Pese a la crisis económica que atraviesa México, la Femexfut pretende el Mundial de 2026. Sólo hay un problema: la sistemática violación a los derechos humanos por parte de gobiernos de los tres niveles. La FIFA acaba de incluir el respeto a las garantías individuales como uno de los requisitos para determinar las sedes de las copas mundiales, y México es un ejemplo de las peores prácticas al respecto.
El anhelo de la Federación Mexicana de Futbol (Femexfut) de que México obtenga la sede del Mundial 2026 está amenazado por los reclamos internacionales sobre la violación de los derechos humanos en el país, condición que será tomada en cuenta por la FIFA para definir al anfitrión.
Casos como los de los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos, las ejecuciones extrajudiciales de Tlatlaya, la tortura perpetrada por cuerpos policiacos y militares, las desapariciones forzadas, la condición de los migrantes y del sistema penitenciario mexicano y los asesinatos de periodistas, entre muchos otros delitos que han sido señalados en informes de organismos internacionales, dan cuenta de que México es un país donde se violan sistemáticamente los derechos humanos y es la nación más denunciada ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Durante su reciente visita a México, con motivo del 66 Congreso de la FIFA, el presidente de este organismo, Gianni Infantino, anunció que para la próxima asignación de la sede tendrán en cuenta dos requisitos que antes no eran considerados: el respeto a los derechos humanos y al medio ambiente.
Desde hace poco más de un mes, el presidente honorario de la Femexfut, Justino Compeán, reveló la intención de realizar un mundial por tercera vez “para mostrar otra cara de México, no sólo la de la violencia”.
El anuncio de la FIFA sobre los derechos humanos y protección al ambiente se hizo el martes 10, dos días antes de que comenzara el Congreso. Infantino y otros integrantes del Consejo (antes Comité Ejecutivo, el máximo órgano) ya se encontraban en la Ciudad de México.
El tema de los derechos humanos ha cobrado enorme relevancia en la FIFA, justamente después del escándalo de corrupción de varios de sus altos mandos, involucrados en sobornos y presunto lavado de dinero.
Antes de que fuera destituido, Joseph Blatter tomó una decisión sobre derechos humanos que impactará, al menos, en la elección del país que será sede del Mundial 2026, cuya elección originalmente estaba prevista para 2017 (en el Congreso de Kuala Lumpur), pero fue pospuesta cuando estalló el escándalo al cual se sumaron los cuestionamientos a la votación simultánea que se realizó en 2010 para definir las sedes de Rusia 2018 y Qatar 2022.
En diciembre de 2015, John Ruggie, catedrático de la Universidad de Harvard que asesora a la ONU en temas de derechos humanos, fue requerido por Joseph Blatter. El entonces presidente le pidió ayuda para mejorar su trabajo en materia de derechos humanos.
El informe independiente de Ruggie, For the game. For the world: FIFA and Human Rights, contiene 25 recomendaciones en 42 páginas, en las que aconseja poner especial atención a una serie de medidas, entre ellas “adoptar una política de derechos humanos clara y contundente”.
El asesor sugirió a Blatter retirar la sede mundialista a los países que desatiendan las garantías individuales.
La sugerencia de Ruggie está en sintonía con la alarma que encendió Amnistía Internacional (AI) en marzo. El organismo denunció abusos contra decenas de trabajadores temporales –en su mayoría migrantes– que han fallecido en las obras de construcción de los estadios de Qatar.
AI divulgó un informe de un estadio mundialista de Qatar en el que obreros migrantes enfrentan abusos que pueden ser catalogados como trabajos forzados.
Ruggie también propuso que como parte del proceso de las candidaturas de los mundiales y a partir de la edición 2026 –a la que hasta ahora aspiran México y Estados Unidos– se realice un análisis de los riesgos en materia de derechos humanos de cada país aspirante.
Las asesorías de Ruggie modificaron profundamente el Estatuto de la FIFA, cuyo borrador fue autorizado el 26 de febrero en Zúrich, Suiza, durante el Congreso Extraordinario de la FIFA en el que también fue electo Gianni Infantino. Por tratarse de una medida heredada de Blatter, Infantino tuvo la opción de ignorarla, pero no lo hizo. Fue más allá.
En los Estatutos, que entraron en vigor el pasado 26 de abril, fue incluido el artículo 3: “La FIFA tiene el firme compromiso de respetar los derechos humanos reconocidos por la comunidad internacional y se esforzará por garantizar el respeto de estos derechos”.
