 títulos en sus vitrinas, que no podrá disponer de su goleador Luis Suárez, porque se está recuperando de una lesión.
Después, el equipo de Osorio se las verá con Jamaica, el jueves 9 en Pasadena, California, y cerrará el Grupo C contra Venezuela, el día 13, en Houston, Texas, obligado a recomponer su imagen mundial después del ridículo en las dos ediciones anteriores –Argentina 2011 y Chile 2015– cuando fue eliminado en la fase de grupos sin ganar un solo juego, en parte por el impedimento de la Concacaf para que México disputara el certamen con su plana mayor.
Página negra
Al tratarse de una ocasión especial, su centésimo aniversario, la Copa América sale por primera vez de su zona geográfica, la Confederación Sudamericana de Futbol (Conmebol). Esta vez el certamen contará con la participación de 16 selecciones (10 de aquella y seis de la Concacaf, región a la que pertenece el balompié mexicano).
La competencia se disputará del viernes 3 al domingo 26 en el país que desató una operación policiaca de calado mundial por un esquema de corrupción y sobornos en la FIFA. La mayoría de los altos directivos implicados en esa trama pertenecían a la Concacaf y a la Conmebol, organismos que ahora comparten los derechos de la Copa América Centenario.
Hace un año, en Zúrich, la sede del organismo, estalló el escándalo cuando, a petición del Departamento de Justicia de Estados Unidos, la policía suiza detuvo a siete altos directivos para ser extraditados a aquel país y enjuiciarlos por fraude, sobornos y lavado de dinero.
En esa ofensiva, que tuvo lugar el 27 de mayo de 2015, fueron detenidos Jeffrey Webb, de las Islas Caimán, vicepresidente del Comité Ejecutivo de la FIFA, y, para entonces, titular de la Concacaf; el costarricense Eduardo Li, miembro de la Concacaf, y el uruguayo Eugenio Figueredo, también vicepresidente del Comité Ejecutivo del organismo y hasta hace poco responsable de la Conmebol.
Entre los implicados también fueron arrestados otros miembros de la Conmebol: Julio Rocha, Costas Takkas, Rafael Esquivel y José María Marín, mientras que el paraguayo Nicolás Leoz –expresidente de esa agrupación– fue sometido a arresto domiciliario en su país.
Al trinitario Jack Warner, expresidente de la Concacaf y exmiembro del comité ejecutivo de la FIFA, también se le sigue un procedimiento judicial, acusado de violentar sistemáticamente el código ético.
El Departamento de Justicia estadunidense informó que los cargos contra los altos mandos de la FIFA, que le costaron la presidencia al suizo Joseph Blatter, se fincaron tras una investigación iniciada en los noventa por “la aceptación de sobornos y comisiones ilegales” por los derechos exclusivos de las transmisiones de televisión. Y confirmó además que las denuncias también son “por crimen organizado, fraude electrónico y conspiración de lavado de dinero”.
El Ministerio de Justicia y la Policía de Suiza hicieron las detenciones cuando los altos jerarcas del organismo mundial estaban alojados en el exclusivo hotel Baur au Lac de Zúrich, en víspera de la asamblea de la FIFA.
Con la Conmebol bajo sospecha, el pasado 4 de julio la selección de Chile conquistó su primera Copa América –celebrada en ese país– después de vencer a Argentina en penales. Los campeones recibieron el trofeo de manos del presidente de ese organismo, el paraguayo Juan Ángel Napout, quien no estuvo en la inauguración del torneo y tampoco ocupó su reservación de hotel durante toda la competencia.
A lo largo de la Copa América Chile 2015, Napout, uno de los principales acusados en el escándalo FIFA, evitó las presentaciones en público. Blatter tampoco asistió al certamen.
“Terminamos este torneo en el peor momento de la Conmebol. El día que hable se van a sorprender de lo cerca que estuvo la Copa América de no hacerse o finalizarse”, dijo Napout al medio argentino TyC Sports.
