Morelos huele a pacto de impunidad

Las fosas clandestinas de la fiscalía morelense en Tetelcingo son el macabro trasfondo de la campaña del gobernador Graco Ramírez para reposicionarse políticamente. El jueves 2, por ejemplo, festejó con música y bailes tradicionales el arranque de la ampliación de una carretera a menos de 14 kilómetros del “tiradero de cadáveres”. El mandatario perredista no quiere hablar del asunto, pero sigue alardeando de buenos resultados en seguridad pública, con el respaldo del PRD y del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.

TETELCINGO, Mor.- El jueves 2 a las 11 de la mañana, mientras en las fosas clandestinas en la comunidad de Tetelcingo, Cuautla, se exhumaba el cuerpo número 100, a 13.9 kilómetros de ahí el gobernador Graco Ramírez encabezaba el inicio de la ampliación de una calle en la comunidad de Oacalco, en Yautepec.

El dolor de las familias que continúan llegando a Tetelcingo con la foto de sus familiares desaparecidos y la esperanza en la mirada (“a ver si aparece”) contrasta con el jolgorio y los gritos de las familias y estudiantes “invitados” a la obra de la calle Juan Novoa, en Oacalco. Una banda de vientos y danzas de chinelos enmarcan el discurso festivo del tabasqueño Ramírez, que sin rubor declara que Morelos es “el estado más seguro del país”.

El gobernador no ha dicho nada sobre las fosas clandestinas en las que la Fiscalía General del Estado (FGE, antes Procuraduría General de Justicia) inhumó clandestinamente 150 cuerpos, según las familias de víctimas, o 116, según las autoridades.

A 12 días de que comenzara la exhumación de los cuerpos, el gobernador de Morelos sólo hizo una referencia forzada al asunto, aunque tuvo al menos dos actos públicos en las cercanías de Tetelcingo. El miércoles 25, dos días después de la reapertura de las fosas, encabezó la entrega de apoyos a algunas familias en el balneario El Almeal, en Cuautla. “Es una diligencia judicial, pregúntale al fiscal”, respondió al reportero que le preguntó al respecto.

Y el jueves 2 fue a Oacalco, donde habló de las bondades de su gobierno: el turismo “se incrementará con la llegada de las nuevas inversiones”, como la del “nuevo parque Six Flags, que ya se construye en el Parque Acuático Oaxtepec, abandonado por años”.

Esos y los demás días el gobernador ha estado en campaña; incluso ameritó una reprimenda del Instituto Nacional Electoral “por hacer proselitismo en días hábiles”.

Los fines de semana ha salido del estado, lo mismo a Tlaxcala que a Quintana Roo, para apoyar a los candidatos del PRD y a los de las alianzas con el PAN. En las redes sociales se multiplican los videos donde aparece Ramírez hablando de los programas insignia de su gobierno: la beca salario a los estudiantes de tercero de secundaria en adelante y el Mando Único policial como panacea de la seguridad.

Pero según cifras del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en Morelos, el “estado más seguro del país”, los homicidios se multiplican, los cárteles establecen corredores de la muerte, los secuestros se disparan y es la única entidad del país en la que hasta ahora se ha comprobado que el gobierno tiene sus fosas clandestinas, tiraderos donde amontona cadáveres como basura, sin la carpeta de investigación correspondiente ni practicarles la necropsia, con lo que viola las normas nacionales básicas y los protocolos internacionales.

El “#Goberpanteonero”, como llama el padre Alejandro Solalinde a Ramírez en Twitter, sonríe, saluda, camina entre la gente “invitada” en un escenario controlado por su numeroso equipo de seguridad. En tanto, los efectivos del Mando Único que resguardan el perímetro de seguridad de las fosas clandestinas de Tetelcingo no llevan cubrebocas; durante varios días las madres de las víctimas les han conseguido algunos.

“Negligencia o complicidad”

Los cuerpos se exhumaron uno a uno y el horror “es más grande de lo que pudimos haber esperado”, dice apesadumbrado el poeta Javier Sicilia, fundador del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad. No sólo se encontraron unos 40 cuerpos sin carpeta de investigación; a cerca de una decena tampoco les realizaron la necropsia de ley.

También se extrajeron unas 15 bolsas con partes humanas: piernas, pies, manos, huesos, dedos. Pero el horror llega a su punto máximo cuando se encuentran los cuerpos de algunos menores: “¿Quién coloca en una fosa clandestina cuerpos de niños? ¿Qué, nadie los buscó?”, cuestiona indignado un integrante de los equipos periciales.

Sicilia advierte que estos hallazgos son evidencia de prácticas ilegales e inmorales: “Hay delitos de lesa humanidad, hay elementos de gravedad como los cuerpos sin necropsia, cuerpos golpeados… Hay cuerpos que pueden tipificar el delito de desaparición forzada, porque es gente a la que están buscando sus familias. Hay negligencia o complicidad criminal. Ya el hecho de tirar como basura a la gente en un país donde hay más de 30 mil desaparecidos es un acto de delincuentes. Parecen los sepultureros de la delincuencia organizada.