Entrevistado durante el Congreso, el secretario general de la Femexfut, Guillermo Cantú, dijo que este asunto no es algo que preocupe a la Federación. “De hecho me parece muy bien (que sea una condición para que un país sea sede), inclusive va en el mismo camino de lo que lanzamos hace algunas semanas, la campaña ‘Abrazados por el futbol’, que tiene mucho que ver con la dignidad de la persona”.
Pero la campaña es una medida exprofeso que la Federación tomó en respuesta a la petición de la FIFA de erradicar el grito en los estadios de futbol cuando despejan los porteros rivales (“¡Eeeeh, puto!”). La Femexfut fue multada el año pasado con 12 mil francos suizos por la conducta de los aficionados cuando México jugó contra El Salvador.
En la campaña, jugadores como Javier Chicharito Hernández, Héctor Herrera, Jesús Corona y Rafael Márquez, entre otros, invitan a los aficionados a respetar a las personas.
En la página oficial de esta iniciativa, los fanáticos deben poner su nombre y firmar lo siguiente: “Reconozco que todas las personas tenemos igual dignidad y poseemos los mismos derechos, por lo cual pido perdón por las ocasiones en que haya lastimado a otro, incluso sin desearlo”. En dos meses, esta iniciativa ha obtenido mil 196 firmas.
El horror mexicano,
documentado
Pero los derechos humanos no se limitan a “la dignidad de las personas”. La Convención Americana sobre Derechos Humanos, de la cual México es signatario, tiene 82 artículos que contienen los derechos fundamentales divididos en dos grupos: civiles y políticos, por un lado, y económicos, sociales y culturales, por el otro.
En este sentido, el grito homofóbico en los estadios podría ser el menor de los problemas para la Femexfut.
Los informes del Departamento de Estado de Estados Unidos, los del Comité de Derechos Humanos de la ONU, los del Comité contra la Tortura, los del Comité contra la Desaparición Forzada, los de la CIDH e incluso el último del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes sobre el estado de los derechos humanos dejan muy mal parado a México.
En 2015, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, rindió su informe y destacó a México como uno de los dos países de América Latina donde se cometen las más graves violaciones. El otro es Venezuela.
Para la presentación de candidaturas, las federaciones de futbol de cada país deben contar con el respaldo de los gobiernos. Cantú reconoció que hasta ahora no se han reunido con el presidente Enrique Peña Nieta o algún representante para tratar el tema.
“El hecho de caminar juntos con las autoridades de todos los niveles para poder armar una Copa del Mundo es fundamental para cualquier Federación”, dijo.
–¿Ya se reunieron con Presidencia para contar con el respaldo? –se le preguntó.
–Obviamente hemos platicado algo. Se ha platicado públicamente, es algo que se seguirá trabajando porque la decisión no va a ser tomada antes de 2020.
–¿Con el gobierno de Peña Nieto no lo van a tratar?
–Ya lo hemos tratado.
–¿Ya lo trataron?
–En una junta específica a ese respecto, no.
La tarde del jueves 12 de mayo, en un magno evento realizado en el Auditorio Nacional, se llevó a cabo la inauguración del 66 Congreso de la FIFA. Enrique Peña Nieto fue el gran ausente.
El que no perdió oportunidad de aparecerse fue el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera. En su discurso de bienvenida se refirió directamente al presidente de la FIFA.
“Quiero decirle, presidente Infantino, que la Ciudad de México estará respaldando una candidatura de México para el Mundial 2026. Estaremos atentos a la convocatoria. Solicitamos la organización de un Mundial.”
Previsiblemente Infantino no le contestó. Ni el asunto se debatió durante el Congreso. En la conferencia de prensa se le preguntó sobre la solicitud de Mancera.
“México y la Ciudad de México son fantásticos, lo hemos pasado muy bien aquí, la gente es muy cálida. El estadio Azteca es más que un estadio, es un monumento, un ícono. México aportaría grandes valores a una Copa del Mundo. Hay mucha pasión y ése es un buen punto de inicio, pero ahora estamos empezando a definir los requisitos”, expresó.
El proceso para estudiar y elegir la sede del Mundial 2026 se iniciará este mes y concluirá dentro de cuatro años con el anuncio de la federación o federaciones ganadoras. No se descarta una candidatura conjunta como ocurrió con Japón y Corea en 2002.
