TAXCO, Gro.- Por invitación de la Dirección de Promoción Cultural y Difusión, más no de la dirección, departamento o lo que sea de Prensa, si es que existe, Proceso estuvo de nueva cuenta en las XXIX Jornadas Alarconianas de esta ciudad, y de nueva cuenta tuvimos la oportunidad de disfrutar una experiencia musical diferente y que, por su entorno, es verdaderamente extraordinaria:
La escucha de un concierto sinfónico, en este caso combinado con un pequeño conjunto que normalmente toca solo, el quinteto Britania, para hacer un programa experimento de esos de locura y que, naturalmente, disfrutamos.
Se trata de la Orquesta Filarmónica de Acapulco que, bajo la dirección de su titular, Eduardo Álvarez, presentó también al Coro de la Universidad Autónoma de Guerrero y, con el quinteto ya mencionado, se lanzaron a ofrecer no un concierto regular sino uno disparado de los cánones, con composiciones de dos de los grupos más representativos de la música popular anglo –que invadió al mundo la segunda mitad del siglo pasado: los legendarios Beatles y The Queen encabezado por ese icono que fue y de alguna manera sigue siendo Freddie Mercury.
Con tal dotación se deducirá fácil que aquello fue una velada de locura (sábado en la noche lluviosa de Taxco y matiné en las Grutas de Cacahuamilpa, domingo al medio día en lo profundo de sus húmedas cavernas).
Inició la orquesta sola, luego se unió el coro y luego el quinteto y, alternándose en determinados momentos y combinándose en otros, la magia de Lennon, MaCartney y los otros escarabajos literalmente envolvió a las audiencias y creó una atmósfera especial, esa que sólo se logra en un concierto masivo de rock en la que las mentalidades individuales se disuelven y nace un ente psicológico colectivo y rockero, aunque esto parezca una verdad de Perogrullo.
Vestidos con réplicas de los trajes que los Beatles utilizaron e hicieron famosos con su Sargento Pimienta, los Britania de entrada situaron la época, y así empezó el inolvidable desfile de las inolvidables creaciones que, hoy, hacen permanente y absolutamente actual la beatlemanía. ¿Cómo olvidar y decir que no tienen plena actualidad “Let it be” o “All you need is love”? ¿O es que acaso ya no “imaginamos”? Pues “Imagina” sirvió para finalizar ese promenade e iniciar el recorrido de su majestad The Queen.
La rapsodia bohemia (“Bohemian Rhapsody”) por supuesto, pero también la imprescindible “Some body to love”, y aquí ya no con los trajes citados sino simplemente con jeans y playeras, y la orquesta en mangas de camisa y vestidos diarios el coro, y la energía y la música, porque vale recordar –a los puristas sobre todo– que estos grupos, Beatles y Queen, hicieron música de veras, música de primer nivel, y eso, música vital y diferente fue lo que tuvimos enmarcados por las grutas milenarias que producen un todo especial, la acústica entre ello y, naturalmente, una sensación única.
Afortunadamente el concierto volverá a repetirse el año venidero.








