Señor director:
La nota publicada en la edición 2062 de la revista Proceso, que salió a la venta el domingo 8 de mayo del año en curso, contiene varios errores, imprecisiones, inexactitudes pero sobre todo basa su “reportaje” en información falsa, por lo siguiente:
1.- Proceso y Jenaro Villamil emiten información falsa al señalar en el título de la revista que está “Televisa bajo la lupa de EU” y en el texto de su nota “EU: Investiga las cuentas oscuras del consorcio”. No hay ninguna fuente oficial que haya señalado una investigación en los Estados Unidos. Incluso, una nota del diario The Wall Street Journal (WSJ) publicada en pasado 5 de mayo y que titula “Grupo Televisa ordena una investigación derivada de dichos en carta anónima”, en ningún momento señala que exista una investigación de autoridades norteamericanas hacia la empresa. Por el contrario, el WSJ señala que fueron los abogados de Televisa quienes buscaron al Departamento de Justicia de los Estados Unidos para informarles que les había llegado una carta anónima con información falsa, que aun y cuando carecía de elementos verídicos, se emprenderían investigaciones por un despacho independiente con el fin de soportar que los hechos no tienen sustento.
2.- La revista y el señor Villamil erran al señalar que el WSJ soltó una “bomba informativa” sobre Televisa. Fueron los directivos del Grupo quienes compartieron la carta anónima con el WSJ. Este diario señala que la carta anónima tiene varios errores y que el correo electrónico desde el cual se envió nunca respondió a las consultas de sus periodistas. Pero la revista y el señor Villamil decidieron no consultar a ninguna de las personas físicas y morales que aluden en su nota, centralmente ni a Televisa ni al WSJ.
3.- El semanario Proceso miente al señalar que Televisa ha hecho “escamoteos financieros”. Esto también es falso y es una información sin sustento alguno. Todo lo contrario, Televisa es una empresa pública que cotiza en los mercados de valores y cuyos estados financieros e informes son publicados trimestralmente. En este sentido la nota del WSJ señala, luego de consultar a los auditores independientes que están revisando el contenido de la carta anónima –la prestigiada firma de abogados norteamericana Wachtell, Lipton, Rosen & Katz–, que “hasta el momento las acusaciones han resultado ficticias e infundadas”. Algo que Proceso omite en su nota.
4.- Para echar mano de más falsedades en el reportaje, Proceso y Jenaro Villamil retoman una vieja e infundada historia respecto a la “venta y promoción de espacios informativos (por Televisa) al entonces gobernador del Estado de México…” Dicen, este plan “era para publicitar a Peña Nieto en las pantallas del consorcio (Televisa) y convertirlo en el candidato priista a la Presidencia de la República”. Esta información es sencillamente falsa y fue investigada por el Consejo General del Instituto Federal Electoral, mediante el número de resolución CG573/2012, luego de que el PRD presentara los argumentos de Jenaro Villamil del semanario Proceso 1512 como parte de una queja en materia electoral. En este expediente la autoridad electoral resolvió que: “Por lo que hace al Proceso Electoral Federal en curso, queda acreditado que la cobertura otorgada por dichas empresas al C. Enrique Peña Nieto atendió a fines periodísticos, además de que fue equitativo y proporcional respecto a la cobertura que se dio a otros actores políticos, lo cual se desprende fehacientemente del monitoreo ordenado por esta autoridad, por lo cual, como ya se dijo, el presente procedimiento sancionador deberá declararse infundado por lo que hace a dichas personas jurídicas”.
5.- Por si lo anterior no fuese suficiente, el mismo expediente causó estado ante el Poder Judicial Federal, en donde por unanimidad el Pleno del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, al emitir la sentencia SUP-RAP-427/2012, ratificó la decisión del IFE de desechar la queja del PRD y, con ello desestimó los argumentos que dio Villamil en 2005. Argumentos falaces que ahora vuelve a exponer en su artículo, pero no señala que estos ya fueron analizados y desechados al no tener fundamento alguno más que su imaginario.
6.- Ahora Proceso y Villamil, además de retomar falacias del 2005, se aventuran a señalar, sin confirmación alguna, que los montos de efectivo mencionados en la carta anónima –sin firmas ni membretes– fueron entregados a Televisa. Esta información de pagos de cientos de millones de pesos es absurda. No se nos consultó al respecto, pero tampoco se hizo lo propio con las entidades o partidos señalados en la nota de la revista. Televisa ya había señalado al WSJ que esta información era falsa y, posteriormente, lo hicieron varios de los aludidos (gobiernos de Estado de México, Puebla y el PAN).
7.- Pero Proceso y el señor Villamil además de no consultar a los aludidos, no revisaron los registros públicos respectivos. Tampoco corroboró que los monitoreos permanentes del INE, en materia de radio y TV, arrogasen algún tipo de cobertura indebida. Sencillamente no corroboraron información alguna y nos atacan con un libelo anónimo que ellos pudieron haber escrito. Dieron por bueno un anónimo, lleno de falsedades, pues decidieron dañar la imagen de Televisa, sus inversionistas, directivos y empleados.
8.-Tambien, la revista y Villamil narran con gran inexactitud lo acontecido entre Televisa y The Guardian en el 2012. Hablan de “acciones legales”, pero no señalan que The Guardian aceptó firmar un comunicado conjunto el que se aclara: i) que no hay base para acusar a Televisa de haber realizado coberturas televisivas irregulares en materia política-electoral, del 2005 al 2012; ii) que Televisa y sus periodistas buscan mantener los más altos estándares editoriales ; y, iii) que las autoridades electorales mexicanas resolvieron que la cobertura de Televisa cumplió con las estrictas normas electorales mexicanas y de neutralidad política.
9.- Pero las inexactitudes no paran ahí, la revista erróneamente hace referencia a supuestas investigaciones del “Departamento de Estado” lo cual no ha sido mencionado por nadie: ni por la nota de WSJ y ni siquiera por el anónimo. Sencillamente esto es otro invento.
Por todo lo anterior resultan en extremo gravosas las falsas e inexactas imputaciones que la revista hace sobre Televisa. Todas ellas sin fundamento alguno. Además resulta delicado que en ningún momento se consultó a Televisa a pesar de que escribió un reportaje de cuatro cuartillas sobre ella y sus directivos. Sencillamente Proceso y el señor Villamil inventaron una nota y lo que escribieron no tienen sustento alguno.
Atentamente,
Jorge Rubén Vilchis Hernández, representante legal de Televisa, y
Alejandro Olmos, director de Información de Televisa