“Cuando uno ve estas fosas y piensa que es una práctica de todas las fiscalías (del país), empieza a entender de dónde aprendieron los criminales. Fueron las fiscalías, las autoridades, las que enseñaron al crimen organizado a basurizar los cuerpos, a tratarlos como basura en fosas clandestinas.”

Añade que es necesario juzgar a los culpables, y “si no nos bastamos como federación, tendremos que acudir a los organismos internacionales”. Por lo pronto, las familias de las víctimas ya elaboraron una denuncia y la tienen lista para presentarla ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos cuando tengan el informe completo de las exhumaciones.

“Yo le hago una pregunta a (Agustín) Basave (líder nacional del PRD): ¿van a tolerar a otro criminal en el poder? (se refiere a Ángel Aguirre Rivero y su papel en el caso Ayotzinapa). Porque (Graco Ramírez) es de su partido y estamos evidenciando los crímenes de un gobernador de su partido.

“Tienen que empezar a poner orden si quieren volver a tener cierta credibilidad. Se lo pido a Basave, que creo que hasta hace poco era una gente decente. Lo conozco bien, creo que es un hombre de principios. Aquí tiene cómo demostrar los principios y rescatar lo poco de dignidad que le queda a ese partido.”

A su vez, el rector de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), Jesús Alejandro Vera Jiménez, señala directamente al gobernador como responsable principal de los crímenes que se “comprueban con las fosas clandestinas de la fiscalía”.

“Desafortunadamente –continúa–, las partidocracias tienen secuestrada a la democracia. Pero en Morelos las cosas son más graves, porque el partido político en el poder (PRD) está secuestrado por una familia”, dice en alusión a Graco Ramírez, su esposa Elena Cepeda y el hijo de ésta, Rodrigo Gayosso, dirigente perredista en la entidad.

“Esto ha ocasionado que no sólo el aparato gubernamental, la fiscalía incluida, estén operando al servicio de esta familia, particularmente del gobernador, sino que tengamos un Congreso ovino que está controlado por el PRD y sus aliados, que tienen sometidos a los demás partidos y éstos se entregaron por migajas. De ahí que en lugar de reaccionar a tiempo por las fosas clandestinas, unos días antes de comenzar la exhumación (el gobierno) haya amenazado con una auditoría a las finanzas de la UAEM”, señala en entrevista Vera Jiménez.

El 24 de mayo, un día después de que empezara la exhumación de los cuerpos, el Congreso local aprobó una revisión de las finanzas universitarias.

“No tememos a las auditorías. Somos el ente con más revisiones a sus finanzas en el estado. En todas hemos salido bien y no tenemos nada qué esconder. Pero el Congreso debería estar llamando a cuentas a los responsables de estos delitos de lesa humanidad. Formaron una comisión especial una semana después de que inició la exhumación, cuando el problema se conoce desde hace más de seis meses. Luego, (los diputados de esa comisión) hicieron una visita de 30 minutos (al lugar donde están las fosas) y con eso ya quieren deslindar de responsabilidades a Graco”, sostiene.

“Aquí los responsables tienen nombre y apellido. El anterior fiscal, (Rodrigo) Dorantes Salgado, hoy premiado como delegado de la PGR en Durango, es responsable pero no se mandaba solo. Detrás de él estaba el gobernador Graco Ramírez, que sabía desde hace mucho del asunto. Se lo hicieron saber los familiares de las víctimas y yo se lo dije personalmente. Pero ha demostrado que es indolente y ha sido negligente o incluso cómplice de los crímenes que aquí se comprueban”, denuncia.

El pasado 20 de noviembre Sicilia y el rector, acompañados de los colectivos que hicieron suya la lucha por abrir las fosas en Tetelcingo, se reunieron en el Palacio de Gobierno con el secretario de Gobierno, Matías Quiroz Medina, y con el entonces recién designado fiscal Javier Pérez Durón. La agencia Apro informó que el encuentro duró una hora pero, al momento de firmar acuerdos, los funcionarios se escabulleron y dejaron a las víctimas esperando hasta la madrugada del sábado 21.

Oliver Wenceslao era un comerciante de Cuautla. Fue desaparecido, asesinado y luego arrojado a las fosas de Tetelcingo en 2014. Su familia hizo todo lo posible para recuperar el cuerpo y luego luchó por la identificación de los cuerpos que fueron inhumados clandestinamente. Amalia Hernández, tía de Oliver Wenceslao, contó a Apro cómo se le informó a Graco Ramírez lo que ocurría:

“En alguna ocasión, durante 2015, estuve en un evento con el gobernador. Al terminar, me acerqué y le conté en resumen lo que había ocurrido con mi sobrino y con los otros cuerpos enterrados en las fosas. Rápidamente cortó la conversación y me dijo que eso estaba arreglado, se dio la vuelta y se fue.”

