Señor director:
En relación con la nota “Maestros viejos, maestros jóvenes… el dilema de la UNAM”, aparecido en el número 2062 de Proceso, publicada el 8 de mayo de 2016, se observa una imprecisión con la información entregada por la Dirección General de Asuntos del Personal Académico (DGAPA) al reportero, por lo que se solicita atentamente hacer la siguiente aclaración:
En el texto se menciona un párrafo con los siguiente datos: “En el grupo de académicos potencialmente jubilables en 2016 el máximo grado de escolaridad se distribuye de la siguiente manera: doctorado, 59.79%; maestría, 18.87%; especialidad, 3.05%; licenciatura, 17.7%; técnico, 0.23%, y sin grado, 0.35%. Por su parte, dentro del grupo incorporado a través del SIJA: doctorado, 24.32%, y maestría, 75.68%”, expuso la DGAPA”.
La información correcta, entregada en un documento por la DGAPA al reportero, es la siguiente:
En el grupo de académicos (profesores e investigadores) potencialmente jubilables en 2016, el máximo grado de escolaridad se distribuye de la siguiente manera: doctorado (59.79%), maestría (18.87%), especialidad (3.05%), licenciatura (17.7%), técnico (0.23%), sin grado (0.35%). Por su parte, dentro del grupo incorporado a través del SIJA: doctorado (83.03%), maestría (16.92%).
En el grupo de técnicos académicos potencialmente jubilables en 2016 el máximo grado de escolaridad se distribuye así: doctorado (14.29%), maestría (12.5%), especialidad (1.79%), licenciatura (53.57%), técnico (7.14%), sin grado (10.72%). En tanto, dentro del grupo incorporado a través del SIJA: doctorado (24.32%), maestría (75.68%).
Es decir, en la nota publicada se compararon los datos de profesores e investigadores con los de técnicos académicos, lo cual conduce a una interpretación equivocada de los impactos del subprograma de incorporación de jóvenes académicos a la UNAM.
Atentamente,
Carlos Arámburo de la Hoz, director general de Asuntos del Personal Académico