La primera fase de estrategia y consulta se iniciará en los próximos meses y se extenderá hasta mayo de 2017. En octubre de este año, la FIFA definirá el número de países que participarán en el Mundial de 2026, lo cual también influirá en la definición de las candidaturas.
Durante su campaña, Infantino prometió ampliar de 32 a 40 los equipos participantes en la Copa del Mundo. Los 211 países miembros de la FIFA votarán si se aumenta el número de participantes o no.
En esta fase también serán excluidos los candidatos que no cubran los requisitos técnicos, se revisará la viabilidad de las candidaturas conjuntas y se fijará la cantidad de selecciones que participarán.
La segunda etapa es de preparación de los aspirantes. Comenzará en junio de 2017 y finalizará en diciembre de 2018. Durante esos 18 meses, los candidatos diseñarán sus proyectos.
La fase de evaluación de las propuestas se desarrollará entre enero de 2019 y febrero de 2020 con las visitas de los altos dirigentes de la FIFA a los países aspirantes para ver sus condiciones. Y en la cuarta y última fase se hará el anuncio del ganador.
La seducción faraónica
La elección de la sede del Mundial de 2026 será la más vigilada de la historia, justamente por las denuncias de corrupción y sobornos que existieron para darle a Rusia y a Qatar los próximos dos mundiales.
De acuerdo con el sistema de rotación que estableció Joseph Blatter a partir del Mundial de Sudáfrica 2010, la sede del de 2026 debe tenerla uno de los países miembros de la Concacaf.
Hasta ahora, Infantino no ha dicho si respetará esta tendencia. De ser así, Estados Unidos será uno de los rivales de México. Este país presentó su candidatura para ser sede del Mundial de 2018 y en la Federación (U.S. Soccer) que encabeza Sunal Gulati están convencidos de que la corrupción los sacó de la liza.
El mismo jueves 12, también en la Ciudad de México, se celebró el Congreso y elecciones para nombrar al nuevo presidente de la Concacaf. El canadiense Victor Montagliani resultó ganador. En entrevista señaló que Canadá también estaría interesado en ser la sede en 2026. Y no descartó compartirla con Estados Unidos y México para reducir costos.
La inversión que el gobierno de Vladimir Putin está haciendo para recibir el Mundial en 2018 hasta ahora asciende a 10 mil millones de dólares, según informó Alexei Sorokin, presidente del Comité Organizador, quien presentó los avances durante el 66 Congreso.
“Con todo respeto para México y para Canadá, pero en Estados Unidos podemos hacer el Mundial solos. No necesitamos estar junto con otro país. Tenemos los estadios, una historia, público, aficionados. No sé si para FIFA es mejor estar juntos o qué, pero en estos momentos pienso que para nuestra federación y nuestro deporte es mejor hacerlo solos”, declaró el exfutbolista Alexi Lalas en la cadena televisiva ESPN.
Con la caída en los precios del petróleo y la pérdida del peso frente al dólar la situación de la economía México es crítica. En 2016, la Secretaría de Hacienda anunció un recorte en el gasto público de 132 mil millones de pesos y, en 2015, uno de 124 mil millones de pesos.
Entre los requisitos para ser una sede mundialista, México necesita 12 estadios con una capacidad mínima de 40 mil espectadores y al menos uno de 80 mil donde se jugaría el partido inaugural y la final.
Sólo ocho estadios en México cumplen con la capacidad mínima y sólo en el estadio Azteca se podría jugar el primero y el último partido. Si la sede de 2026 se anunciará en 2020, el país elegido contará con apenas seis años –no los ocho que tiene Rusia ni los 12 que tiene Qatar– para cumplir con los requisitos de infraestructura.
Los estadios en México son viejos, y sólo algunos, como el BBVA Bancomer de Monterrey (52 mil aficionados) y el Omnilife de Guadalajara (40 mil personas), se parecen a los que se están edificando en Rusia y Qatar.
El resto deja mucho que desear: es el caso del Azteca, que este mes cumple 50 años (81 mil personas) y está en renovación, el de Ciudad Universitaria (68 mil), el Universitario de Nuevo León (43 mil), el Jalisco (56 mil), el Cuauhtémoc de Puebla (51 mil) y el Morelos de Morelia (41 mil).








