Respuesta de Álvaro Delgado

Señor director:

Procedo a dar respuesta a las “precisiones” que hace la señora Izamal Brena Robles, de la “Oficina del expresidente de México, Felipe Calderón”, no sin antes informar que a ella le solicité, el 9 de febrero, una entrevista con su jefe, precisamente para cotejar información, y jamás recibí respuesta.

La reunión de 2006 entre el candidato Felipe Calderón y el gobernador Enrique Peña Nieto, descrita en mi libro El amasiato. El pacto secreto Peña-Calderón y otras traiciones panistas, que como adelanto se publicó en Proceso, está plenamente sustentada en tres fuentes distintas, una de ellas identificada como participante en la misma, Ulises Ramírez Núñez, actual diputado federal del PAN.

La señora Brena Robles niega que Calderón se haya hecho acompañar en reuniones políticas de alto nivel, como la descrita, por Ramírez Núñez y que siempre “en ocasiones relevantes se hacía acompañar de personas con las cuales existía cercanía y confianza plena, lo cual no era el caso”. Pero en la campaña federal de 2006 Ramírez Núñez no sólo era alcalde con licencia de Tlalnepantla, Estado de México, y candidato a senador del PAN, sino el coordinador estatal de la campaña presidencial de Calderón, quien le otorgó el mismo cargo en la interna de ese partido, en 2005.

El pacto que hizo Calderón con Peña en esa reunión de 2006, para que éste le transfiriera 200 mil votos en la elección presidencial, lo detalla el propio Ramírez Núñez, quien en el sexenio del primero tuvo un cargo prominente: coordinador de asesores del secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, hasta el fallecimiento de éste, en octubre de 2008, un puesto que no pudo ostentar sin el aval de Calderón.

La señora Brena Robles no leyó bien: en ninguna parte del adelanto de mi libro publicado en Proceso digo que Calderón “haya negociado dicho apoyo (los 200 mil votos de Peña a Calderón en 2006) a cambio de favorecer al candidato del PRI en las elecciones a gobernador del Estado de México” de 2005, así que toda su justificación no viene al caso.

Sobre la orden que dio Calderón de suspender la campaña propagandística “Peña no cumple”, en radio y televisión, de la candidata presidencial de Josefina Vázquez Mota, en 2012, la fuente está plenamente identificada: es Rafael Giménez-Valdés, coordinador general adjunto de Estrategia de la candidata presidencial y, durante casi todo el sexenio de Calderón, coordinador de Opinión Pública de la Presidencia de la República.

En la carta la señora Brena Robles niega que “en la reunión” del 21 de noviembre de 2015, que en realidad fue la Asamblea Nacional del PAN, Calderón haya estado custodiado por 20 elementos del Estado Mayor Presidencial. Los conté uno a uno cuando, en efecto, Margarita Zavala y él se tomaron fotografías con los militantes. Así quedó consignado en la nota que publiqué, ese día, en el portal de Proceso, que no recibió, hasta ahora, aclaración.

No hago en mi libro afirmaciones “maliciosas y francamente grotescas” sobre el número de elementos del EMP para Calderón y su familia, como dice la señora Brena Robles. Sólo consigno lo que es una verdad: el último día de su gobierno Calderón modificó el reglamento de ese cuerpo militar para disponer, de por vida, del mismo número de elementos que tuvo en el gobierno y más militares aún.

La señora Brena Robles me atribuye falsamente referencias “despectivas y en algunos casos francamente misóginas” a la señora Margarita Zavala, pero siempre he tenido con ella una relación de respeto. Es falso también que yo, “respondiendo a intereses políticos específicos” (que no identifica, porque no existen) quiera descalificarla. La señora Zavala Gómez del Campo es política y quiere ser presidenta de México, y por tanto está sujeta al escrutinio. En la descripción de su trayectoria hay sólo datos verificados.

Brena Robles asegura que la “auditoría de imagen pública” que hizo De la Riva Información Estratégica, a un costo de 848 mil 994 pesos, “fue sufragada totalmente por ella misma”, pero consta que el contrato 017/2006 fue pagado con recursos del Fondo de Transición, contrato que por cierto fue declarado ilegal por la Auditoría Superior de la Federación.

Igual que a Felipe Calderón, a la aspirante presidencial Margarita Zavala le he solicitado hasta en seis ocasiones, dos de ellas de manera personal, una entrevista periodística para el semanario Proceso. Igual que su marido, ella se ha negado.

La descalificación de la señora Brena Robles a Proceso cae por su propio peso.

Atentamente,

Álvaro Delgado