El 3 de diciembre de 2015 Napout y el presidente de la Concacaf, Alfredo Hawit –ambos, vicepresidentes del organismo rector del futbol–, fueron arrestados en otro operativo en Suiza, en el mismo hotel en el que fueron detenidos varios funcionarios de la FIFA en mayo anterior.
Al mismo tiempo, la justicia estadunidense anunció la aprehensión de otros 16 acusados. Esta vez, los señalamientos implicaron a expresidentes de federaciones nacionales de futbol, e incluso a exjefes de Estado, como el hondureño Rafael Callejas, acusado de actividades relacionadas con el crimen organizado, fraude electrónico y conspiración para lavar dinero.
Lo anterior deja en claro que los actos de corrupción en la cúpula de la FIFA, antes resguardados en absoluto secreto, fueron cotidianos. Ni siquiera se salva su nuevo presidente, Gianni Infantino.
El nombre del nuevo mandamás apareció vinculado a los #PanamaPapers, la mayor investigación periodística global, derivada de la filtración de millones de documentos que vinculan a líderes mundiales, empresarios, artistas y deportistas con paraísos fiscales.
Los empresarios argentinos Hugo y Mariano Jinkins, encarcelados en Estados Unidos acusados de pagar sobornos para obtener las licencias televisivas de futbol, reconocieron haber firmado un contrato con Infantino en 2006 por los derechos de exclusividad de la Liga de Campeones. La UEFA, donde laboró Infantino como director de Asuntos Legales, en la División de Licencias de Clubes y hasta de maestro de ceremonias, negó tales acusaciones.
El jueves 2, el diario alemán Die Welt adelantó que el titular de la FIFA podría ser suspendido hasta 90 días, a sólo tres meses de haber sido elegido titular del organismo. El Comité de Ética de la entidad investiga a Infantino por ordenar la destrucción de un audio que contenía la grabación de una junta del consejo del organismo, presuntamente para expulsar al exjefe del Comité de Auditoría de la FIFA, Domenico Scala.
Paralelamente, a Infantino se le señala de destituir a Scala luego de que éste reveló los sueldos del presidente y sus colaboradores. Además, usó aviones privados y recibió regalos de uno de los patrocinadores del organismo.
Urgencias del Tri
La edición especial de la Copa América puede convertirse en el trampolín de una histórica participación del equipo mexicano. Herido o superado en juego, en dinámica y en planteamiento, con futbol poco vistoso y por momentos aburrido, los discípulos de Osorio siempre sacan algún beneficio.
Aquí dos muestras: el miércoles 1, el Tri sufrió en exceso, sobre todo en el primer tiempo, ante Chile. La Selección mexicana fue ampliamente superada, pero al final se llevó mucho más de lo que merecía, gracias al gol de Javier Chicharito Hernández ya en las postrimerías del encuentro.
Antes, el 28 de mayo, México ofreció otra pobre actuación ante Paraguay, en juego amistoso en el que apenas tuvo llegadas al marco rival. Sin embargo, el tanto solitario de Andrés Guardado en el primer periodo marcó el cotejo.
En la eliminatoria rumbo al Mundial de Rusia 2018 también se han cosechado buenos números: México venció 3-0 a El Salvador, 2-0 a Honduras, en San Pedro Sula; 3-0 a Canadá, en Vancouver; y 2-0 a Canadá, en el Azteca.
En juegos amistosos, los resultados también han acompañado al técnico colombiano: triunfo sobre Senegal (2-0) en Miami, en febrero pasado; contra Paraguay por 1-0, y con idéntico marcador también se impuso a Chile, ahora dirigido por el argentino Juan Antonio Pizzi, quien renunció al equipo León para asumir el liderazgo en el citado representativo. En la era de Osorio, México registra 14 goles a favor en siete juegos.
El ranking de la FIFA, dado a conocer por la entidad el jueves 2, mantiene a México en el casillero 16. Además, de acuerdo con el sitio inglés Transfermarkt, el valor de mercado total de la Selección nacional es de 117.7 millones de euros (2 mil 470 millones de pesos). En ese rubro, el tricolor ocupa el séptimo sitio entre las selecciones participantes en el torneo continental, en el que Argentina, una de las favoritas, encabeza la lista con un total de 528.1 millones de euros.