Ante las numerosas protestas por las omisiones y los delitos presuntamente cometidos por servidores públicos, Sicilia señala: “Todo parece indicar que existe un pacto de impunidad de Graco Ramírez con el gobierno federal”.

El 30 de mayo el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, visitó Morelos para inaugurar un parque lineal que ya había sido inaugurado en el trienio anterior. El funcionario federal intentó lavarle la cara al gobernador al afirmar que la inseguridad en Morelos ha descendido. Pese a que se trataba de un escenario controlado, es decir que las familias de Cuernavaca y Jiutepec fueron “invitadas” expresamente al acto oficial, algunos de los presentes desmintieron la danza de las cifras alegres.

Las muestras de inconformidad subieron de tono. Comenzaron con tímidos “no es cierto” y “las cosas siguen igual”, pero terminaron en abiertos gritos: “¡Fuera Graco, fuera Graco!”. Osorio Chong dijo que la confrontación no es la salida a los problemas, mientras el gobernador de Morelos escondía la cabeza entre los hombros y clavaba la mirada en el suelo. Tras él, Cuauhtémoc Blanco, alcalde de Cuernavaca, mantenía la expresión ausente que lo caracteriza en los actos públicos, incluso los suyos.

Para Sicilia, esto deja “claro que Osorio Chong busca la Presidencia de la República, quiere ser el candidato. El pacto de impunidad con Graco, que es el tonto útil de Peña Nieto, le puede costar muchísimo a Osorio Chong. Cada día que pasa comprobamos más las atrocidades de las que ha sido capaz. Cada cuerpo que es exhumado de las fosas clandestinas de Tetelcingo no sólo le cuesta más a Graco; le cuesta también a Osorio Chong, que vino a respaldarlo. Ese espaldarazo le va a costar, porque no se ha dado cuenta de que vino a respaldar a un criminal”.

“Adiós, gobernador”

La localización de las fosas y los cuerpos ya provoca reacciones. Cuauhtémoc Cárdenas, Juan Villoro, Alejandro Solalinde, Carmen Aristegui y los padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa acudieron a solidarizarse con las víctimas y condenaron la actitud del gobernador de Morelos.

El 30 de mayo la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos envió a cuatro observadores a reunirse con las víctimas, además de Sicilia y Vera, el fiscal Pérez Durón y el secretario de Gobierno, Quiroz Medina, quien primero negó que hubiera representantes de la ONU y luego argumentó que el gobierno estatal mismo había pedido su presencia.

Hace 20 años Graco Ramírez se convirtió en la cabeza más visible del movimiento que impulsó la caída del gobernador priista Jorge Carrillo Olea. Encabezaba marchas y promovía consultas populares contra el gobierno del general.

Pero ahora el estado aparece año con año entre los que más incrementan su deuda. Y al comparar los registros del Sistema Nacional de Seguridad Pública sobre los secuestros, se encuentra que este delito aumentó en más de 300% en relación con la gestión del panista Marco Adame Castillo.

Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), en los tres primeros años de la gestión de Graco Ramírez Morelos fue la entidad donde más se extendió la pobreza.

“Corrupción, violencia, represión y pobreza son los signos principales de este gobierno”, dice un líder empresarial, quien pide el anonimato “porque este cabrón es peligroso y muy rencoroso”.

El jueves 2, en Oacalco, toca la banda de vientos mientras los tradicionales chinelos danzan en medio de la gente. Graco sonríe, saluda. Parece que ya olvidó las fosas y los gritos del lunes anterior en Jiutepec. En el arranque oficial de la obra carretera se vio igual que en el spot electoral que grabó para apoyar a su candidato en Quintana Roo.

Cuando se acerca a su camioneta blanca, blindada, un reportero gráfico le dice “adiós, gobernador”. Graco Ramírez abre la portezuela, sube al estribo y, como reina en carnaval, levanta la mano, sonríe y agita la mano para despedirse. A menos de 14 kilómetros, en Tetelcingo, sólo se escucha la retroexcavadora que exhuma cuerpos. Ese día, entre otros, sacó los de tres niños.

“Por menos que esto se fue Carrillo Olea. ¿Hasta cuándo vamos a aguantar a este cabrón?”, dice Ernesto Hernández, tío de Oliver Wenceslao. El señor Hernández, igual que sus hermanas María Concepción y Amalia, ha permanecido en Tetelcingo desde el 23 de mayo. Ellas en la zona crítica, observando todos los movimientos de los peritos de la FGE; él, afuera, va por agua y comida, toma fotografías, cuestiona a los funcionarios que ofrecen conferencias de prensa en el lugar.

Con los ojos enrojecidos, dice al reportero: “No podemos aguantar esto, la gente tiene que organizarse. Ya demostramos que se puede obligar al gobierno a abrir las fosas”. La voz se le quiebra y señala a las fosas mientras se dirige al resto de los presentes: “¡Carajo, hagan algo! ¡Esos de ahí son sus hijos!”