Aclaraciones al artículo “Lavado de títulos” en la UdeG

Señor director:

Respecto al artículo “Lavado de títulos” en la UdeG, escrito por su colaborador Juan M. Negrete, publicado en la edición 601 de Proceso Jalisco, nos permitimos hacer las siguientes precisiones y aclaraciones:

1. La tesis para la obtención del título de licenciado en Filosofía presentada por Simplicio González Vega fue evaluada y aprobada por una institución ajena a la Universidad de Guadalajara, corresponde a la Universidad Nacional Autónoma de México evaluar los señalamientos de presunto plagio y en caso de que se comprueben determinar las sanciones al académico;

2. Cabe destacar que González Vega concluyó su relación laboral con esta casa de estudio en 2005; por lo tanto, este asunto está fuera de nuestra jurisdicción;

3. En el caso de Mario Alberto Orozco Abundis, la responsabilidad y las aclaraciones pertinentes sobre su tesis corresponden al académico y a la institución donde fue presentada;

4. Tanto para los señalamientos que refieren que Simplicio González Vega y Mario Alberto Orozco Abundis habrían incurrido en plagio, consideramos que la denuncia debe presentarse ante las instancias correspondientes;

5. La Universidad de Guadalajara es una institución comprometida con el quehacer académico, por lo que lamenta las acusaciones de plagio presuntamente cometidas por los académicos, y

6. De desprenderse resoluciones que impliquen responsabilidades, esta Casa de Estudio actuará en el marco de su normatividad.

Atentamente

“Piensa y Trabaja”

Guadalajara, Jalisco,
18 de mayo de 2016

Coordinación General de Comunicación Social

Respuesta de J. M. Negrete

Señor director:

Los colegas administrativos de la UdeG buscan lavarse las manos ante el problema aquí señalado. Ni Simplicio ni Orozco Abundis se graduaron en ella con trabajos producto del plagio. Pero no puede negar que mantienen o mantuvieron una relación simbiótica con ella.

Simplicio fue maestro del Departamento de Filosofía. Siéndolo, le plagió la tesis a su colega Mario Lozano. Con ella bajo el brazo pasó a titularse a la UNAM. El nexo de Orozco Abundis es más estrecho. Pertenece a la élite dorada del funcionariato padillesco que padece la institución. Ahora le descubren sus malos modos. ¿Será el único?

El aval de la UdeG sufre detrimento, pues los dos docentes señalados abrevaron de su seno. No se habla de más casos. La sola presunción de que existan otros, muchos o pocos, atiza la sospecha de la incuria udegeísta en este terreno. La UdeG ha de seguir avalando a sus docentes en la tarea de su superación. Pero haría bien en fijarse, para otra vez, en la seriedad de los intelectuales que promueve.

También es cierto que toca a los afectados por los plagios llevar a los infractores a los tribunales correspondientes. Pero, ¿estarían cómodos en los escondites udegeístas los hampones académicos si notaran que no hay intra muros amparo para la impunidad en estas transgresiones? Tal vez quienes quisieran saltar con la alegre cuerda de la impunidad se la pensarían dos veces, lo que ya resultaría un avance.

Atentamente

Juan M. Negrete.