Los argentinos son seguidos a una distancia considerable por su mayor rival, Brasil, cuya plantilla tiene un valor de mercado de 339.5 millones de euros (7 mil 167 millones de pesos), seguida por Uruguay (269.95 millones de euros), Colombia (177.5 millones de euros) y el campeón, Chile, con 175.6 millones de euros.
Por lo que respecta a los jugadores, Chicharito Hernández, del Bayer Leverkusen, es el jugador de mayor costo del elenco nacional pues, de acuerdo al referido portal, su ficha tiene un valor de 18 millones de euros, mientras que Héctor Herrera, por quien se interesa el Nápoles de Italia, vale 16 millones de euros. El astro argentino Lionel Messi es el futbolista con el costo más alto del mercado: 120 millones de euros.
Sin una oncena titular definida, Osorio sigue en busca de la fórmula que le permita a la Selección mexicana ganar la Copa América por primera vez. Pero el colombiano ha utilizado a jugadores en posiciones no habituales. El caso más reciente ocurrió con los defensas Diego Reyes (de la Real Sociedad) y Miguel Layún (del Porto FC), a quienes les encomendó tareas en la contención durante el amistoso contra los chilenos.
Sincero y frontal, a Osorio el tiempo no le apremia. Por el contrario, el 28 de mayo reconoció que sus planteamientos han sido muy arriesgados: “Hubo momentos en los que Paraguay quiso apretar muy arriba y los defensores nuestros jugaron más cerca de Guillermo (Ochoa, el portero). Es arriesgado, pero con la calidad técnica de nuestros jugadores, sumada al medio centro y los interiores, podemos mejorar y plantear partidos de esa manera”.
El miércoles 1 el entrenador anticipó que para el estreno de México en el torneo, frente a Uruguay, habrá estructuras diferentes. “Siempre analizamos al rival y buscamos las mejores posibilidades del buen rendimiento, del nivel de cada jugador y el estado de salud”.
El seleccionador afronta el mayor reto de su carrera deportiva, teñido por el reciente rechazo a la convocatoria del delantero Giovani dos Santos, como en su momento sucedió con Carlos Vela, aunado al no llamado de Alan Pulido, el delantero que, en un caso poco claro, recientemente se liberó de un secuestro en Tamaulipas.
Nacido en Santa Rosa de Cabal, Risaralda, Colombia, el 8 de junio de 1961, Osorio jugó en los equipos Deportivo Pereira (Colombia), Sport Club Internacional (Brasil), Once Caldas (Colombia) y Chicago Fire (Estados Unidos). Como entrenador, ha desfilado por Millonarios de Colombia, Chicago Fire, New York y Once Caldas. En 2012 dirigió al Puebla con un pobre balance: dos victorias, dos empates y siete derrotas –cinco de ellas, consecutivas.
Víctima de los magros resultados, Osorio renunció al equipo poblano en marzo de ese año. Tras su tropiezo, volvió a su país con Atlético Nacional, con el que cosechó sus mejores resultados: ganó seis títulos de liga y condujo al equipo a la final de la Copa Sudamericana en 2014. Al año siguiente se marchó a Brasil para dirigir al Sao Paulo, del que dimitió para aceptar la oferta de la Federación Mexicana de Futbol.
En la Copa América Centenario y la Eurocopa se aplicarán las modificaciones a 12 reglas de juego de la International Board, en vigor desde el miércoles, y estarán a prueba durante un año para determinar su eficacia. Entre ellas destaca el uso de la tecnología con la incorporación de Árbitros Asistentes de Video, que analizarán acciones de gol, tarjetas rojas, penales y errores de identificación de jugadores que comentan infracciones. No se usa para el fuera de lugar.
La regla 12 autoriza la opción de un cuarto cambio de jugador en caso de tiempos extra. Entre otras modificaciones significativas, el cuarto árbitro podrá permitir el reingreso a la cancha de un futbolista que haya recibido asistencia médica sin necesidad de que se detenga el juego. l








